Hoy contamos con Iratxe P. como firma invitada en la web. Espero que disfrutéis de su reseña. En primer lugar quiero dar las gracias a...

Hoy contamos con Iratxe P. como firma invitada en la web. Espero que disfrutéis de su reseña.

En primer lugar quiero dar las gracias a Es La Hora de Las Tortas!!! por acogerme hoy como “invitada” para variar un poco y hablaros aquí de un libro en lugar de un cómic.

Alguno igual me conoceréis ya de blogs previos como La Biblioteca de Vampiresa o La Librería del Metamorfosista.  Si es así, sois realmente viejos, tíos, porque hace muchos años ya que lo dejé secuestrada por una cosa que se llama “vida real” y que es un engaño total.

Niños, si leéis esto: no crezcáis, en serio. Es un timo.

El germen de esta reseña comenzó hace un mes, en mi rutinaria visita a mi librería especializada habitual. Sí, de vez en cuando aún tengo tiempo de visitar alguna tienda de comics. Y sí, suelo llorar un poco de la emoción antes de entrar.

Generalmente, a la salida, de puro ansia viva que me embarga, suelo coger todos los dosieres de editoriales y demás parafernalia que todos nuestros libreros dejan junto a la caja para tentar nuestros bolsillos y arrastrarnos al lado oscuro. Uno de estos folletos era un previo de un libro de fantasía. El diseño de la imagen me llamó la atención así que empecé a leérmelo según volvía caminando a casa con mi compra. Debía ser interesante, porque me choqué con una farola por el camino, y casi ni me importó. Así que me prometí que si tenía la oportunidad le echaría un ojo a ese libro.

La siguiente vez que pasé por la tienda pregunté por él, pero aún no lo habían recibido. Tendría que esperar a este finde pasado, cuando por una alineación de los astros que seguramente augure el fin del mundo o algo, acabé volviendo a visitar el Expocómic después de 10 años sin poder hacerlo. El libro me esperaba haciéndome ojitos en el stand de Dolmen Editorial.

Obvia decir que se vino a casa conmigo.

Y ahora que os he contado mi vida y habéis llorado un rato conmigo, creo que lo suyo es contaros del libro. Y es importante decir que a partir de aquí es posible que se me escapen ESPOILERES. Ojito.  Intentaré que sean mínimos, pero no se puede hablar de hacer una tortilla sin hablar de romper unos cuantos huevos. Creo.

Este libro se llama “El libro de Sarah” y fue publicado por Dolmen Editorial el pasado 6 de Noviembre.

el libro de sarah vicente garcia

Tiene 512 paginazas, que podían haberse quedado en 300 si no tuviera un tipo de letra 10 interlineado doble y unos márgenes donde podría aterrizar de urgencia un Boeing747. Aunque teniendo en cuenta que se dirige a un público mayormente adolescente pues igual es buena idea. No digo que no. Yo concretamente he tardado 5 horas y media en leerlo completo. Un rato ayer por la noche antes de dormir y otro esta tarde antes de venir al curro (Si, escribo esto desde el curro. Que pasa, no me juzguéis, soy la jefa, algo bueno tenía que tener, no todo va a ser fumar puros y tirarme de los tirantes).

Así que aunque el libro se vea gordito en la estantería, en realidad es una lectura bastante ligera. Creo que en parte es un acierto que hayan “extendido” un poco artificialmente este libro no sólo por que facilite su lectura a un público al que mucha letra se le pueda “hacer bola”, sino porque creo que es carne clara de regalo navideño, y que demonios,  siempre luce más un libro gordaco, ¿no creéis?

Otra cosa interesante es que han prescindido de la edición de lujo para ir a una mucho más lógica y accesible en rústica, añadiéndole solapas para darle un poco de rigidez. Eso abarata bastante el coste, pero sobre todo lo hace más manejable para leerlo pese a su grosor. Además yo que pierdo siempre los marcapáginas, soy muy muy fan de las solapas. Te salvan la vida, si no siempre acabas metiendo lo primero que pillas, una goma de pelo, un lápiz, un comic que luego buscas como loca y no encuentras, una rodaja de chorizo… (No, no. Esto último es broma, no me chilléis).

