Hay temas que, queramos o no, son recurrentes. En todas las facetas de la cultura y de la sociedad pasa, pero los lectores de...

MUJER PIRATAHay temas que, queramos o no, son recurrentes. En todas las facetas de la cultura y de la sociedad pasa, pero los lectores de cómics somos pesados… mucho, y nos metemos en cantinelas que aunque pasen de moda, estamos deseosos de volver a debatir a la primera oportunidad que nos surja. Y dentro de estos temas recurrentes tenemos clásicos como Marvel vs DC, (en los últimos años) el Artist Alley en España, los precios de los cómics… pero hay uno que es la estrella en la última década, y como hace tiempo que no lo comento, pues aprovecho y lo saco, a ver si surge algo interesante del debate.

Estoy hablando del tema del pirateo digital, el emule (o amule, si sois Mac-eros), las descargas directas, las tradumaquetaciones. Todo esto, ¿afecta a la industria del cómic? Son muchas las versiones que podéis escuchar. Algunos autores y editores piensan que se cargan la industria, algunos lectores defienden que es la mejor promoción que se puede hacer a un trabajo, a otros ni les va ni les viene el tema. El caso es que el pirateo digital de cómics existe, pero en mi opinión (que para eso es mi sección) es que se trata de algo muy diferente a otros medios como pueda ser el cine o la música. Esa inercia que se arrastra de la devastación que ha provocado en otros medios, creo que es la responsable de que tenga la mala prensa que tiene entre muchos.

El pirateo en el cine y la música.

emule-2010El que quiera decir que el pirateo no afecta a la industria del cine y la música o es tonto, o se lo hace. Siempre he leído y escuchado esos argumentos de la libre difusión de la cultura y me parece lo más demagógico que se puede decir. Ojo, soy el primero que se baja cosas, no voy a actuar de demagogo en sentido opuesto, pero reconozco que voy menos al cine y compro menos películas y ya no te digo de música, desde que existe internet. Eso es así. No pretendo entrar en el debate del precio que tenía y tienen las películas y los CDs y las vías que siguen existiendo para hacer las películas y los trabajos discográficos algo muy rentable. Probablemente el pirateo al que afecta de verdad es al pobre diablo que intenta abrirse camino en el mundillo y se deja los riñones y demás vísceras huecas en intentar sacar rentabilidad a su supuesto talento. Es cierto. Santiago Segura se va a forrar con su Torrente 5, tal vez menos que antes, pero se va a forrar. Lo mismo le va a pasar a David Bisbal o a Alejandro Sanz, pero si hablamos de un artista que comienza y no tiene esos medios la cosa cambia. Y ojo que hablo de música, porque en cine existe esa gran baza llamada subvenciones que sirve para que muchos vivan del cuento y se pueda comprender que la industria cinematográfica española esté tan mal organizada y que estando en horas bajas se estrenen en los cines películas que gustan a su director y cuyo tirón comercial es nulo, por muy profundas y bellas en forma que puedan ser. Siempre he opinado que una industria debe tener de todo, y sobre todo, ser rentable. Y el que quiera saber por donde voy, que saque una horilla de su vida para escuchar cómo funciona la industria del cine en España contado por uno de sus trabajadores, o extrabajadores, el cineasta Tinieblas González aquí. Sea como sea, es indudable que desde que existen los CamRip, Dvdrip, BRScreeners y demás variantes, la afluencia a las salas de cine ha bajado MUCHO. Ha afectado a la industria, es un hecho.

El cómic, ¿sufre lo mismo?

En el cine y en la música el pirateo afecta mucho, vale. Pero, ¿y en los libros y cómics? Fijaos que he dejado los libros aparte, al igual que los cómics, por una sencilla razón: es una industria muy diferente. Y entre ellas también son muy diferentes, y lo que para una es válido, para la otra no, pero creo que en conjunto, se diferencian bastante de las anteriores.

