Si os hablo de viajes en el tiempo y una historia estructurada en torno a fractales, lo más probable es que vuestra cabeza se... Orlando y el juego 5. Cheminova

Si os hablo de viajes en el tiempo y una historia estructurada en torno a fractales, lo más probable es que vuestra cabeza se vaya hacia la ciencia ficción hard y tal vez pueda haber algo de eso en Orlando y el juego 5. Cheminova, pero los tiros no van por ahí.

Orlando y el juego 5. Cheminova

Cuando llegamos a Orlando y el juego 5. Cheminova, estamos ya al final de un largo camino que comenzó en 2014 y todo aquel que haya llegado hasta aquí, ya sabe que todo el lío de Marcel a lo largo del tiempo y el espacio cambiando historias aquí y allá y la búsqueda de Orlando tras sus pasos no es más que un vehículo para hablarnos de las historias. Por eso Orlando y el juego ha sido un contenedor donde vale el costumbrismo, la fantasía, la aventura, la ciencia ficción, la novela histórica, los juegos de niños, la poesía y todo lo que nos ha ido dando Luis Durán a lo largo de estas más de mil trescientas páginas. Cada historia en uno o varios fractales se desarrolla, ramifica y repite; afecta y es afectada por otras historias. Cada historia real, probable o imposible formará parte de este mosaico que culmina en Orlando y el juego 5. Cheminova.

Esta última entrega de la saga se sirve del título Cheminova para hablarnos de esa mezcla alquímica, casi mágica que hace brotar y crecer las historias pero también al sentido lúdico de este proceso. Los juegos y en concreto los juegos de niños han tenido un lugar preponderante en Orlando y el juego e incluso en este final donde ficción y creador se unen, la elección no es abordarlo con toda la pompa y el misterio que podrían presuponérsele, sino con un foco en el divertimento y la magia que hay en ello.

Orlando y el juego 5. Cheminova

Marcel y Luis Durán se encuentran en las páginas de Orlando y el juego 5. Cheminova y se encargarán de esclarecer muchos de los puntos que hasta ahora quedaban difusos en la historia. Nunca dejarán de caminar, sin embargo, en la fina línea de la sugerencia y desafiando una vez más la interpretación unidireccional. Durán parece más preocupado en lanzar las preguntas adecuadas antes que las respuestas, fiel al espíritu sugestivo que nos ha acompañado en las cinco entregas, confiando en la inteligencia del lector y quizá incluso más en su sensibilidad.

De algún modo Orlando y el juego siempre ha funcionado en un plano más emocional que intelectual y aunque no esté exento de ciertas reflexiones (sobre todo en esta conclusión) el modo de comunicarse de este tebeo siempre ha estado en un plano poético más proclive a permear en el lector que a ser interpretado. Podría decirse que se mueve, como el mismo Durán dice en algún momento, como “una nana que describe el lugar, las ilusiones y los recuerdos”.

Orlando y el juego 5. Cheminova

Hemos hablado en anteriores reseñas del inclasificable estilo de dibujo de Luis Durán y más allá de gustos y colores no hay duda de que el dibujo de Orlando y el juego merece el más grande de los halagos que se le puede hacer al dibujo de un cómic y es que al terminar la historia es imposible imaginarla dibujada de otro modo. Y es que como autor completo, no hay mejor dibujante para la historia de Luis Durán que el propio Luis Durán. Sólo Durán sabe hacer eso tan desconcertante de pararse en los detalles dejando tiempo para lo contemplativo y que a la vez el tebeo se lea en un suspiro. Sólo Durán sabe cuando no dibujar una parte de la página puede decirte mucho más que cualquier viñeta. Sólo Durán es capaz de sumergirnos en una sangrienta batalla, en un sueño o en la realidad cotidiana sin perder el tono de la historia y actuando de hilo conector de todo ello. Una vez más, tratar de separar guión y dibujo es un error cuando lo que Luis Durán nos deja claro es que es un contador de historias fuera de serie y Orlando y el juego es la más grande que ha contado nunca.

Tal vez no volveremos a encontrarnos con Marcel, Orlando, Andrés el torcido, Fray Alonso, el fabuloso Tony Rojatt, Tukumukuku, Octavio, Joan y todos los demás, pero Luis Durán nos ha dado en estas cinco entregas un ambicioso universo que seguirá creciendo dentro de nosotros, tocando otras historias y dejando que la imaginación juegue a mezclarlas y, en esa retozona alquimia que nos ha mostrado, a crear nuevos y mágicos compuestos.

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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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