El libro cuesta 17.90€ en su formato de papel y 9.95 (un poco alto para mi gusto) en su formato digital. ¿Lo mejor? Que podéis disponer de las primeras 150 paginas si os pasáis por la web y las descargáis gratuitamente (capítulo uno y capítulo dos). Incluso en varios foros he encontrado al propio autor en los comentarios asegurando que si te compras el libro y luego resulta que no te gusta te devuelve el dinero. Esto ya me parece dentro del campo de lo excesivo pero da fe de lo majérrimo que es este hombre.

El diseño está francamente cuidado. Es lo que más me ha gustado. Es un libro relajado de leer, como he dicho con mucho espacio blanco, algo que no abunda últimamente ya que se tiende a comprimir para abaratar la producción. Y sobre todo tiene un detalle que a mí se me ha hecho nostálgico y emocionante: Capitulares historiadas arrancadas al comienzo de cada capítulo. ¿Recordáis como empezaban antes los libros de cuentos? Vale, son tan sólo los típicos cuadritos con la inicial y dibujitos vegetales alrededor, y no creo que muchos se fijen en ello, pero te da un poquito de ese espíritu de “Erase una vez” que si se hace bien también se bebe en la tipografía. Y tan sólo con este detallito me ha enamorado locamente.

Y las ilustraciones de portada son… perfectas. En serio, desde un punto de vista mercadotécnico son perfectas. Lo tienen todo: El color adecuado, el equilibrio de objetos y personajes de la trama, los detalles que hacen que cualquier aficionado a la literatura fantástica adolescéntica como yo se quede pillado… y vaya si me quedé. Espejos, fuego, hielo, adolescentes góticas, vestidos vaporosos, seres siniestros con capa, pelos sueltos al aire, cosas que brillan, signos arcanos, dragones… Solo le falta tener ninjas, piratas y gorilas para tenerlo TODO. (Y viendo el desarrollo del argumento no lo descarto para próximos números).

Pero claro, es que hay que agradecérselo al trabajo de Tomeu Morey, que todos conoceréis ya porque es un ilustrador y portadista del copón que últimamente trabaja muchísimo para DC. Por otro lado, encontramos también una ilustración suelta, que me ha sorprendido francamente y que pasa casi desapercibida en la contrasolapa  y que es una fabulosa y terrorífica babel terraformadora steampunk obra de Víctor Bravo, que apenas valoré hasta que me metí en la web del libro para poder verla bien. Han intentado darle un poco de cancha reproduciéndola también en la última página del libro, pero dado la calidad del papel y la impresión en B/N se ve bastante mal y no le hace justicia en absoluto.

Y claro, luego tenemos al autor. Que no se me ha olvidado (Lo parece, pero no).

Vicente García no necesita apenas presentación, ya que además de escritor es editor y rey en el trono de hierro de Dolmen Editorial. Quizá fue una de las cosas que más me incitaron a querer leer este libro desde el principio. ¿Qué hacía un tipo que edita comics de superhéroes y otros fundamentalmente para adultos (no olvidemos su revista Eros) y que publica y escribe prolíficamente y con arrebato fenicio cosas de esas de zombies (¿Se nota que no me van mucho los zombies??), que hace, digo, este hombre metiéndose de pronto en la piel de una tierna y atribulada jovencita adolescente? ¿Cómo lo hará? Y claro, me pudo el morbo y tuve que leerlo. Y después del primer capítulo dije: Joder, pues no se defiende mal el tío, no. Con la de truñacos que he llegado a leerme, éste pinta bien y todo. Y, claro, tuve que leerme el libro entero. Y no paré hasta que lo tuve. Porque esa es mi pedrada personal. Los libros para adolescentes. Me pierden. Y si son de fantasía aún más. Y cuando además el concepto es siquiera un poquito novedoso por una vez, pues ya estoy rendida.

(Ojo, los niños a la cama, que aquí empiezan los espoileres a cascoporro).

Y es que el concepto del libro de Sarah es bastante interesante. No muy muy novedoso para nosotros, porque todos somos lectores de comics, espectadores de cine y curtidos lectores de CIFI y fantasía épica, supervivientes de mil batallas que estamos de vuelta y media de prácticamente todos los recursos que nos echen a la cara. ¿Zombies? Muy visto. ¿Clones? Por favor… ¿Gemelos malvados de una dimensión paralela? ¡Me rio en tu cara!

