Reservoir Books acaba de sacar una nueva edición del incontestable clásico moderno Persépolis, de Marjane Satrapi. Después de varios años con sus derechos en... Persépolis

Reservoir Books acaba de sacar una nueva edición del incontestable clásico moderno Persépolis, de Marjane Satrapi. Después de varios años con sus derechos en poder de Norma Editorial, que ha publicado numerosas ediciones en diferentes formatos, ahora Reservoir nos presenta la que ellos mismo publicitan como «la edición definitiva», con un nuevo formato, diseño, rotulación y traducción (de Carlos Mayor). Una obra de esas que siempre venden, que todo buen amante del cómic debe tener en casa y cuya trascendencia ha ido mucho más allá, contando con una adaptación cinematográfica animada, y habiendo sido comentada en otros circuitos fuera del mundo de la viñeta, amén de recibir premios en los más prestigiosos festivales internacionales (Angoulême, Prix du Lion o Harveys).


La obra está estructurada en cuatro libros o capítulos, cada uno de ellos narrando un período concreto de la vida de su autora, la iraní Marjane Satrapi. Comienza en 1979, cuando era una niña y acaba en 1994, cuando ya es una mujer y se desplaza a vivir a Francia. En todos esos años ella atraviesa numerosos cambios, pero no son menos los cambios que vive su país natal, que vive la revolución islámica, la guerra contra Irak, o el intento de recuperación tras la guerra con un régimen tan autoritario como el que sufrió durante la guerra. Pero Marjane no es una persona cualquiera. Desde muy pequeña se muestra crítica con lo que ocurre en su país, y ha vivido una educación muy poco al uso, con unos padres que potencian todo lo que pueden ese espíritu rebelde y esa resistencia a las imposiciones sin sentido a la que se ven sometidos continuamente.

Persépolis es una obra sencilla, que se apoya en las vivencias de su protagonista, y con una narrativa centrada en la exposición, pero que a pesar de todo, tiene lugar para buscar una serie de recursos que precisamente por ser tan escasos, consiguen un efecto mucho más impactante que de haber estado insertados en otro tipo de narración. Destaco por ejemplo, esa viñeta con el éxodo de los iraníes hacia el norte, con los coches dejando un surco que dibuja unas llamas, representando cómo el país «comenzaba a arder»; o la de las niñas en el colegio, todas con sus velos, dándose golpes en el pecho para llorar a las víctimas de la guerra, que muestra el adoctrinamiento al que se sometía al país; o una secuencia con una narrativa estática y simple en la que Marjane pasa por la casa de sus vecinos, derruída por un bombardeo, donde la reacción de la todavía niña es tan sobrecogedora como comprensible.


Pero lo que más me ha gustado es el tono escogido por la autora. Hubiera sido muy fácil dejarse llevar por un tono victimista, que incida demasiado en la opresión del Gobierno, y del régimen militar. Sin embargo, la autora lo hace con un tono cotidiano, asumiendo la situación, aunque en algunos momentos sufran zarpazos como pérdida de amigos o familiares, pero no se ceba en ello. Cualquier otro autor se habría regodeado mucho más en esos momentos intentando buscar la complicidad del lector, y Satrapi lo acepta como inevitable e irremediable y pasa a otra cosa rápidamente. Con todo, no deja pasar ocasión de mostrarse crítica con el machismo, la religión y el régimen autoritario y casi dictatorial.

Dentro de cada libro de los cuatro que conforman la obra, está estructurado en pequeños subcapítulos centrados en hechos concretos, que van conformando la historia completa. Dichos subcapítulos tienen una extensión de unas 14 páginas y están titulados independientemente. La estructura de página se apoya en una rejilla de unas 6-8 viñetas por lo general, y el dibujo es muy sencillo, en blanco y negro, y sin apenas fondos. Como decía, es una narrativa muy expositiva, centrada en contar lo que iba sucediendo en la vida de la autora, recurriendo a efectos en muy contadas ocasiones.

La edición de Reservoir books es una maravilla: Cartoné de tapa gruesa, un papel offset, poroso, de alto gramaje y sin ningún tipo de extra, ni siquiera a modo de introducción o artículo final.


En definitiva, Persépolis es un reflejo en primera persona de la historia reciente de Irán, su evolución cultural y lo difícil que resulta para una mujer vivir tanto dentro como fuera de su país. Como bien dice en cierto momento, para sus compatriotas estaba mal vista por su tendencia a la occidentalización, mientras que fuera de su país tenía el halo de fundamentalista por venir de donde venía. Una obra dura, que no se ceba en el drama porque no lo necesita, ya los propios hechos tienen el efecto que tienen. A pesar de su sencillez, y de su narrativa tranquila y sin aspavientos, resulta una lectura magnética y muy bien planificada. Con la extensión que tiene y el período que abarca, hubiera sido razonable ver bajones de ritmo o pasajes menos interesante, pero Satrapi es capaz de mantener en todo momento una homogeneidad de ritmo que la hace una lectura fabulosa.

Lo mejor: Lo certera que es. Mantiene un espíritu crítico, sin cebarse en el victimismo. Lo bien escogidos que están los recursos narrativos y lo bien que están colocados.

Lo peor: Si no te interesa la historia o la cultura iraní, tal vez no sea para ti.

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Alejandro Martínez

Alcalde no electo de Star City. Conocido en determinados círculos como "El páharo". Era el único que justificaba sus artículos en esta web, pero los caciques que la dirigen me han obligado a dejar de hacerlo... Sniff sniff.

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