Hill House Comics parece responder a esa manía persecutoria de llenar el hueco de Vertigo. Pero más allá de si cubre o no esa... Plunge 1, de Joe Hill y Stuart Immonen

Hill House Comics parece responder a esa manía persecutoria de llenar el hueco de Vertigo. Pero más allá de si cubre o no esa función (que digo yo, ¿qué necesidad hay de ser Vertigo pudiendo ser su propia cosa?) un sello capitaneado con Joe Hill y con nombres de calidad suena sin duda interesante y, entre sus diversos títulos, Plunge brilla con luz propia.

Plunge 1, de Joe Hill y Stuart Immonen

Plunge reúne a Joe Hill con un Stuart Immonen que rompe el retiro en el que se encontraba desde Amazing Spider-man #800 de 2018, con lo que ya casi sin tener ni idea de qué va este cómic, el sentido arácnido zumba como una locomotora. Ahora bien, bien es cierto que en este primer número, Hill e Immonen hacen poco más que establecer la premisa y presentarnos a los personajes, pero despliegan lo bastante de su buen hacer para que esto sea más que suficiente.

Plunge nos sitúa inicialmente en la Isla Attu (Alaska), la más occidental de las islas Near y más cercana a la península rusa de Kamchatcka que a la costa de Alaska. Tras un tsunami, una base naval comenzará a recibir una señal de auxilio imposible (mejor que descubráis por qué vosotros mismos) por parte de un barco en el cercano atolón Sinnikik. El problema es que Sinnikik es causa de conflicto político entre Rusia y Estados Unidos, con lo que para el rescate reclutarán un peculiar equipo formado por unos hermanos especializados en rescatar tesoros submarinos, dos biólogos marinos y un miembro de la corporación a la que pertenece el barco desaparecido.

Plunge 1, de Joe Hill y Stuart Immonen

Obviamente, desde el principio flota la baza de lo sobrenatural, con lo que el misterio está servido. No en vano se vendía esta serie como un reinterpretación de La Cosa de John Carpenter y es que el clima inhóspito, aislado y con un grupo que no tiene ni idea de lo que se le viene encima queda patente. El hecho de que los hermanos protagonistas se apelliden Carpenter o que uno de ellos guarde cierto aire a Kurt Russell nos deja claro que no es casual. No obstante y aunque tal vez un número no baste para afirmarlo con contundencia, la historia tiene su propio tono y los personajes, en los que se dedica buena parte del esfuerzo de Joe Hill, brillan con su propia identidad y carisma. Más allá del gancho del misterio con el que nos atrapa Hill, diría que el punto más fuerte de este número de apertura de Plunge reside en construir unos personajes sólidos y atractivos con apenas unas pocas pinceladas.

Un dibujante a la vez espectacular, todo terreno y concienzudo narrador como Immonen ayuda que todo esto sea posible. Elige para la ocasión un estilo que parece mezclar la estética angulosa que le habíamos visto en los últimos años con ese aspecto más suave y redondeado de títulos como Superman: identidad secreta. Este Immonen huye de las composiciones desbordantes para centrarse, por un lado, en sumirnos en ese ambiente de oscuridad y misterio sereno y tenso a la vez y, por otro, en dotar a cada personaje de su propia manera de hablar y moverse.

Plunge 1, de Joe Hill y Stuart Immonen

Si quitamos portadas y el resto de material que no es puramente historieta, este tebeo se nos queda en 22 páginas y a poco más de lo que cuenta podría llegar a aspirar, pero como número debut, construye unos cimientos sólidos y sobre todo cumple su objetivo fundamental: hacernos picar con el segundo para poder seguir indagando en el misterio de Plunge.

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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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