Quien haya leído alguna vez algún tebeo de Jonathan Hickman ya sabrá que el guionista, llamado a ser el salvador de turno de los... Patrulla X 3 y 4, de Jonathan Hickman y Leinil Francis Yu

Quien haya leído alguna vez algún tebeo de Jonathan Hickman ya sabrá que el guionista, llamado a ser el salvador de turno de los mutantes, es un tipo de ideas claras y rompedoras, pero sobre todo se toma su tiempo para ir desarrollando las tramas. Una trama que lo es todo para él, y si para contar sus planes tiene que romper los esquemas, pues los romperá; y si tiene (o le apetece) coger un personaje establecido para darle veinte vueltas y hacerle irreconocible, no hay problema alguno. Su idea, su plan, es lo más importante.

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Esta es la sensación que tengo desde que me leí las miniseries de Dinastía de X y Potencias de X, ambas muy bien escritas y mejor dibujadas si cabe, que ponían de patas arriba toda la franquicia del Homo Superior. Ya sabemos que Krakoa es ahora una nación mutante como nunca lo fue Genosha, que la muerte ya no es el final o que la distinción entre héroe o villano poco importa si naciste con el genoma X. Con estas premisas y con la sensación de que cualquier cosa es posible e incluso con la recuperación, hasta cierto punto, del sentido de la maravilla que tenían los mutantes (en la época dorada de Claremont en los setenta y ochenta y de Grant Morrison a principios de siglo), es como me siento cada vez que me adentro en un número de Patrulla X.

Con estos dos números Panini alcanza la publicación del número siete de la numeración americana. Todavía no está claro por dónde quiere ir Hickman, puesto que ha sobrepasado la media docena de episodios y apenas está moviendo los peones de lo que a buen seguro va a ser una partida de ajedrez monumental con muchísimas sorpresas y revelaciones por el camino. El autor sigue desarrollando la historia sin demasiadas prisas, tocando aspectos de lo más diverso en la nueva sociedad mutante, pero sobre todo desarrollando el impacto que tiene en un mundo que todavía les teme y los odia.

X-Men+4+2

En el primer episodio, sorprendentemente bien dibujado por Leinil Francis Yu, asistimos a la cumbre Davos, que reúne a las personas más ricas, poderosas e influyentes del planeta. Por primera vez los mutantes acuden como nación soberana con una delegación formada por Xavier, Magneto y Apocalipsis como ponentes y Gorgón y Cíclope como cuerpo de seguridad. Un número muy divertido que demuestra que esta Patrulla X es más poderosa que incluso el mítico equipo “extinción” de la etapa de Kieron Guillen. Una agrupación que da miedo al resto de gobiernos, un miedo justificado al que para no variar se enfrentarán de la única manera que son capaces… Y no me refiero con diálogo precisamente. Krakoa ha emergido de forma imparable con las inevitables consecuencias socio-políticas, y a buen seguro que todavía nos esperan más capítulos como este. Por cierto que en este episodio también asistiremos a un pique entre Emma Frost y Jean Grey con una serie de zaskas y cortes resultantes cuyo eco se oye hasta en Marte.

El segundo episodio nos deja una agradable sorpresa en la forma del dibujo de R.B. Silva con una aventura protagonizada por Los hijos de la Cámara. Todo un homenaje al legado de los mutantes que han poblado las series de personajes juveniles, desde Los Nuevos Mutantes, pasando por Generación X o Jóvenes X-Men. No voy a explicar mucho porque el número acaba con un cliffhanger de órdago. En estas páginas es donde podemos apreciar algo que ya hemos comentado sobre Hickman: diálogos con trampa, frases dejadas al aparente azar, insinuaciones de que estamos ante una historia enorme que solo acaba de comenzar…

Otro aspecto destacable de esta serie es que su autor parece pretender tocar todos los personajes y subtramas de más de cuarenta años de historia. De esta forma, podremos ver también a Mística de vuelta al redil. Un personaje complejo, rico en matices que solo pide una cosa para entrar por el aro expuesto por Xavier. Aquí el guionista se marca un buen deus ex para justificar algunas cosas que puede que pasen o que no, pero se lo vamos a perdonar por el buen rato que nos está haciendo pasar.

rondador

También hay hueco para tratar la mayor afrenta que hayan sufrido jamás los mutantes: El día M. En un número lleno de una brutalidad casi lírica, Apocalipsis nos muestra cómo muerte y renacimiento se dan la mano. De verdad, me he quedado bastante perplejo. Todavía quedan muchas cosas que explicar de la aparente inmortalidad de la que gozan estos personajes. Estoy seguro de que en el fondo hay gato encerrado, que todo tiene un precio, y que no será barato.

De forma sutil y habilidosa Hickman va dejando claro que sus personajes son los que importan, que son a los que hay que prestar atención, siendo el resto secundarios. Puede que él solo escriba esta serie y la de los Nuevos Mutantes de manera parcial. Pero ha creado un microcosmos que si bien se puede disfrutar leyendo cada serie por separado se goza todavía más si se leen todas en el orden establecido. Lástima que Panini Europa haya decidido que la grapa debe ser un artículo de lujo porque a servidor bien que le gustaría leerse todas y cada una de las series. Me tendré que conformar con cuatro de ellas.

Puede que todavía sea pronto para asegurarlo, pero tras estos primeros pasos tengo la sensación de que estamos ante una etapa que dará mucho que hablar, a la par de convertirse en un clásico imperecedero.

PD: Me encantan los apuntes cada pocas hojas, incluso han incluído el menú degustación de la comida de la cumbre Davos.

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Txema Sáez

Fanático sin solución del cómic de superhéroes, del manga, del cine de terror, la literatura fantástica, los videojuegos y más heavy que una lluvia de mercurio al rojo vivo. Como los mejores turrones, he vuelto a casa por Navidad (aunque trece años he tardado).

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