Frank Miller retoma la saga del Caballero Oscuro para dar continuidad a Caballero Oscuro III: La raza superior. Con el historietista brasileño Rafael Grampá... El Regreso del Caballero Oscuro: El Chico Dorado

Han transcurrido tres años desde que la facción de kyrptonianos liderada por Quar que intentó someter a los habitantes de la Tierra fue derrotada por un grupo de héroes liderado por Batman. Desde entonces, Lara -hija de Superman y Wonder Woman– se esfuerza por ser más humana, mientras Carrie Kelly asume nuevas responsabilidades como Batwoman. Para detener una creciente amenaza que se cierne sobre Gotham City, ambas heroínas deben formar equipo y recurrir a su arma secreta: el joven Jonathan Kent, el Chico Dorado, que atesora un poder incomparable que está a punto de desatarse…

Decía mi compañero Alain en la reseña de Batman. Caballero Oscuro III: La raza superior que «no todas las obras tienen por qué tener un afán experimental ni metadiscursivo. Cada mes leemos montones de historias que no lo tienen y siguen siendo francamente disfrutables.» Y es muy cierto. Tenemos ya tan interiorizados cierto estándares de calidad que cualquier cosa por debajo de ellos ya nos parece basura. Es el motivo por el que no hay que dar a leer Watchmen a alguien que nunca ha leído tebeos: primero, porque no lo va a saber disfrutar; y segundo, porque cualquier cosa que lea después le va a saber a poco, arruinando lo que podría ser una larga vida de disfrute de tebeos. Así, acostumbrados como estamos a las grandes obras que Frank Miller nos ha dejado, y todavía con el maravilloso regusto, 35 años después, de aquel El Regreso del Señor de la Noche (sí, yo soy de los de la vieja guardia), esperamos que cualquier tebeo que lleve su firma y esté ambientado en el Millerverso (otros lo llaman Oldbatverso) vaya a cumplir con unos mínimos de calidad. Unos mínimos, caray, no pedimos más. Pero en este caso, ni eso.

chico dorado

Tres años después de los eventos de La raza superior, a Lara Kent, hija de Superman y Wonder Woman (recordad que no estamos en la continuidad oficial de DC, sino en un futuro probable) le sigue costando no verse como una diosa volando sobre hormigas. Para ella, los humanos son débiles, rutinarios, autodestructivos… Y sin embargo, según su padre, merecen ser protegidos y cuidados. Ahora le acompaña su hermano Jonathan, quien ha heredado algo más que los poderes de sus padres, y es el chico dorado al que hace alusión el título. Al principio nos da la impresión de que la historia girará a su alrededor, del descubrimiento de sus poderes, o de que se vuelve demasiado poderoso y acaba siendo corrompido por Darkseid, que los viejos héroes habrán de volver de su retiro para defender a la humanidad de… Que no, que nada de eso. Olvidaos de cualquier viso de historia medianamente interesante que podáis esperar en estas 64 páginas. Darkseid se alía con Joker Boy para no sé qué de la reelección de Donald Trump como presidente de los EEUU, Batwoman (Carrie Kelly) se pelea con Joker Boy y Lara y Jonathan Kent se pelean con Darkseid. Ya está, no hay más.

Y es una lástima tremenda, que teniendo Miller la oportunidad de explorar a fondo las posibilidades que se intuyen con estos personajes no la haya aprovechado. Mira que se le podía haber sacado jugo al superpoderoso Jonathan Kent, a la rebelde Lara, a la cada vez más autónoma Carrie Kelly, la niña mimada del Millerverso

¿Que Trump es una marioneta de Joker Boy, y sus partidarios y detractores se enfrentan en una batalla campal que amenaza con desestabilizar la economía y la sociedad de Gotham? Buena idea, vamos a explorarl… NO.

¿Darkseid en la Tierra, buscando en Joker Boy un agente del caos para debilitar a la humanidad y así poder subyugarla? Buena idea, vamos a explorarl… NO.

¿El hijo pequeño de dos de los seres más poderosos del planeta, contaminado con ideas tóxicas de supremacía por parte de su hermana, convirtiéndolo en el blanco perfecto para la manipulación de Darkseid? Buena idea, vamos a explorar… NO.

Al final lo que hace Miller es jugar con sus muñequitos y hacerlos pelear los unos con los otros. ¡Pam! ¡Toma patada en la cara! ¡ZAP! ¡Toma rayo de la muerte! Y un montón de buenas ideas echadas a perder por… ¿pereza? ¿aburrimiento? Platos deliciosos encima de la mesa y se limita a picotear unos palillos de pan. ¿Qué intenta contarnos Miller en esta obra? Creo que ni él mismo lo sabe. Las buenas ideas están ahí, pero no ha podido o no ha querido hilvanarlas para darle cierta coherencia a este tebeo. Pero eso a DC le da igual: lo importante es que se vean Dark Knight y Frank Miller en la portada, le ponen el sello Black Label y a contar billetes. ¿No hay ningún editor capaz de plantarle cara a este buen hombre y decirle «Frank, oye, dale una vuelta a esto que no se entiende nada»?

chico dorado

Pero el dibujo… ¡Ah, el dibujo! Rafael Grampá, ¿dónde has estado escondido toda mi vida? ¿Por qué no te habré conocido antes? Que sí, que bebe de Frank Quitely, Paul Pope, se le huele un deje a Katsuhiro Otomo y si me dicen que a Robert Crumb también me lo creo, pero qué bien lo mezclas, hijo mío. Estas páginas rebosan talento por todos lados, con grandes caracterizaciones de personajes e impactantes escenas de acción. Alguien debería decirle que no es normal un niño con más entradas en el pelo que un señor de 50 años, y que la proporción de la cabeza con respecto al resto del cuerpo se sale de la escala, pero dejando esto a un lado, hay que reconocer que el dibujo de Grampá es lo que redime este tebeo, y el único motivo por el que debo, en conciencia, recomendarlo.

Que Frank Miller no es el que era hace unos años ya lo tenemos todos claro. Quien tuvo, retuvo, sí, y su portada alternativa para esta obra, que ilustra las páginas finales de este tomo (junto con otras de Andy Kubert, Joëlle Jones y Paul Pope), es prueba de ello. Pero frente a todos sus logros como dibujante y narrador, que no son pocos, y sus grandes éxitos escribiendo para otros dibujantes (maravillosas sus antiguas colaboraciones con Mazzucchelli y Romita Jr), Miller lleva unos años patinando y meando fuera del tiesto comiquero. No le pedimos que dibuje o escriba como cuando tenía 30 años, ni que nos regale (ojalá) nuevas obras al nivel de sus Sin City, Batman: Año Uno o Daredevil: Born Again, pero sí que dedique más tiempo del que aparentemente hace a sus recientes trabajos. Este El Regreso del Caballero Oscuro: El Chico Dorado podría haber sido una obra auténticamente redonda de haberse desarrollado mejor las ideas que plantea, en vez de beber de los lugares comunes de siempre, pero sin la frescura de hace 30 años.

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Antonio Hidalgo

Anteriormente conocido como El Tete, abandonó los sellos y las RCLTG para encargarse de esta web. Y no volvió a mirar atrás. Bueno, algún vistacillo ocasional sí que ha echado.

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