Pero mirando esto desde los ojos nuevos de un adolescente actual, recién iniciado a este fabuloso mundillo, especialmente a las chicas, a las que se empeñan en alimentarnos fundamentalmente con literatura basura (Stephanie Meyer, ejem, ejem) y demás sucedáneos de llamémoslo “Romance paranormal”, un libro que no se base en las hormonas, donde además te presentan a una protagonista que no es una mema hostiable e inútil, sino una persona genuina, con rabia, con arrestos y con ganas de saber qué demonios está pasando a su alrededor, pues se agradece.

Os cuento, resulta que todo comienza de esta manera: Eres una chica de instituto, con tus preocupaciones de chica de instituto, AKA “Mi madre no me entiende”, “Quiero un iPhone nuevo y me han comprado un Android”, “Vamos a jugar a la Ouija”, “En mi nuevo cole piensan que soy una rarita”. Vamos lo de siempre. Y de pronto un día estás quejándote de una chorrada cualquiera de adolescéntica y tu vida cambia de repente cuando te cruzas contigo misma por la calle. Con tu misma ropa y todo. Y encima cuando intentas parar a esa “otra tu” resulta que no tiene ni la decencia de mostrarse sorprendida. ¡Y luego huye! Y cuando la alcanzas, al forcejear para intentar averiguar qué cojones pasa, la otra pierde el móvil y cuando lo miras está lleno de selfies tuyos con gente que no conoces y en sitios en los que nunca has estado. Y peor aún, es exactamente el móvil que tu querías y nunca te compraron.

Y claro, aquí ya como lector empiezas a pensar: ¡Gemela malvada! ¡Clon! ¡Tu yo del futuro! ¡Skrulls! ¡¡¡Mundos paralelos!!!  Y claro, ahí, a la última, le das justo en el clavo. Con todas las ganas.

El meollo viene a ser básicamente según nos viene a contar este libro, que al formarse el universo, se formaron un número no identificado de mundos paralelos, pero que una vez creados fueron evolucionando diferente y a diferente ritmo, por lo que (por poner un ejemplo) en algunos se extinguieron los dinosaurios, y en otros acabaron evolucionando y convirtiéndose en dragones y conviviendo con humanos.

Que hay mundos más tecnológicos y otros aún medievales en función de la velocidad a la que han evolucionado, y que incluso en algunos existe la magia, pero son los menos.

Que hay personas “especiales” que sienten esos otros mundos paralelos con más fuerza que otras, y que incluso reciben una especie de teléfono estropeado mental con imágenes y visiones de esos otros mundos y que a falta de otra forma de llamarlo pues lo denominamos “imaginación” y ha servido durante centenas de años de inspiración para nuestra literatura. De modo que por ejemplo Verne no inventaba, sino que tenía visiones de mundos más adelantados que el nuestro, las leyendas sobre Merlín eran ciertas pero en tres mundos más allá girando a la derecha, y Conan Doyle no imaginó a su fabuloso Detective y a su terrible némesis, sino que existen como ya sospechábamos, pero, como todos imaginábamos también ya, son cosa de otro mundo.

Por otro lado existen otras personas, muy pocas, que pueden viajar de un mundo a otro. Existen portales de los que todos hemos oído hablar: El espejo de Alicia, el armario de Narnia, el muro de Stardust, el lago de la dama de Avalon, el laberinto del fauno… Y estas personas pueden libremente usarlos todos para viajar de un mundo a otro. Aquí entra nuestra Sarah y sus múltiples versiones.

Y por último existen ciertos lugares entre medias de las realidades, y el mayor de todos es “La Fortaleza” que no está en ningún mundo en concreto y por el que el tiempo convencional no pasa, donde reside un “consejo de sabios” de lo más variopinto (Lancelot, Atreyu, Nemo, Sawyer, Aramis, Verne, Oz, Sherlock… ) que se prepara para la “Cuarta guerra universal” contra un Enemigo desconocido devorador de mundos y realidades, y donde hay hasta una escuela de magia al estilo Hogwarts.

Es que como digo, no falta de nada… y es que si acaso tendría que ponerle un pero es ése. Está claro que Vicente García ha hecho los deberes. En el libro se ve lo mucho que sabe de literatura clásica de aventuras y de literatura actual fantástica y de cifi y lo mucho que le gusta, pero a veces es demasiado. Es un poquito como si hubiera hecho un metódico excel desgranando todo lo que podría funcionar en un libro juvenil y luego ha buscado como ensamblárnoslo todo junto.

