SPIDERMAN: UN GRAN PODER… Guión: David Lapham Dibujo: Tony Harris Tinta: Jim Clark Color: J. D. Mettler Edición original:Spider-Man: With great powers… (Marvel Comics)...

un-gran-poderSPIDERMAN: UN GRAN PODER…

Guión: David Lapham
Dibujo: Tony Harris
Tinta: Jim Clark
Color: J. D. Mettler
Edición original:Spider-Man: With great powers… (Marvel Comics)
Formato: Libro con solapas, color, 128 pgs.
Editorial: Panini
Precio: 11 €

Todo el mundo conoce al trepamuros más famoso de New York y a uno de los héroes por antonomasia del mundo del comic. Pero antes de la leyenda de Spiderman, del pacto con Mefisto, del desenmascaramiento, de la saga del tótem, de la desaparición de la hija con MJ, de los clones y Ben Reilly, de la propia boda, del traje alienígena, de la saga del clon original o de la muerte de Gwen Stacy, existió también un periodo en la vida de Peter Parker poco explorado: Su época en el cuadrilátero y la TV.

El encargado de contarnos la historia es David Lapham (Punisher/Daredevil), guionista y dibujante americano de calidad, conocido especialmente por su serie «Balas Perdidas» (le valió un Premio Eisner y actualmente está interrumpida). Más habitual del sector independiente (aunque desde 2005 se le puede encontrar en las grandes editoriales «mainstream»), su temática suele ser el género negro, con historias duras, personajes desgraciados y entornos urbanos con buenas dosis de violencia. Con estos mimbres el autor se sumerge en los primeros días de Spiderman, aproximadamente en el lapso de tiempo que abarca de la página 6 a la 9 del clásico Amazing Fantasy nº 15 (1962, primera aparición del super-héroe) y nos narra la historia hasta el momento desconocida que aconteció en la vida del joven adolescente Peter Parker. Para ello, tira del mantra que se ha convertido en todo un símbolo «Todo gran poder conlleva una gran responsabilidad» y se sirve de él para titular la mini-serie.

Lapham intenta ofrecernos el lado más oscuro del personaje, esa soberbia o prepotencia que llevaría finalmente hasta el asesinato de Ben Parker y el inicio de su carrera como superhéroe. Para ello, Lapham juega con viejos personajes, introduce a nuevos y plantea un ambiente de corrupción rodeando el programa de super-wrestling al que el joven Peter se apunta.

Desgraciadamente, no sale airoso del envite. Su Peter Parker no acaba de enganchar nunca ni deja vislumbrar al héroe que será. Tan sólo en el último tramo de la obra se atisba algo parecido, pero el resto sólo nos permite ver a un niño temeroso, bobalicón y enfurruñado. La supuesta involución del personaje no acaba de cuajarse. La trama, además, está excesivamente alargada y contiene varios de los famosos fallos de continuidad o contradicciones con los hechos conocidos: Peter en el instituto sin gafas, con carnet de conducir, la campaña de acoso de Jameson empezando antes de que muera Tío Ben, la creación de los lanza-redes posterior a su aparición en TV, el propio show convertido en un programa de pressing-catch, los pre-uniformes, o que Peter ya con uniforme y poderes vea en acción a los 4F (FF 3 y 4 de Marzo y Mayo de 1962) cuando el Amazing Fantasy corresponde a Agosto de 1962. Es hilar fino, pero erratas de este tipo no aparecían por ejemplo en «Historias jamás contadas» de Busiek, mucho más fiel y ajustada. Para redondearlo todo, Lapham se descuelga con un «falso final» sorpresivo pero que también sobra, por redundante e innecesario.

Encargado de dibujar la historia tenemos a Tony Harris (Starman, JSA, Ex-Machina), artista de trazo eminentemente realista (no en vano usa fotografías para sus composiciones) no brinda en esta ocasión su mejor cara. Su trabajo no llega a su mejor nivel y su estilo no casa con el personaje al que se ve en todo momento rígido y falto de gracilidad, incluso con una fisonomía lejana a lo que suele ser un adolescente. Además sus versiones de los protagonistas, re-diseñando a varios de los clásicos resultan desacertadas, más cercanas o apropiadas quizás para Ultimate Spiderman, siendo los casos más sangrantes los de Flash Thompson, Aplastador Hogan o Tío Ben.

Para comenzar a resumir, decir que lo mejor del tomo es descubrir como hasta uno de los personajes más icónicos de Marvel tiene historias que contar en su origen.

Y lo peor el nuevo look de personajes clásicos y la insipidez general del tomo.

En definitiva, «Un gran poder» es una floja mini-serie con una elogiable idea de partida que se ve superada por la propia historia del personaje. Tras su lectura queda un poso de indiferencia y de sabor agridulce por lo que pudo haber sido y no fue. Si eres un fan de la nueva hornada puedes encontrar más calidad en Ultimate Spider-Man y si eres un fan clásico tienes más cosas a perder que a ganar leyendo este «origen». Una historia que si bien sirve para intentar darnos a conocer el tortuoso camino de adolescente a héroe, se antoja innecesaria.

Compartir:

Jose Antonio Marchán

Facebook Auto Publish Powered By : XYZScripts.com