1) Los lectores somos menos. 8 apellidos vascos arrastró al cine a más de ocho millones y medio de personas. Corazón Latino de David Bisbal vendió en España 1.300.000 unidades. El tiempo entre costuras, lleva vendidas más de 100.000 unidades. Arrugas de Paco Roca llevaba vendidas en 2011 30.000 ejemplares (cifra impensable en un cómic en España). En resumen, si comparamos medios no hay color. Por mucho que el pirateo afecte, no es lo mismo vender cuatro millones de entradas de cine en lugar de ocho, 600.000 discos en lugar de 1.300.000 que 50.000 ejemplares de El tiempo entre costuras o 15.000 de Arrugas. No esjustificar, líbreme Dios. Pero simplemente traigo estos datos para saber en qué cantidades nos movemos.

2) El nivel intelectual. A ver cómo digo esto, sin que suene pedante o despectivo… Pero es cierto que por definición una industria que se mueve entre gente con cierto nivel cultural juega en un terreno diferente. Y para no meterme en terrenos farragosos, aquí lo voy a dejar.

DSC_11823) El factor coleccionista. Esto se aplica sobre todo al cómic. Y es que el lector de cómics suele ser en un altísimo porcentaje, también, coleccionista. Es capaz de comprar un tebeo que sabe que es una absoluta basura, pero que no deja un hueco en su colección de 200 números. Y lo digo con conocimiento de causa. Durante dos años he estado buscando el número 35 del CDC de los Nuevos Titanes porque en su día, como incluía la saga Un lugar solitario para morir, que ya tenía de otras ediciones, decidí no comprarlo. Ver el hueco del 35 en una colección descatalogada me ha provocado una úlcera de duodeno durante años. Ya ha cicatrizado, ahí lo tengo en casa. Pero es cierto, el lector de cómics colecciona, y aunque baje cómics de internet, el seguidor de un personaje lo quiere en su estantería, en papel.

4) El lector es, por definición, fetichista del papel. Es verdad, los que leemos tenemos el gusto del olor, el tacto del papel. El Kindle es comodísimo, pero donde se ponga el tacto de esas hojas de buen papel y ese aroma y ese sonido de hojas pasando, que se quite cualquier dispositivo electrónico.

Entonces… ¿es bueno o malo?

Yo tengo mi opinión y mi propia experiencia. No voy a negar que hay cómics que he leído y leo en formato digital y que no he pagado, aunque poco. Y tengo que decir que son cómics que con un 90% de seguridad, si no pudiera descargarlos… no los leería, porque no los compraría. Sin embargo, hay muchos cómics que jamás habría comprado tras verlo en la estantería de la librería y que después de bajar por curiosear y echarle un ojo, tengo la colección completa en mi biblioteca. Bone, de Jeff Smith… jamás me habría acercado a un cómic que creía infantil. Habibi, de Craig Thompson, era un cómic que me atraía mucho, pero cuyo precio me impedía comprar “por probar a ver si me gusta”. Ken Games, obra española de la que ya he hablado en varias ocasiones… Ni me hubiera acercado porque no solía comprar europeo. Todas estas obras lucen preciosas en mi estantería gracias a internet y a haberlas descargados previamente y echado un vistazo.

Sí, es mi caso. Entiendo que no todos hacen eso, que hay quien solo lee “de gorra”, pero creo que lo que hay que tener en cuenta es ¿cuánto dinero se está perdiendo de esta gente? ¿Comprarían esos cómics que leen gratis si tuvieran que pagar? Yo no lo creo, o la cantidad “recuperada” tal vez fuera menor o similar a la que se gana de un cliente no-potencial como en los casos que he citado. El cómic digital lleva establecido ya varios años y en España no acaba de funcionar. Ni siquiera editoriales como Planeta de Agostini que tienen ofertas atractivas convencen a los lectores que prefieren “leer en papel”. Es mi opinión. Y vosotros, ¿qué opináis?

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Alejandro Martínez

Alcalde no electo de Star City. Conocido en determinados círculos como "El páharo". Era el único que justificaba sus artículos en esta web, pero los caciques que la dirigen me han obligado a dejar de hacerlo... Sniff sniff.

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