Valerian y la ciudad de los mil planetas
Título original: Valerian and the City of a Thousand Planets
Año: 2017
Duración: 137 min.
País: Francia
Director: Luc Besson
Guion: Luc Besson (basado en el cómic de Pierre Christin y Jean-Claude Mézières)
Música: Alexandre Desplat
Fotografía: Thierry Arbogast
Reparto: Dane DeHaan, Cara Delevingne, Clive Owen, Ethan Hawke, Rihanna,Herbie Hancock, Rutger Hauer, Kris Wu, Emilie Livingston, Aurelien Gaya.
Productora: EuropaCorp/Fundamental Films/Grive Productions
Género: Ciencia-Ficción. Acción. Romance. Aventura Espacial. Cómic.
Sinopsis: En el siglo XXVIII, Valerian (Dane DeHaan) y Laureline (Cara Delevingne) son un equipo de agentes espaciales encargados de mantener el orden en todos los territorios humanos. Bajo la asignación del Ministro de Defensa, se embarcan en una misión hacia la asombrosa ciudad de Alpha, una metrópolis en constante expansión, donde especies de todo el universo han convergido durante siglos para compartir conocimientos, inteligencia y culturas. Pero hay un misterio en el centro de Alpha, una fuerza oscura amenaza la paz en la Ciudad de los Mil Planetas. Valerian y Laureline deben luchar para identificar la amenaza y salvaguardar el futuro, no sólo el Alfa, sino del universo.

Dentro de la actual vorágine de adaptaciones de cómics a la gran pantalla uno echa un poco en falta la existencia de otro tipo productos que se alejen del cine de temáticas superheroicas y que se atrevan a explorar otros territorios y otras sensibilidades dentro de un universo, el de las viñetas, preñado de historias apasionantes de una creatividad e imaginación desbordantes, que sobrepasa en muchos casos lo que se ofrece a menudo en la gran pantalla.

Valerian y la ciudad de los mil planetas

Es por ello que un servidor, forofo hasta la médula de la ciencia ficción, del space-opera y con una querencia especial por el tebeo de ciencia ficción de tradición europea, estuviera verdaderamente entusiasmado con el estreno de esta Valerian y la ciudad de los mil planetas, y más cuando a los mandos de este proyecto estaba Luc Besson, artífice de una de mis películas de culto sci-fi por antonomasia, como es El Quinto Elemento. En dicha película las referencias al cómic El Incal, la que es una de las obras maestras de Jodorowsky y Moebius, eran por momentos algo más que simples homenajes. Además, según afirmó en su momento el mismo Luc Besson, su intención inicial, antes de embarcarse en El Quinto Elemento, era adaptar Valerian a la gran pantalla. Incluso contó con el dibujante y co-creador de dicho cómic para el diseño de producción de El Quinto Elemento pero, según comentaba, los medios técnicos y de efectos especiales de la época no estaban todavía los suficientemente desarrollados como para afrontar un proyecto como Valerian garantizando la grandiosidad con la que Besson quería dotarla.

No fue hasta ver el salto cualitativo de las técnicas de CGI, que vinieron de la mano de James Cameron con Avatar, que Luc Besson vería más clara la adaptación de las historias de estos aventureros espacio-temporales, creados por el guionista Pierre Christin y el dibujante Claude Mézières en 1967 y a los que varias generaciones de lectores vieron crecer dentro de las páginas de la revista Pilote , la misma publicación que nos traería auténticos clásicos del noveno arte francés, como Astérix o Lucky Luke .

Valerian y la ciudad de los mil planetas

Como bien sabrán los más avezados, Valerian (o Valerian y Laureline, como también se lo conoce) compite con The Long Tomorrow de Moebius por el título de ser uno de los cómics más influyentes de la historia del cine, habiendo dejado una profunda huella en el género de ciencia-ficción en general y habiendo sido Valerian, por ejemplo, una de las influencias más poderosas de George Lucas para su saga Star Wars y, aunque el tito Lucas lleva cuarenta años negándolo como un bellaco, las similitudes y paralelismos con la obra de Christin y Mézières están muy presentes en la saga galáctica de Lucas y podrían ser objeto de otro análisis mucho más pormenorizado.

Uno se tiene que remontar al 2004, año en el que Enki Bilal (dibujante y guionista de cómics, a la par que director de cine) estrenó la muy interesante aunque fallida Immortel (ad vitam), para tener constancia de la última vez que se realizó una adaptación de un cómic francés de ciencia ficción a la gran pantalla, lo cual no hace justicia a la rica producción de tebeos capitales dentro de este género de la que hace gala nuestro país vecino . La película en cuestión adaptaba la extraordinaria trilogía de cómics creada por el mismo Enki Bilal, conocida como la “Trilogía de Nikopol”, una trilogía formada por los álbumes La feria de los Inmortales (1980), La mujer Trampa (1986) y Frío Ecuador (1992) que, según mi modesta opinión, todo aficionado al buen cómic de ciencia ficción debería tener en su biblioteca.

