El Peter David (también conocido como PAD) de Capitán Marvel ya no era la superestrella que en los 90 ganaba premios Eisner y gozaba...

El Peter David (también conocido como PAD) de Capitán Marvel ya no era la superestrella que en los 90 ganaba premios Eisner y gozaba del favor del público. Es cierto que en su carrera hay altibajos, pero también lo es que las modas son caprichosas y pese a que Capitán Marvel es una serie repleta de grandes ideas y una brillante ejecución, la calidad y el favor del público no siempre van unidos y en este tomo asistimos a su cancelación definitiva.

CES: Capitán Marvel nº3

Guión de Peter David
Dibujo Kyle Hotz, Ivan Reis, Michael Ryan, Paul Azaceta, Aaron Lopresti, Pat Quinn y Keith Giffen
Rústica. 432 páginas. Color.
19,95€
Panini Cómics. 2017
Captain Marvel Vol.4 #7-25 USA. Marvel

En el tomo anterior asistíamos a un cambio de rumbo y de tono en la colección por devenires editoriales, pero Peter David se las arreglará para hilarlo con todo lo que habíamos visto en el resto de la colección y demostrarnos que sea comedia o drama, nos puede dejar un buen puñado de ideas. La locura de Genis Vell será la idea troncal sobre la que girará la trama de CES: Capitán Marvel nº3, pero tirando de aquel socorrido refrán sobre las verdades y los locos, Peter David nos dejará caer unas cuantas reflexiones, que sean verdad o no, nos cuestionarán algunas de nuestras ideas preconcebidas sobre la religión, la justicia, el concepto de héroe, la familia o incluso dejarán alguna crítica sobre la ocupación de Irak… y aún tiene espacio para resolver el asunto de Marlo y completar conceptualmente al personaje del Capitán Marvel en un alarde que no se veía desde su etapa en Hulk.

La gran pega al leer este tomo es que aunque se pueda entender y disfrutar por sí mismo, tanto la comprensión como el deleite serán mayores cuanto más números de esta serie hayamos leído… es más, cuantos más tebeos de Peter David hayamos leído. Ya comentábamos en el tomo anterior que Peter David es un guionista de largo recorrido y con una tendencia a desarrollar su gran historia más allá de una sola cabecera. No quiere decir eso que no tenga por ejemplo números de tan solo 24 páginas que son memorables en sí mismos, pero es con la perspectiva que da una visión global cuando podemos apreciar sus piruetas argumentales y su minuciosa planificación a largo plazo.

Es quizá por este motivo que vemos que al principio todo el tema de la locura suena un tanto forzado, pero confiad en Peter David, porque nos demostrará que de ser así es sólo porque él lo quiere y porque en el futuro nos daremos cuenta de que todo está más que justificado. Además, ya comentábamos que aprovecha la locura para cuestionarnos algunas ideas bastante interesantes. Aprovechando el punto de vista de un un loco inhumano y casi omnipotente, se irá a extremos muy curiosos que nos permitirá ver algunas cuestiones con una lógica fría que no por psicopática deja de remover menos la conciencia.

Hoy en día las redes sociales se echarían encima al leer algunas de las ideas lanzadas sobre la religión, la pena de muerte y en general sobre todas las atrocidades que se cometen en nombre del bien. Sin duda las situaciones están dramáticamente forzadas y hay demagogia, pero no creo que Peter David trate de convencerte de nada sino tan solo hacerte cuestionar lo que das por sentado y dejar de plano lo absurdo de muchas actitudes humanas. Prácticamente llega a convertir a Genis Vell en un villano, pero una suerte de Magneto cósmico con un punto de vista que no es del todo descabellado.

Todo esto será aderezado con guerras intergalácticas, viajes en el tiempo, invitados a cascoporro y un montón de autohomenajes. Aún así, la serie no vendió lo suficiente y hubo que cerrarla abruptamente con miles de esas pequeñas ideas que David deja fermentando para convertirse en un placer delicioso que nunca veremos. Desgraciadamente, las últimas obras de Peter David no están a este nivel y nos quedaremos con las ganas de ver la continuación de su gran historia, la historia de Rick Jones y sus companions, ya que él es el verdadero eje central de la gran saga de Peter David.

Aún así, se las arreglará para darnos un finalazo como ocurre casi siempre con este guionista: un número final que es una reflexión sobre el propio espíritu de la industria y las historias. Se las arreglará elegantemente para hacerte ver que tenía otras historias que contar que nunca podrán ver la luz por medio de un juego de metacomic con bastante coña y bastante jugo y acompañado al dibujo de Keith Giffen.

El apartado gráfico es quizá el que más dañado resulta, pero no por la propia calidad de los dibujantes, que hay de todo, mejores y peores. Sí es cierto que hay dibujantes cuanto menos irregulares como Kyle Hotz o Aaron Lopresti, pero tenemos por ejemplo nada menos que a Ivan reis, Paul Azaceta o el propio Giffen. El mayor problema viene por la tendencia horrenda de aquella época de aplicar un color todavía inmaduro directamente sobre los lápices. La técnica de color en 2003 distaba mucho del nivel de depuración actual y el resultado dibuje quien dibuje es plasticoso y desvirtúa lo que por otra parte pueden ser unos grandes lápices

Una lástima que los tics visuales de la época y la abrupta cancelación hayan relegado a un discreto olvido a este Capitán Marvel, una gran obra de un guionista que aún estaba en un momento de forma envidiable.

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Capitán Marvel 4. Odisea
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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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