La apasionada historia de amor entre Napoleón y Josefina (Josephine Baker, por supuesto); un retrato del autor como un caminante de larga distancia en... ¡Oh, Josefina!, de Jason

La apasionada historia de amor entre Napoleón y Josefina (Josephine Baker, por supuesto); un retrato del autor como un caminante de larga distancia en las carreteras de Irlanda; un thriller íntimo deconstruido; una biografía de Leonard Cohen, cuando menos, delirante: de todo esto está hecho el nuevo libro de Jason. Aquí encontramos todo lo que hace el encanto de este autor único: un arte de la narración consumado, un humor mordaz demoledor, personajes de ojos vacíos que parecen perpetuamente consumidos por una profunda melancolía…

El noruego Jason es un autor que me consta no es del gusto de todo el mundo. Eso sí, al que le gusta, le gusta a rabiar. Tiene un estilo de dibujo y una narrativa muy particular, con sus animales antropomórficos de rostros inexpresivos y su estructura de página de cuatro viñetas. Tal vez sea el particular humor de los nórdicos, algo más seco y formal que el de nosotros los del sur (a ver, son un pueblo que se parte de risa con la serie Norsemen, démosles un respiro), pero una vez que entras en el juego no puedes dejar de apreciar lo maraviloso de su simpleza.

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Creo recordar que sólo había leído algo de Jason hace años, un tomito que saqué de una biblioteca, y ni tan siquiera ahora recuerdo cuál era. Pero aprovechando este lanzamiento de Astiberri decidí darle una oportunidad a este ¡Oh, Josefina!, que es un volumen que recoge cuatro historias cortas, de temática dispar pero todas con el mismo estilo inconfundible. El tomo se inaugura con El Camino de Wicklow, historia en la que Jason nos cuenta cómo recorrió the Wicklow Way, una ruta que transcurre por el condado conocido como el jardín de Irlanda, atravesando lugares tan pintorescos como Glendalough, donde vivía el santo misógino, o Glenmalure, en una de cuyas cuevas se refugió el guerrillero de la rebelión de 1798 Michael Dwyer. Paisajes aparte, el humor de Jason le permite reírse de las pequeñas aventuras cotidianas como que le tomen por alemán, beberse una pinta de Guinness antes de que el barman se la termine de servir o su extrañeza al ser saludado en el camino por completos desconocidos. La segunda historia del tomo es L. Cohen: una vida, una recreación con bastantes libertades de la vida de Leonard Cohen. Cohen es otro artista cuya afición no conoce el término medio: o lo adoras o lo aborreces. Y, como en mi caso, lo adoro, he disfrutado muchísimo de esta biografía que mezcla hechos y datos reales con otros totalmente ficticios, pero que oye, podrían haber pasado. Es cierto que Cohen era un apasionado de la obra de Federico García Lorca (de hecho, llamó Lorca a su hija), pero es falso que se conocieran en Canadá y ¡mucho menos que el granadino le enseñara a hacer la maniobra Heimlich! Una auténtica declaración de amor hacia la persona y la obra del músico canadiense.

Los diamantes es la tercera historia del tomo, y la que me ha dejado un regusto algo más amargo. Una joven pareja, ella en casa embarazada y él mientras frecuentando a una dominatrix, el hijo yonqui de un detective privado que espía al joven sumiso… Vidas que se entrecruzan en un híbrido de historia de Robert Altman y Quentin Tarantino, pero con un saber agridulce, al no tener un cierre definido. Muy europeo, podríamos decir. El último relato del tomo es el que le da título, ¡Oh, Josefina!, la historia del encuentro entre Napoleón Bonaparte y Josefina, pero no la Josefina histórica, sino Josephine Baker, la bailarina francesa nacida en EEUU. Una acronía que se complica con una infidelidad, una estatua de un gato y un sistema de seguridad con rayos láser y alarmas que… ¿Qué? Sí, sí, en serio. Todo loquísimo, pero con ese punto de comoquiennoquierelacosa que tan bien se le da a Jason.

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John Arne Sæterøy, Jason (Molde, 1965), autor noruego afincado en Francia, ha demostrado a lo largo de los años que no hay personaje, género o argumento clásico que se le resista. Ha homenajeado a Hitchcock, ha hecho viajar atrás en el tiempo a un asesino para matar a Hitler o ha mandado a Marte a un mosquetero, por ejemplo. Y todo ello con un sentido del humor que se parece tanto al desencanto que se confunde con él.

Me da pena haber tardado tanto en descubrir a este gran autor, pero al mismo tiempo me alegra que haya sido con una obra como este ¡Oh, Josefina!, publicado por Astiberri en medio de una gran expectación. El hecho de contener varias historias, cada una con un argumento tan diferente de la anterior, proporciona al lector una experiencia total de la obra de este genial autor. Recordad, además, que tenemos en marcha un sorteo en redes sociales de 3 obras de Jason. Sorteo que, ¡¡ojo, termina el próximo 17 de junio!!

 

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Antonio Hidalgo

Anteriormente conocido como El Tete, abandonó los sellos y las RCLTG para encargarse de esta web. Y no volvió a mirar atrás. Bueno, algún vistacillo ocasional sí que ha echado.

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