Cuando empecé a leer Piruetas vi que trataba de una chica que practica patinaje artístico, y que era una obra autobiográfica. Pensaba que estaba... Piruetas, de Tillie Walden

Cuando empecé a leer Piruetas vi que trataba de una chica que practica patinaje artístico, y que era una obra autobiográfica. Pensaba que estaba ante otra obra tipo Polina, centrada en lo dura que es la vida de los que quieren dedicarse a este deporte y la dedicación tan exhaustiva que requiere, acotando en muchos casos la vida personal del que lo practica. Pero no, esta no es una obra centrada en el patinaje artístico. Es una obra centrada en la adolescencia de Tillie Walden, en sus vivencias y en cómo fueron despertando en ella una serie de emociones que no son fáciles de sobrellevar, especialmente cuando se es una chica apocada y tímida.

Piruetas
Tillie es una chica de unos 10 años que lleva practicando patinaje artístico otros tantos. De repente, sus padres se mudan de Nueva Jersey a Austin y debe empezar de cero. Tillie es tímida, le cuesta adaptarse a la gente, y ha sufrido bullying en su anterior etapa escolar. Ahora debe empezar a conocer nuevas personas, ganarse un sitio en el equipo de patinaje y la permanencia en él atravesando una serie de pruebas rutinarias por las que debe pasar todos los años para conservar su licencia. Su relación con sus padres es fría. Tal vez se lleva algo mejor con su padre, que parece prestarle algo más de atención, pero nunca van a verla patinar y son esclavos de su trabajo. En esa atmósfera, Tillie comienza a aceptar su sexualidad, le atraen las chicas y empieza a plantearse si su vida no se ha ido dirigiendo en cierto modo por lo bien que le han hecho sentirse determinadas personas, como su primera profesora de patinaje. Piruetas nos cuenta la vida de Tillie durante su infancia. Como ella misma cuenta en el epílogo, no necesariamente con una fidelidad exquisita, ha intentado centrarse en las sensaciones sin detenerse a pensar si tal competición fue en este estado o en otro.

La obra supone el gran salto de su autora, Tillie Walden, quien hasta ahora había hecho obras de corte intimista como I love this part o A City Inside, de corta extensión y que casi pueden considerarse un preludio a esta Piruetas. Curtida en el mundo del webcomic gracias a su On a sunbeam (que se publicará en papel en 2018), Walden tiene un estilo pausado pero rotundo. Con un diseño de páginas clásico, se basa en una rejilla 2×3 que va modificando cuando interesa uniendo o separando algunas de esas viñetas, pero manteniendo una estructura limpia y ordenada. Usa un estilo de dibujo sencillo, sin reparar demasiado en los fondos, y basado en la expresividad y sobre todo sus diálogos. Para el color usa un bitono en B/N con añadidos en amarillo para potenciar el clímax de algunas viñetas o para centrar la atención en otras. Las sombras tienen mucho peso en esta obra, con unas masas de negro que toman protagonismo en muchas ocasiones y con un punteado blanco muy característico de noche estrellada, que queda bastante bien.

Piruetas
Pero Piruetas es una obra que destaca por su magnetismo. El propio personaje de Tillie produce ternura, por su timidez, cómo reconoce su poca afición a la higiene, y cómo se traga todo lo que le toca vivir con absoluto estoicismo, soportando el bullying, la poca atención de sus padres y cómo comienza a cargarle un deporte que practicaría durante doce años. En realidad, lo que cuenta esta obra, es cómo va dándose cuenta de que para ella el patinaje era un refugio. Un refugio donde esconderse cuando la acosaban en el colegio, cuando se encontraba sola en su casa y donde descubrir su propia sexualidad. Y lo hace de una manera tremendamente sutil. Una vida de viajes y estancias en hoteles que llegó a convertirse en su zona de confort, a pesar de que da la impresión de que nunca llegó a gustarle ese deporte.

No es una obra que profundice en el mundo del patinaje, a pesar de que se incluya mucha parte técnica y, de hecho, abra cada capítulo contando alguna técnica y su opinión sobre ella. Pero de lo que habla en esta obra es de sentimientos, de cómo fue descubriéndolos, de cómo se vio presa por ser de una manera conformista y complaciente, y cómo llegó a salir de ese círculo vicioso. Y no lo cuenta con pena, que es una de las cosas que más me ha gustado. Hubiera sido muy fácil incidir en el sufrimiento que le producía el bullying, la competitividad, los nervios ante cada prueba o competición… Y sin embargo cada vez que habla de ello nos muestra a una chica tranquila que acepta su destino y espera que la vida siga fluyendo…

Piruetas
En cuanto a la parte de su sexualidad y cómo fue ese despertar me parece sencillamente deliciosa la manera en que está contada. Para empezar tendrán que pasar 70 páginas para que se hable de ello, lo cual potencia más la sensación de que se trata de una obra en la que la autora no tenía una idea preconcebida de lo que quería contar. Pero está tratada de una manera preciosa, con algunas viñetas que te atrapan el corazón, como una en la que narra la paz que sentía cuando la abrazaba su profesora, de una manera inocente y limpia, pero que años después la recordaría con ternura, y se plantearía si no sentía esa paz por algún tipo de atracción. O la relación que entabla con su compañera Rae, y cómo fue esa primera relación, torpe, a modo de prueba, consultando ambas en internet cómo se besa… Todo está contado con una delicadeza y ternura que atrapa.

En definitiva, Piruetas.

Una obra de corte intimista, muy bien narrada, con una gran capacidad para transmitir sensaciones y en la que el patinaje es un elemento secundario para saber cómo fue creciendo su autora, Tillie Walden, que es usado como elemento constante y que le proporciona paz y tranquilidad, a pesar de los nervios de las competiciones o del duro entrenamiento. Una obra que habla de un despertar sexual y una aceptación de su propia identidad en el mundo, con valentía, con sutilidad y que permite entender a la protagonista con esa manera de ser tan introvertida. Un tomo de bastante extensión, pero que se deja leer con suma facilidad gracias a una narrativa fluida e inteligente. Con una buena moraleja de cómo uno debe reconducir su vida cuando no está a gusto con ella.

Lo mejor: La potencia emocional de la obra. La escena con Rae probando. El mensaje de fuerza que transmite a pesar de todos los obstáculos.

Lo peor: Pensar que es una obra de patinaje y no echarle un vistazo.

Para los que buscan historias con fuerza. Para aficionados a obras deportivas, aunque el deporte sea un secundario. Para los que disfrutan de historias intimistas centradas en las emociones.

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Alejandro Martínez

Alcalde no electo de Star City. Conocido en determinados círculos como "El páharo". Era el único que justificaba sus artículos en esta web, pero los caciques que la dirigen me han obligado a dejar de hacerlo... Sniff sniff.

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