Acércate a cualquier persona que conozcas. Pide que te diga lo primero que le venga a la cabeza de Pinocho. En la mayor parte de...

Acércate a cualquier persona que conozcas. Pide que te diga lo primero que le venga a la cabeza de Pinocho. En la mayor parte de los casos, estará muy relacionado con la película de Disney y no tanto con el cuento original, obra del florentino Carlo Collodi, publicado entre 1882 y 1883. La productora tiene un amplio historial de adaptar (¿suavizar? ¿edulcorar?) cuentos moralizantes infantiles y hacerlos más vendibles. Así, no queda ni rastro de violación en su versión de La Bella Durmiente, de amputaciones en La Cenicienta, de niñas muertas en Caperucita Roja o de muerte hasta para el apuntador en Notre Dame.

Pero ese mismo proceso se puede hacer a la inversa. Se puede tomar una historia más o menos luminosa y oscurecerla. Y algo de eso es lo que hace en Pinocchio el francés Winshluss.

pinocchio winshluss

El primer cambio que nos encontramos es la ambientación cronológica. Abandonamos el S.XIX en la Toscana y venimos a un entorno actual. Más oscuro. Más sucio. Extremadamente sucio. Un entorno en el que cambiamos la picaresca y las fábulas de animales antropomórficos por la industria militar, explotación infantil, abusos sexuales, deshumanización, contaminación y alcoholismo. A través de un cuento, el autor carga visceralmente contra todo lo que está mal en la sociedad contemporánea. Algo muy similar a lo que hizo Warren Ellis en Transmetropolitan, utilizando la ciencia ficción como excusa en lugar de un clásico de la literatura infantil.

Y es que visceral es posiblemente la palabra que mejor define esta obra. «Versión enfurecida y punk», se puede leer en el interior. Y también, sí. Es una obra que, muda en su mayoría y recordando gráficamente por momentos a Chris Ware o a Robert Crumb, sale de dentro, y que pega un mazazo a cada página, dejando al lector simultáneamente maravillado, asqueado y sorprendido.

Aquí, Pinocho no es una pícara marioneta de madera hecha por un carpintero pobre, bonachón y paternal. Es un robot creado para la destrucción, y Gepetto es un inventor que quiere pegar el pelotazo y vendérselo al ejército. Ni hay delicadeza argumental ni gráfica.

pinocchio pagina

El zorro y el gato se convierten en dos vagabundos rastreros, la ballena en un bicho mutante de aguas contaminadas, y nos encontraremos con personajes invitados como los Siete Enanitos que no son precisamente amigos de Blancanieves. ¿Y Pepito Grillo?

pinocchio

Pepito es una cucaracha alcohólica, rastrera y parásita que vive dentro de la cabeza de Pinocho. No es la voz de la conciencia, es la voz que nos impulsa a hacer gilipolleces cuando debería decir «calladito estás más guapo».

No sorprende que recibiera el premio a la mejor obra en Angoulême en 2009, el año de su publicación. Es el cómic (o novela gráfica, o álbum, o tebeo o lo que te dé la gana) más impactante que he leído en lo que va de año. Rozando la perfección, como quien dice. Y hace un mes ha sido reeditado por La Cúpula en una nueva edición en rústica. Así que si no lo has leído aún, ya tardas.

 

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Enrique Acebes

Enrique Acebes

Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.

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