El libro oscila entre la fantasía pura, contándonos de nuevo la historia de Harry Potter pero en la piel de Sarah, con el hándicap de que además ella no tiene ni pizca de magia, empeñándose la pobre en decir que ella de elegida nada, y cada vez que lo dice sube el pan.  Todo ello en mundo lleno de pasadizos secretos, varitas mágicas y mármol (mucho mármol, este hombre tiene una obsesión) que pasa de pronto a convertirse en una novela de espionaje, donde nos enseñan defensa personal en plan ninja y luego nos envían como si fuéramos un 007 a misiones de reconocimiento del terreno para intentar averiguar los movimientos de ese enemigo desconocido (hasta tenemos nombres en clave), un poco más tarde y por desgracia (para mí, estoy segura que habrá quien le guste) también tiene sus ratos de “tocho de historia” donde junto a la protagonista, que se ha colado en una biblioteca secreta que solo ella conoce (¡!) nos hacen leer en tiempo real toda la historia de las anteriores guerras universales y la formación del consejo. Y, hay que decirlo, al final no puede evitarlo y nos obsequia con unas pizquitas de hostiabilidad adolescéntica con frases del tipo: “Se sorprendió mirando su cuerpo esbelto y musculoso con algo más que curiosidad” que aún me dan pesadillas en las que sale Corín Tellado riéndose con los brazos en jarras y usando muy fuerte la fórmula ¡Mwajajaja!.

Pero todo ello va enlazándose de una forma inesperadamente orgánica, no rechina como pudiera pensarse. Quizá lo único que sí me rechine es que abusa un poquito para mi gusto de los Deus Ex Maquina, diciéndonos cada cierto tiempo cosas como “Esto no sabemos cómo funciona, pero qué más da: funciona” que espero que el autor en próximos libros nos explique algo mejor o si no simplemente lo ignore, dejándolo en la cuenta de nuestra capacidad de supresión de la incredulidad sin hacer mención explícita de ello.

En general es un libro que se hace fácil, aunque de ritmo un tanto inestable. Está dividido en dos partes, una relajada y de presentación de personajes que ocupa algo más de dos tercios del libro, y otra acelerada y trepidante donde te presenta personajes nuevos básicos para la trama, revela partes de la historia fundamentales y te descubre lo que está pasando y donde parece que ocurre TODO lo que no pasaba antes y que se condensa en el poco menos de tercio restante. Es casi como dos libros en uno.

El final intenta dejárnoslo un poco cerrado, lo cual es un detalle, pero en realidad este primer tomo es claramente una presentación de universo y personajes abierta de cara a la continuación de lo que se presupone inicialmente una trilogía: “La fortaleza del tiempo”.

Y aquí he terminado de spoilear a saco.

¿Conclusión? Bueno, diría que aunque lo enfocan para “todos los públicos”, mi opinión es que  más allá de tarados como yo a los que les encanta la novela fantástica para niños estando ya en la cuarentena y que por ello tenemos unas tragaderas como las del tragabolas, este libro es interesante pero lo cierto es que tiene un target muy claro: Jóvenes adolescentes entre 12 y 20 años, preferentemente chicas.

Está escrito con una prosa sencilla, ideas bastante claras, conceptos originales y si bien es algo simple para mi yo actual, que está ya de vuelta y media de todo, estoy segura de que a mi yo de 15 años le hubiera fascinado. Si conocéis alguna jovencita en ese margen, a la que le guste la fantasía y le guste leer, a la que le encanten los personajes de la literatura clásica y las mujeres con dos… ovarios, éste es un fantástico obsequio navideño que os animo a hacer.

De cualquier manera, que sepáis que yo me leeré también los otros dos.

Necesito saber que pasa después.

Lo necesito mucho.

(Sr. García. Un apunte de una fan que ha leído el libro con inesperado placer. La frase: “Parecía increíble que aquella mocosa pudiera tener semejantes tetas” de la página 250 igual me plantearía reformularla para futuras ediciones. Estoy segura de que la ha escrito con ánimo de “verosimilitud” ya que la frase la piensa para sus adentros un energúmeno descerebrado y adolescente, y no dudo que piensen así, pero me ha rechinado y es la única cosa fuera de tono en un libro por todo lo demás bastante “limpio”).

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