Abrir la mente, respirar profundamente, prepararte para cualquier cosa. Estas tres acciones se me antojan imprescindibles a la hora de enfrentarse a la obra... Paranoia Star

Abrir la mente, respirar profundamente, prepararte para cualquier cosa. Estas tres acciones se me antojan imprescindibles a la hora de enfrentarse a la obra de Suehiro Maruo y su Paranoia Star. ECC nos ofrece una recopilación de relatos cortos del autor sin ninguna conexión aparente, resultando tan experimentales como complejos y sugerentes.

Maruo es conocido por no callarse nada a la hora de plasmar sus ideas sobre el papel. Sus obras suelen contener unas dosis muy elevadas de violencia y erotismo y requieren de un gran esfuerzo por parte del lector para ser disfrutadas. Hay que saber, y sobre todo querer, entrar en ellas. Pero una vez dentro te atrapan, te retuercen y te hacen reflexionar sobre lo que has leído. Imagina mezclar a Lynch, Cronenberg y Anderson en una coctelera y una vez obtenido el resultado, volver a retorcerlo.

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Con un poso claramente antibelicista, Maruo nos ofrece una colección de relatos donde los elementos oníricos y pesadillescos están a la orden del día. Sus historias hablan de los horrores de la guerra, del miedo al cambio, de un mundo donde la robótica lo controle todo y la humanidad haya perdido su libre albedrio y su alma en pos de la tecnología. También plantea mundos alternativos en los que el gran imperio de Japón hubiera ganado la segunda Guerra Mundial y hubieran sido ellos los primeros en usar las bombas atómicas (una historia con muchos elementos en común con “El hombre en el castillo” de Dick).

A lo largo de las 160 páginas que ofrece Paranoia Star seremos testigos de la fina línea que separa la sexualidad de la muerte o de la dualidad del placer y el dolor, todo ello planteado de la forma más gráfica posible. Me ha gustado mucho el toque ciberpunk que tiene la obra con las continuas alusiones al estado consciente y a como éste nos puede llevar a olvidar la realidad para sumirnos en un mundo de fantasía donde podemos evadir los problemas y ser felices, una felicidad asociada a menudo al onanismo.

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Otro aspecto que me ha llamado mucho la atención de manera positiva es la forma de la obra. Maruo usa todos los elementos que conoce y los explota. Hay referencias a canciones y poemas populares tanto chinos como japoneses. Maruo también utiliza fotografías para ilustrar sus palabras o directamente nos ofrece un relato completo en prosa sin apoyo de imágenes o ilustraciones. Vamos, que ha hecho lo que le ha salido del pijo para ser fiel a sí mismo, algo que se agradece.

Los relatos de Paranoia Star fueron recopilados originalmente en la revista Kawade en 1986, donde el contenido adulto de sus historias encajaba perfectamente. Y es que la obra de Maruo entraría dentro de los géneros muzan-e y ero-guro, que en esencia vienen a ser lo que decíamos más arriba: violencia atroz, erotismo/pornografía surrealista y sadismo en todas sus vertientes. Lo curioso es que Maruo trató de comenzar su carrera en la revista Shonen Jump.

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Si te gustaron Midori: la niña de las Camelias, La sonrisa del vampiro o El infierno de Tomino seguro que disfrutas con Paranoia Star, un manga distinto con muchas rarezas, que una vez terminado adquiere una dimensión totalmente nueva e invita a la relectura y a la búsqueda de las referencias para tratar de sacar una nueva conclusión. Pocas veces se puede aplicar tanto lo de “Obra con múltiples lecturas” como en esta ocasión.

¿Le echáis un ojo?

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Txema Sáez

Fanático sin solución del cómic de superhéroes, del manga, del cine de terror, la literatura fantástica, los videojuegos y más heavy que una lluvia de mercurio al rojo vivo. Como los mejores turrones, he vuelto a casa por Navidad (aunque trece años he tardado).

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