Con Ocultos, Laura Pérez debuta en la novela gráfica como autora en solitario. Conocida por su faceta de ilustradora en publicaciones internacionales, y por... Ocultos, de Laura Pérez

Con Ocultos, Laura Pérez debuta en la novela gráfica como autora en solitario. Conocida por su faceta de ilustradora en publicaciones internacionales, y por obras como Náufragos o el relato corto Juega, da un paso más en su carrera dentro del mundo del cómic con esta valiente y arriesgada novela gráfica, publicada por Astiberri.


Ocultos nos presenta una serie de historias cortas, aparentemente inconexas entre sí, aunque con algunos hilos muy finos que ahora podremos analizar. El nexo común es todo aquello imperecptible en nuestras vidas, y que nuestra mente racional es incapaz de explicar o describir: magia, extraterrestres, fantasmas… A través de historias sencillas intenta mostrarnos situaciones cotidianas que todos hemos podido vivir en algún momento, de que alguien nos observa, una presencia en la habitación…

La autora nos presenta una historia que abre en una tienda de esoterismo. Allí ya se nos presentan los primeros conceptos: el poder de las máscaras, el simbolismo, los amuletos… y se nos muestra un expositor con una serie de libros entre los que se encuentran este propio Ocultos, pero también una fila de títulos con el mismo formato: Cada libro es uno de los capítulos que conforma esta obra. Se trata de historias que exploran esos aspectos imperceptibles de nuestra vida y, como digo, sí tiene realmente una madeja de hilos casi invisibles que conectan a las historias entre sí: las máscaras, las hormigas, las lechuzas, los fantasmas… cada capítulo analiza alguno de estos elementos, que luego van a volver a aparecer de manera simbólica más adelante en la obra. Hay escenas que se conectan con algo tan sencillo como una carta que muestra una cruz y en la siguiente escena una señora que va paseando dice la palabra cruz. Toda la obra gira en torno a esas conexiones irracionales, que no somos capaces de explicar… pero que están ahí, y que ponen a prueba el límite de la casualidad.


El estilo que utiliza para cada historia también va cambiando, sobre todo a expensas del color, con algunas historias en blanco y negro, otras con un colorido saturado, y otras con uno apagado. Pero también en el propio diseño de página, dejando historias con viñetas sin marco, otras en las que son de predominio horizontal y otras verticales, e historias con un diseño simétrico frente a otras más anárquico. Es un estilo limpio con un trazo muy bien delimitado, aunque en determinadas escenas, vamos a ver un trazo mucho más sucio y abocetado igualmente. Todo contribuye a esa sensación de historias muy diferentes pero que conforman una unidad y giran en torno a un tema común. La obra está planteada en libro apaisado.

Una de las cosas que más me ha llamado la atención es esa atmósfera profunda e intelectual que se busca en la obra, que puede recordar en momentos a historias como Una historia de fantasmas, pero que de repente da paso a otra historia en la que dos amigos más bien simplones se cuentan un sueño, o a esa otra historia en la que una viuda analiza el peso de la soledad como elemento palpable de la casa. Eso me sacó por un momento de ese tono onírico que tiene toda la obra, y me gustó, no deja de sorprender en todo momento.


En definitiva, Ocultos.

Una obra que gira en torno a la identidad, a la magia, a los sueños… desde un punto de vista que se acerca a lo surrealista o abstracto, por la dificultad que podemos encontrar inicialmente en ver el armazón de la historia, su espina dorsal. Un dibujo que contribuye mucho al tono buscado para la obra, y que nos invita a reflexionar y a releer la obra para encontrar nuevos puntos en común. De esas obras que exigen un esfuerzo intelectual por parte del lector, sin llegar a pecar de pretenciosa. Una refrescante experiencia lectora en la que puedes entrar o no.

Lo mejor: El tono de la obra, y cómo te saca de él en ocasiones con sutiles recursos. Los cambios de diseño, color y distribución de página que contribuyen más a esa sensación caleidoscópica de la obra. El relato Patio 19.

Lo peor: Si no eres de obras que te exijan un esfuerzo intelectual, ni te acerques. Si no entras en ella, tal vez ni consigas acabarla.

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Alejandro Martínez

Alcalde no electo de Star City. Conocido en determinados círculos como "El páharo". Era el único que justificaba sus artículos en esta web, pero los caciques que la dirigen me han obligado a dejar de hacerlo... Sniff sniff.

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