Cuando la factoría Disney anunció la compra de Lucasfilm por 3.125 millones de euros, allá por Octubre del 2012 (y parece que fue ayer),... Reseña: Kanan. El último padawan

Cuando la factoría Disney anunció la compra de Lucasfilm por 3.125 millones de euros, allá por Octubre del 2012 (y parece que fue ayer), una de las primeras decisiones importantes que tomó la nueva poseedora de los derechos de la franquicia Star Wars fue dar carpetazo a la serie de animación para televisión Clone Wars. Automáticamente Dave Filoni y su equipo, responsables de dicha serie cancelada antes de lo previsto, se pusieron manos a la obra con un nuevo producto de animación, esta vez ambientado en la era del imperio: Star Wars Rebels. La nueva serie se sitúa en tiempos del origen de la Alianza Rebelde, en los inicios de la lucha contra el malvado Imperio Galáctico. A caballo entre los hechos narrados en el Episodio III y la destrucción de la Estrella de la Muerte en el Episodio IV, Rebels sigue de cerca las andanzas de un grupo muy heterogéneo de héroes rebeldes de entre los que destaca Kanan Jarrus: Un antiguo padawan que no logró completar su entrenamiento. Un Jedi Menor, en la más pura tradición del juego de rol de Joc Internacional.

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Guion: Greg Weisman.
Dibujo: Pepe Larraz.
Editorial: Planeta Cómic.
Contiene: Star Wars: Kanan #1-6 USA.
Formato: TPB, 144 págs.
Precio: 16’95 €.


La postura de Disney respecto al enfoque que a partir de ahora se le daría a la franquicia galáctica más popular de todos los tiempos quedó en evidencia muy pronto. Al parecer, todo lo que oliera a Precuelas, a nueva trilogía, estaba destinado a esconderse debajo de las alfombras. Todo parecía indicar que las nuevas ideas y aportaciones al universo Star Wars que Lucas había hecho en los últimos 15 años (Federación de comercio, midiclorianos, clonadores geonosianos, ejercito droide, Guerras Clon, Senado Galáctico, Templo Jedi… La purga…) iban a ser ignorados con mayor o menor elegancia para centrarse en las hechuras de aquel futuro envejecido que nos fascinara muchos años antes de la llegada de Jar-Jar Binks.

Reconozco que en su momento aplaudí la decisión. Mi Star Wars siempre ha sido y será ese, el del Halcón Milenario y la Cantina de Mos Eisley; el del palacio de Jabba y la Ciudad de las Nubes… Pero visto con perspectiva, y comprobado por dónde han ido los tiros, casi que echo de menos esos mundos creados por Lucas, que, como mínimo, eran innovadores. La apuesta general de Lucasfilm en este nuevo canon que desplaza al antiguo Universo Expandido es la de no arriesgar absolutamente nada. En El Despertar de la Fuerza pasa lo mismo, pero se lo perdono siempre y cuando sirva como punto de partida para historias que suenen a otra cosa. En cambio, con las novelas y los tebeos la tendencia a no salirse de la zona de confort me está empezando a resultar incluso irritante.

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Como ya hemos comentado alguna vez, uno de los grandes aciertos de Dark Horse en su etapa a los mandos de los tebeos de Star Wars fue la apuesta por explorar otras eras y personajes originales y nunca antes vistos. Ahora es al revés, en el nuevo canon Marvel se está haciendo justo lo contrario. No sólo es que hayan vuelto al contexto en el que todos nos sentimos más cómodos, es que no se salen de ahí ni a latigazos.

En este sentido, y dicho todo lo anterior, el tebeo que hoy tenemos entre manos rompe un poco esta cansina línea de acción que consiste en dar vueltas y revueltas sobre lo mismo y alrededor de los mismos personajes. De hecho, Kanan: El último Padawan nos lleva de vuelta a ese universo de las precuelas que parecía tardaríamos en volver a ver. La edición que nos trae Planeta contiene los seis primeros números de la serie regular USA, en ellos se cuentan los orígenes del mencionado Kanan Jarrus, padawan a las órdenes de la Maestra Billaba y conocido como Caleb Dume en tiempos de las Guerras Clon. Las primeras páginas del tebeo se centran en la lucha por la supervivencia de Kanan tras la famosa Orden 66, después de la cual el joven proyecto de Jedi se convierte en un fugitivo solitario y vagabundo. El resto del tebeo es un corre que te pillo con Kanan haciendo extraños amigos en los bajos fondos que le ayudarán en su interminable huida de los clones aún en activo (antiguos compañeros de armas) del recién creado Imperio Galáctico.