Valerian y la ciudad de los mil planetas

Así pues, Luc Besson y su esposa, buscaron fuentes independientes para financiar su adaptación de Valerian, película que escribiría y dirigiría él mismo, y consiguieron la espectacular cantidad de 209 millones de dólares para financiar el que ha sido durante años el sueño del bueno de Luc, convirtiéndose en la película independiente europea más cara realizada hasta la fecha.
Con estos antecedentes se sienta uno en la butaca del cine con altas expectativas , que no hicieron más que acentuarse gracias a una majestuosa escena de apertura narrando la expansión de la especie humana por el espacio, siguiendo los compases del Space Oditty del gran David Bowie, momento en el que servidor no pudo evitar alguna lágrima de emoción (gracias por todo, maestro).

La película hace gala desde el primer momento de una potentísima imaginería visual, de un diseño de producción espectacular, mimado hasta el más mínimo detalle. No se ha reparado en gastos, todo luce estupendamente. Se han diseñado un buen puñado de mundos alienígenas alucinantes y alucinados, a cuál más imaginativo. También está muy cuidado el diseño de personajes, de razas alienígenas y de escenarios, donde conviven los elementos más futuristas con elementos arquitectónicos más clásicos, todo ello pasado por la batidora de un delirio pop lleno de colorido y fosforescencias dignas de un viaje triposo con LSD. Definitivamente dodo es muy “on drugs” en esta película, para qué engañarnos. Me gustaría hacer énfasis en los diseños de vestuario llevados a cabo por el diseñador Oliver Bériot, que van desde las casacas militares de corte decimonónico de estilizado diseño y con aires futuristas, inspiradas en las que llevaban los soldados franceses en el siglo XIX (siendo este tipo de vestimenta algo bastante común en los comics de ciencia ficción franco-belgas) , a los trajes espaciales de inspiración setentera o los extremados vestidazos que lucen Cara Delevingne, Ethan Hawke o Rihanna en alguna de las delirantes escenas de la película.

Valerian y la ciudad de los mil planetas

Valerian está llena también de conceptos sci-fi loquísimos, que contribuyen a que algunas de las escenas de acción sean también realmente delirantes.

Sorprende que sean precisamente estas escenas de acción uno de los puntos más flojos de la película, ya que en su mayoría están filmadas de una manera bastante caótica y confusa. Esta falta de claridad consigue en más de una ocasión el efecto contrario a la epicidad que se busca, lo que puede dejar una sensación de anticlímax en el espectador cuando la escena termina, debido a que la acción es bastante difícil de seguir y es muy fácil perderse ante tanto caos. Parece mentira que en una producción en la que se han gastado una cantidad de dinero tan desorbitada no hayan podido conseguir unas escenas de acción con una factura visual más clara, y más después de que precisamente el apartado visual sea uno de sus fuertes.

Otro punto en el que realmente flaquea la película es en el guión, que es de una simpleza bastante alarmante, con unos diálogos flojísimos y desprendiendo durante la mayoría del metraje un sentido del humor realmente mongoloide. El espectador no puede dejar de sorprenderse al observar cómo, de todas las razas alienígenas realmente atractivas que se han ido presentando a lo largo del metraje, siempre acaban dándole la réplica a los protagonistas humanos aquéllos seres con una capacidad intelectual más baja, que no tienen prácticamente ni un lenguaje oral, con lo que acaban por comunicarse haciendo sonidos guturales y son más dados a poder hacer alguna payasada infantiloide para que el público se ría de ellos. Un tipo de humor demasiado básico para alguien como Luc Besson, que hace unos días alardeaba de superioridad intelectual criticando el cine de superhéroes. Quizás debería ponerse en bucle el díptico de Guardianes de la Galaxia para aprender cómo se consigue complicidad con el espectador con un humor algo más elaborado, dentro de su sencillez. Además el guión de Besson cae en lo redundante repitiendo alguno de los gags en varias ocasiones, no sea que no lo hubiéramos pillado a la primera.

Valerian y la ciudad de los mil planetas

Otro de los problemas que se le puede achacar al guión es que una de las tramas principales de la película, quizás la más importante, está basada en un Deus ex machina demasiado inverosímil incluso para una película que te exige una suspensión de la incredulidad tan grande como esta (y del que me es muy difícil hablar sin entrar en spoilers). Pero el guión entra realmente en lo demencial cuando uno de los personajes llega a explicar de palabra una situación que se ha dado en la película, pero lo que este personaje dice contradice por completo lo que ha pasado en realidad. Llegados a este punto uno ya se quiere morir, suerte que esto sucede casi al final. Errores como este demuestran el poco mimo que se ha puesto en el fondo de la historia que se quiere contar y que lo que aquí manda es la forma.

