En el año 2015, poco después de la finalización de las nuevas Secret Wars, se publicaba el primer número de Karnak: The Flaw in All... 100% Marvel. Karnak: Todo tiene un punto débil

En el año 2015, poco después de la finalización de las nuevas Secret Wars, se publicaba el primer número de Karnak: The Flaw in All Things, guionizada por mi admirado Warren Ellis. Aunque no soy un gran fan de los Inhumanos, el personaje de Karnak siempre me ha resultado atractivo. Y con uno de mis guionistas favoritos de por medio, había que ver que salía de aquello. Sin embargo la serie se vio lastrada por numerosos retrasos y cambios de dibujantes. Al leerla al ritmo de publicación USA la cosa no me terminó de convencer. Tenía buenas ideas pero me dejo un poco frío.

Hace unos meses Panini Comics recopiló los seis números publicados en un tomo dentro de su colección 100% Marvel y, tras releerlo para escribir esta reseña, he de decir que el resultado me ha convencido mucho más. Sin duda es una historia que gana mucho cuando se lee del tirón. Vamos a ver pues que nos ofrece este
Karnak: Todo tiene un punto débil.

Karnak

Karnak: Todo tiene un punto débil

La historia que nos presenta Warren Ellis en esta miniserie es en apariencia sencilla. SHIELD solicita la colaboración de Karnak en la investigación del secuestro de Adam Roderick, un joven inhumano. Este chico, recientemente expuesto a las nieblas terrígenas, no tiene en apariencia ningún poder destacable. Pero según avance la serie iremos descubriendo que este inhumano puede ser un gran peligro para la propia existencia del mundo y, sobre todo, para Karnak.

Con esta sencilla historia Ellis se permite ir un poco más allá de lo que esperaríamos en un tebeo típico de superhéroes. Encontramos un montón de ideas, desde los típicos conceptos locos made in Warren Ellis –estoy pensando por ejemplo en ese momento «artillería zen»– hasta cosas realmente profundas como esa idea de mesías destructor que proyecta su sombra al mundo interponiéndose frente a la luz del dios creador. Hay muchas ideas como digo, aunque en la mayoría apenas se profundiza.

Hay sin embargo dos temas que sí son recurrentes en toda la serie. Uno de ellos, el que más me gusto de inicio, es el planteamiento de los poderes de Karnak. Ellis lleva la capacidad de Karnak de encontrar el punto débil de algo más allá de lo físico. No solo puede destruir un objeto o dañar a una persona, sino que puede encontrar las debilidades de una idea, un sistema filosófico o cualquier otra cosa que se nos ocurra. Es una idea bastante potente que Ellis sabe utilizar muy bien en diversas ocasiones a lo largo del tebeo.

El segundo tema que la serie explora a conciencia es la propia psicología del personaje. Nos encontramos en este tebeo un Karnak muy oscuro, completamente alejado del mundo y de sus propios sentimientos, con una moral completamente ajena a la humana. Una especie de maestro zen con un punto algo sádico, que parece disfrutar al proyectar una imagen amenazante a la gente que le rodea. Al inicio de la historia el sistema de creencias de Karnak es sólido, una filosofía que, paradójicamente, para él no presenta fisuras. Pero los sucesivos encuentros con Adam y sus acólitos parece que van resquebrajando poco a poco sus convicciones, mostrándonos un Karnak cada vez más inestable.

En un momento del tebeo Karnak nos expone su teoría de los tres mundos. Existe «Nuestro mundo», la construcción social que surge de la interacción entre los seres humanos, la imagen que los demás tienen de una persona. Por otro lado tenemos «Mi mundo», mi personalidad interior a la que nadie más tiene acceso, mi yo más profundo independiente del resto de la existencia. Y por último tenemos «El mundo», la realidad física independiente accesible a través del conocimiento científico. En cierto modo parece que Ellis en este tebeo nos ha presentado cómo los demás ven a Karnak («Nuestro mundo») y cómo se ve a si mismo («Mi mundo»). Nos queda a nosotros los lectores reflexionar sobre todo lo que se nos ha planteado y descubrir «El mundo» de Karnak, quién es en realidad este inhumano.

Karnak. Warren Ellis y Gerardo Zaffino

Karnak. Warren Ellis y Gerardo Zaffino

Respecto a la labor gráfica, nos encontramos con un tebeo «frustrado». Los dos primeros números están dibujados por un impresionante Gerardo Zaffino (God Country). Su estilo oscuro encaja perfectamente con el tono de la historia, utilizando un trazo sucio y quebrado apoyándose mucho en grandes masas de negro. El segundo número nos presenta una de las peleas más espectaculares que he visto en mucho tiempo: sin ningún apoyo de texto encontramos unas páginas llenas de dinamismo y claridad narrativa inmejorables.

Desafortunadamente Zaffino fue sustituido a mitad de la serie. Por motivos que desconozco, el segundo número de Karnak llegó a retrasarse hasta cuatro meses y de hecho tuvo que terminarlo Antonio Fuso (y el cambio se nota un montón). A partir del tercer número recoge los lápices Roland Boschi (El Castigador, El Motorista Fantasma). Sin llegar a realizar un mal trabajo, el cambio es sin duda a peor. Su estilo es menos sombrío, con un trazo mucho más sencillo. El ejemplo más claro lo encontramos en el número cuatro donde volvemos a tener otra pelea sin diálogos. Aunque consigue resolver la escena, el resultado es muchísimo menos potente, sin esa fuerza que conseguía transmitir el dibujo de Zaffino. Por eso decía antes lo de frustrado, uno se queda con las ganas de haber visto toda la serie con ese estilo de Zaffino. Boschi no es que destroce el tebeo (de hecho si no es gracias a él pues igual ni lo hubiéramos tenido), pero te deja a medias.

Afortunadamente la labor del colorista Dan Brown consigue darle una uniformidad estilística a la obra. Utilizando una paleta de tonos apagados, basada sobre todo en los verdes y azules grisáceos, consigue transmitir ese ambiente triste y algo depresivo que envuelve a la historia. Destacar también la inmensa labor de David Aja con las portadas, que de nuevo consigue crear autenticas obras de arte para enmarcar en cada número. Como es habitual en él, sus portadas son casi obras conceptuales, más cerca de las tendencias del diseño gráfico moderno que de las portadas clásicas del tebeo superheróico.

Karnak es un tebeo que he leído ya dos veces y con cada lectura me gusta más. Una de esas obras que cuando las terminas te dejan un rato pensando sobre lo que has leído, y con la sensación de que hay algo más que todavía no has comprendido del todo. Tiene sus defectos, y es posible que una mayor duración le hubiera venido bien para cerrar la historia de un modo un poco menos precipitado y ahondar más profundamente en ciertos conceptos que nos presenta Ellis. Pero en cualquier caso es una lectura muy recomendable.

Satán era sólo una historia.
Yo soy Karnak.

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Ángel Ruiz

De pequeño fue testigo de como sus G.I. Joes eran devorados por su perro. Desde entonces, para superar el trauma, pasa las noches consumiendo todo tipo de subcultura: ciencia-ficción, fantasia, tebeos, películas, series... nada es suficiente para olvidar esa imagen de Destro entre las fauces de su mascota.

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