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El ritmo del tebeo es bueno y la lectura se hace agradable, sobre todo por esa sensación de descubrir nuevos mundos, naves y criaturas en un contexto del universo Star Wars que apenas se ha explorado. Toda la vida oyendo hablar de la purga Jedi y resulta que cuando llegaron las nuevas películas, Lucas apenas le dedico tiempo a este tema, unos minutos a los asesinatos a sangre fría tras la Orden 66 y poco más. Eso sí, quizá esperaba aquí más tiempo dedicado a la propia Orden 66, incluso un enfoque más amplio para la propia purga, vista en este caso a través de los ojos de un joven padawan como algo muy pequeño y poco trascendente en el contexto de la galaxia.

Por otro lado, desde hace un tiempo parece que se ha convertido en un estigma en Star Wars el tener que contar historias de personajes de los cuales ya conocemos su destino. Es imposible meterte en la piel de Kanan en su huida de las garras del Imperio, porque, al fin y al cabo, si has visto Rebels ya sabes cómo va a terminar la cosa. Pasaba lo mismo con el destino del joven Anakin o con las nuevas aventuras Marvel ambientadas después de la destrucción de la Estrella de la Muerte. Personalmente echo de menos aquellas historias desarrolladas en épocas ajenas a los héroes tradicionales, en el periodo de la Antigua República y el Imperio Sith por ejemplo.

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Respecto a los autores: Kanan está escrito por un desconocido para mí Greg Weisman, productor ejecutivo de Star Wars Rebels. Weisman nos entrega un tebeo sin grandes pretensiones, ágil y fácil de leer. Más o menos lo que esperas de él. Por ponerle una pega, y siempre en mi opinión, los cuadros de texto con los pensamientos del chico terminan atragantado un poco, unas veces por innecesarios y otras por lo mal elegida que está su posición en viñeta. El dibujo está a cargo de nuestro Pepe Larraz. En su línea, muy regular y a un nivel altísimo, aunque con un estilo (y sobre todo un color) ciertamente superheróico que no me acaba de encajar para el universo Star Wars. Pero esto ya es cuestión de gusto personal, reconozco que mis dibujos favoritos para Star Wars de todos los tebeos que he leído son los de Cam Kennedy en Imperio Oscuro… Y sé de muchos que se echan las manos a la cabeza cuando me oyen decir esto mismo, jeje. ¡Ah…! y que no se me olvide: Mención especial a las portadas de tono pictórico realizadas por Mark Brooks.

Antes de terminar, mejor no digo lo que pienso de la decisión de Planeta de colarnos varias páginas de relleno promocional al final de todos los tebeos de Star Wars que publican. Aumentando el precio, además, por unas páginas que ni son inéditas ni tienen por qué interesarme en absoluto. En una grapa me parece mal, pero hacerlo en un tomo de verdad que no puedo entenderlo.

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En conclusión, Kanan: El último padawan es un tebeo de Star Wars que cumple con su cometido y que satisfará a los fans de este rico universo (a los fans, quizá no a todo el mundo) Personalmente empiezo a cansarme de leer una historia tras otra con tanta indiferencia, historias que no pueden salirse de un patrón marcado a fuego por películas estrenadas hace ahora la friolera de 40 años. Al menos en Kanan, como pasa en Rebels, se explora un periodo del que sí queremos saber más, y eso se agradece.

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Mario

He visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves Skrull más allá de Apokolips. He visto al Doctor Manhattan brillar en la oscuridad cerca de la Zona Azul de la Luna. Todos esos momentos, guerra química y podcast.

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