Cyfarchion, darllenwyr annwyl. No, no es que el gato se haya puesto a bailar sobre el teclado otra vez, es que os saludo en... Reseña: Arturo, de Chauvel y Lereculey.

Cyfarchion, darllenwyr annwyl. No, no es que el gato se haya puesto a bailar sobre el teclado otra vez, es que os saludo en galés. Porque hoy reseñamos una obra basada en la mitología gaélica llamada Arturo.

ArturoGuión: David Chauvel. Dibujo: Jérôme Lereculey. Páginas: 168. Color. Formato: Cartoné Tamaño: 223×312 mm.

Estamos ante una obra algo diferente a lo habitual. Mientras que la mayoría de los autores miran a Foster y a Excálibur para inspirarse, Chauvel y Lereculey (y Jean-Luc Simon) se han vuelto hacia los relatos galeses para crear esta versión de Arturo. Esto significa que nos encontraremos con una obra diferente, más lenta  y menos épica. Vamos a ello.

Yermo nos trae el inicio de esta saga artúrica en uno de esos tomos que podríamos usar como escudo frente a los sajones :-). Deciamos antes que estamos ante una versión diferente de la historia. Así es. el guión nos cuenta la historia de una tierra en guerra, donde un lider, un jefe guerrero, ascenderá hasta unir a su pueblo frente a los invasores. Pero desde el punto de vista de esa gente presente, no de ese líder futuro.

Al primer vistazo puede que digáis: “Jo, es una versión diferente de la historia de siempre”. Realmente el caso sería al revés: la historia de siempre es una versión posterior de las leyendas y mitos celtas. Y los mitos galeses son solamente una versión de las historias celtas previas.

¿Y cómo es esta historia? Empezamos sin Arturo. Se nos habla de la tierra, de los pueblos, de las guerras y las traiciones. Para el lector acostumbrado a las series o películas, quizás el ritmo sea lento y Arturo tarda mucho en salir. Es una simple cuestión de costumbre. Después de todo, incluso en los más que clásico Días del Principe Valiente Paseando por Camelot Arturo no deja de ser un personaje secundario más.

¿Impide eso entender la historia? En absoluto. ¿Y es un problema que se mantengan los nombres célticos? Tampoco. Puede resultar confuso no reconocer  de un golpe de vista a todos los personajes, pero enseguida nos acostumbraremos. Y aunque no nos aprendamos de memoria sus nuevos-viejos nombres, aprenderemos a reconocerlos de forma visual :-).

Al final del tomo, Yermo nos ofrece un glosario de nombres de los personajes. Podemos pensar que estaría mejor al principio ( al estilo de los Dramatis Personae de Astérix) pero quizás eso estropearía la sorpresa de la aparición de los diferentes personajes.

ArturoOtro aspecto de esta obra es que sigue el estilo de los mitos celtas. En vez de una historia corta, tenemos una mitología completa. Se nos cuenta el origen de los compañeros, de los enemigos, de los parientes. Tenemos historias dentro de historias. si hay que cortar la escena de una cena para narrarnos el cuento que un bardo narra a los invitados, así se hace.

El resultado es un reflejo de esas historias lentas, contadas sin prisa, de las que bebe esta obra.

Tenemos también mucha magia. Pero magia celta, lenta, discreta, sin bolas de fuego ni dragones gigantes. Para un lector poco familiarizado con las tradiciones célticas puede resultar rara y muy poco creíble. Pero ey, estamos hablando de magia :-).

Pasemos al dibujo. Estamos ante un dibujo realista y muy bonito, la verdad. A lo largo de los tres tomos que forman este integral podemos observar el trabajo de Lereculey dibujando y Jean-Luc Simon coloreando. El resultado es muy homogéneos y no nos saca de la historia.

Posiblemente el estudio y diseño de los personajes haya sido un trabajo de chinos ( sobre todo para diferenciar a un montón de guerreros que básicamente tienen las mismas melenas, barbas, armas y armaduras); pero, para mí, donde destacan es en los paisajes y en los animales. Esos ciervos, esos osos, esos pájaros…es que da gusto verlos.

Y no nos olvidemos de las historias dentro de la historia. Cuando los bardos nos cuentan  una historia dentro de esta historia, se nos dibuja al estilo de los libros medievales con sus dibujos esquematizados y sus colores planos. Y no solamente permite diferenciar perfectamente nas historias de otras, sino que el resultado es bonito y encantador por derecho propio. Y, como ya he dicho más arriba, ayuda a que la velocidad de lectura disminuya. No hay prisa en contar esa historia, ni para escucharla. No tienen prisa los bretones y no la tenemos nosotros. Ellos escuchan y nosotros leemos. Después de todo, los inviernos son largos y de alguna manera hay que pasar el tiempo.

ArturoEn definitiva, estamos ante una obra que cualquier amante de la historia de las Edades Oscuras o completista de Arturo debe leer. Esperemos que Yermo nos traiga pronto la colección entera y definitiva (ya se intentó dos veces, una en euskera y otra en castellano).

¿Por qué leer Arturo?

Buena adaptación de las historias celtas sobre el Arturo “histórico”. Un dibujo muy agradable y bien hecho, sobre todo las partes que imitan al medievo. Una aproximación a la magia celta desde un punto de vista muy poco peliculero.

¿Por qué no leer Arturo?

No sale el Arturo de brillante armadura que quizás estás buscando. El ritmo es sosegado, sin prisa. Sacrifica la alta fantasía por un tono mas histórico.

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Lamastelle

Lamastelle

Aprendió a leer para viajar con el Capitán Trueno. Ha navegado por los mares del tebeo europeo, americano y japonés. Ha visitado la Luna y guiado un velero por los canales de Marte. Pilotó a Mazinguer Z. Defendió la Tierra de mil invasiones. Ha comandado naves entre mundos. Ahora, en su villa situada en una isla sin nombre, disfruta de su biblioteca y reseña para ELHDLT.

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