La película ha contado como protagonista con el actor Dane DeHaan, conocido por su papel en la notable Chronicle (2012), la opera prima del vilipendiado Josh Trank, por interpretar al Duende Verde/Harry Osborn en The Amazing Spiderman 2 (2014) de Mark Webb o por protagonizar La cura del bienestar (2016) de Gore Berbinsky. La elección del susodicho me parece un error de casting garrafal, y no porque DeHaan sea un mal actor, sino porque me da la sensación de que no da la talla como el canalla espacial que se esfuerza por ser durante toda la película. El actor es incapaz de disimular esa mirada turbia que tiene de serie, intenta emular sin éxito a Harrison Ford y construir su propio Han Solo y lo único que consigue es acentuar más sus carencias. El guión y el desarrollo de su personaje tampoco le ayudan a crear algo interesante. Un personaje que consigue caer mal desde su primera escena, una escena de supuesto flirteo, por llamarlo de alguna manera, con su compañera de trabajo Laureline, interpretada por Cara Delevingne. Y es que uno de los mayores problemas de la cinta es que existe entre ambos tan poca química y tensión sexual que a uno se le queda la extraña sensación de haber asistido más a una escena de acoso sexual que a otra cosa. La falta de carisma de este actor para interpretar a este tipo de personaje llega a ser, por momentos, desesperante.

Valerian y la ciudad de los mil planetas

La actuación de Cara Delevingne es un meme con patas. Utiliza la misma mueca para expresar todo tipo de emociones y esa mueca viene a ser como si le hubiera dado un ictus de pequeña mientras olía un fuerte olor a pedo, arrugando la nariz y poniendo todo el rato cara de intensita. Viéndola actuar uno no puede evitar pensar en lo bien merecido que fue el Oscar a peluquería y maquillaje para Escuadrón Suicida, que disimulaba tan bien las carencias interpretativas de esta actriz. Como he comentado antes la química entre ambos protagonistas es inexistente, con lo que la película gana interés cuando aparecen por separado o, directamente, cuando no aparecen.

Como malo malísimo tenemos al bueno de Clive Owen, que cumple bastante bien en su papel como villano de la función, bastante contenido la mayoría del metraje, pero con algún estallido de histrionismo que queda un poco ridículo.

Encontramos también en la película unos cameos bastante memorables como el del grandísimo Rutger Hauer o el legendario músico de jazz Herbie Hancock, éste en un papel algo más recurrente durante el metraje como el Ministro de Defensa de la Federación Estatal Mundial, mando al que reportan los agentes Valerian y Laureline. También encontraremos a un pasadísimo de rosca Ethan Hawke interpretando a un divertidísimo dueño de burdel intergaláctico, o a la explosiva cantante Rihanna, que hará las delicias del respetable con un gratuito “momento video-clip” filmado con bastante poderío visual.

Valerian y la ciudad de los mil planetas

La banda sonora a cargo del reputadísimo músico Alexandre Desplat, ganador del Oscar por el Gran Hotel Budapest, despliega un amalgama sonoro al que se le nota por momentos cierta querencia por las fanfarrias de John Williams, así como cómo por los delirios orquestales del Danny Elfman más suntuoso, reforzando el sentido de la maravilla que quieren mostrar las imágenes creadas por Besson, o por pasajes más electrónicos e incluso de tintes industriales. A las partituras de Desplat hay que sumarle la inclusión de temas como el ya nombrado Space Oditty de David Bowie, el Because de The Beatles, el Jammin de Bob Marley o un tema cantado por la mismísima Cara Delevingne llamado I Feel Everything. Curiosamente no hay ninguno, salvo error u omisión del que esto escribe, interpretado por Rihanna.

En definitiva, uno no puede evitar acabar el visionado de Valerian con la sensación de ocasión perdida de haber hecho una película realmente memorable basada en este material pero que, pese a los problemas de bulto que se observan, tiene momentos bastante entretenidos y muy disfrutables, ofreciendo en general un buen entretenimiento debido al apabullante nivel visual de la cinta, que nos depara una gran cantidad de momentos realmente asombrosos. Eso sí, hay que bajar bastante el nivel de exigencia.

Lo mejor: El diseño de producción, personajes alienígenas, vestuario y decorados. Los conceptos de ciencia-ficción super-locos. La intro con el Space Oditty de Bowie. Que por fin sé escribir Delevingne del tirón sin equivocarme.

Lo peor: La simpleza del guión y sus evidentes carencias. El humor mongoloide. La falta de química entre los personajes protagonistas. La falta de claridad de las escenas de acción.

Xavi MementoCine, TV y animaciónFeaturedReseñasJean-Claude Mézières,Luc Besson,Pierre Christin,Valerian
Título original: Valerian and the City of a Thousand Planets Año: 2017 Duración: 137 min. País: Francia Director: Luc Besson Guion: Luc Besson (basado en el cómic de Pierre Christin y Jean-Claude Mézières) Música: Alexandre Desplat Fotografía: Thierry Arbogast Reparto: Dane DeHaan, Cara Delevingne, Clive Owen, Ethan Hawke, Rihanna,Herbie Hancock, Rutger Hauer, Kris Wu, Emilie Livingston, Aurelien Gaya. Productora: EuropaCorp/Fundamental Films/Grive Productions Género: Ciencia-Ficción. Acción. Romance. Aventura...