Reseña de "Red Sonja 2: Carreteras secundarias" (Planeta Cómic). ¡Continúa la aventura de Red Sonja después de haber viajado a Nueva York mientras luchaba... Red Sonja 2: Carreteras secundarias

«También has de saber, oh, príncipe, que, en esos mismos días en los que Conan el cimmerio recorría los reinos hiborios, una de las poquísimas espadas que se le podía comparar era Red Sonja, una guerrera de la majestuosa Hyrkania. En su juventud, la mujer le arrebató la vida a un rey que intentó propasarse con ella, razón por la que se vio obligada a huir de su hogar. La joven escapó a las estepas turanias y, desde muy pronto, se envolvió con el neblinoso manto de la leyenda.» // Las crónicas nemedias

Continúan las aventuras de la Diablesa de la Espada en los Estados Unidos del siglo XXI, tras haber sido transportada en el tiempo y el espacio por un hechizo de su archienemigo Kulan Gath, como vimos en el primer volumen de esta nueva colección, reseñado anteriormente aquí. En este caso, Red Sonja y sus dos amigas atraviesan el país de costa a costa para llegar a California, donde reside un el mayor experto del mundo en la Era Hiboria, que podría ayudar a a Sonja a regresar a su época, y a su amigo Max a regresar a la nuestra. Por el camino se cruzarán con una banda de moteros traficantes de drogas, que son sólo la punta del iceberg de algo mucho mayor.

Red Sonja 2: Carreteras secundarias

Una vez más, las aventuras de Red Sonja en nuestra era dejan un sabor de boca insatisfactorio, de algo que podía haber dado mucho más juego. Uno no puede evitar acordarse, por ejemplo, de las múltiples posibilidades cómicas de la premisa de “pez fuera del agua” en abundantes películas o, sin movernos del ámbito de los cómics, en la Starfire de Conner y Palmiotti. En su lugar, la guionista Amy Chu (Hiedra VenenosaKiss) convierte a Sonja en una Mary Sue cualquiera, que lo mismo domina nuestro idioma en un par de días como aprende a conducir motocicletas y camiones por ciencia infusa (¡con lo que cuesta sacarse el carnet!). Por otro lado, todo sucede tan convenientemente que se puede ver claramente la sombra del deus ex machina sobrevolando el argumento. Por poner un ejemplo… ¿Me estás diciendo que el primer casino, escogido al azar, al que entran las protagonistas es casualmente el mismo que sirve de tapadera para los negocios clandestinos del clan de las Aranhas, los mismos moteros con los que se enfrenta Sonja? ¿Me estás diciendo que en las fichas y el suelo del casino (que, recordemos, se supone que ha de servir como tapadera, y que por tanto requiere discreción) hay representada una araña, la misma que llevan los moteros traficantes de drogas en sus chalecos? Vamos, que a las protagonistas sólo les falta seguir a una columna de fuego de noche y a una de humo de día para guiarles a su destino.

Por otro lado, el comportamiento de Red Sonja no termina de resultar coherente. ¿Cómo sabe Sonja lo que son las drogas y el efecto que causan en la gente? ¿Existían drogas en la Era Hiboria? ¿Por qué empatiza tanto con la madre de un chico muerto de sobredosis? En su afán de convertir a Sonja en una heroína, Chu deja de lado su carácter de guerrera mercenaria y la convierte en una desfacedora de entuertos ambulante, aun a costa de poner en riesgo la vida de sus amigas y de no poder regresar a su época ni, por consiguiente, que su amigo Max, policía de Nueva York atrapado en la Era Hiboria, regrese a la suya. La trama de Sonja por Estados Unidos se alterna con la búsqueda de Max y sus dos nuevas amigas (bellas guerreras las dos, oportunamente) de su ciudad natal de Meru, y el reencuentro con su pasado.

El dibujo corre a cargo, al igual que en el volumen anterior, del madrileño Carlos Gómez Amat (The Dresden Files), que realiza una Red Sonja poderosa y convincente. Aun pecando de algunos fallos de raccord entre viñetas y de algunos escorzos y perspectivas algo forzados, su trabajo es muy destacable, si bien en algunas páginas peca de dar más preponderancia a la espectacularidad de la debida.

Red Sonja 2: Carreteras secundarias

Este volumen incluye, además, la historia El largo camino que lleva al olvido, escrita por Erik Burnham (Cazafantasmas) y Tom Mandrake (JLA Destino, Batman: Caballero oscuro, ciudad oscura), en la que descubrimos qué ocurrió antes del número 1 de esta nueva colección. En esta historia, vemos cómo un mensajero de la tierra de Meru acude a Sonja en busca de ayuda contra un demonio convocado por Kulan Gath que está arrasando el reino. Una historia intrascendente, con algo de acción para compensar una trama que no da mucho de sí, pero que compensa al tener el dibujo del legendario Tom Mandrake, asociado durante largo tiempo con el guionista John Ostrander para su aclamado trabajo en El Espectro y Detective Marciano.

Como únicos extras, este tomo publicado por Planeta Cómics contiene la friolera de 22 portadas, entre oficiales y alternativas, entre las que destacan las de Ben Caldwell (Fuerza-V, Wednesday Comics: Wonder Woman) y las del británico Mike McKone (La muerte de Green Lantern, Superman: La búsqueda de Lois Lane). En resumen, Red Sonja: Carreteras Secundarias es un experimento fallido, una curiosa premisa que podría haber dado mucho más de sí en manos de un guionista más competente o con mayor sentido del humor.

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Red Sonja 2: Carreteras secundarias
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Jesús Tomás Dado

Jesús Tomás Dado

Lector de tebeos desde hace 40 años, antes de que se llamaran novelas gráficas. Totalmente enganchado a la lectura, el cine y y los dónuts de Lacasitos, pero vamos, que puedo dejarlo cuando quiera. Los dónuts no, lo otro.

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