Casi como salida de la nada nos llegaba hace más de un año la primera entrega de Oblivion Song. En un movimiento un tanto... Oblivion Song 2

Casi como salida de la nada nos llegaba hace más de un año la primera entrega de Oblivion Song. En un movimiento un tanto raro, Planeta nos la traía sin que aún hubiera aparecido en los USA, con lo que poco o nada habíamos oído del nuevo trabajo de Robert Kirkman, acompañado además de dos artistas italianos totalmente desconocidos en el mercado USA.

Oblivion

Con el tomo anterior en vista, ya sabemos que el suelo que pisamos es principalmente la historia de Nathan Cole, centro del suceso que intercambió un trozo de Philadelphia con una dimensión paralela a la que llamarán Oblivion. Desde entonces, vive clandestinamente saltando de dimensión en dimensión a la búsqueda de su hermano perdido. Las cosas cambian un tanto bruscamente (Kirkman style) al final del primer tomo y se abría un nuevo abanico de rumbos.

No obstante, incluso con el acontecimiento del final del tomo anterior (que no desvelaremos por aquello de los spoilers), la tónica de la serie no cambiará en exceso y continuaremos explorando la nueva sociedad que el incidente ha dejado tanto en la Tierra como en Oblivion. Nos dará a conocer más personajes y nuevos detalles del pasado, pero el tono va a mantenerse bastante continuista.

Oblivion Song 2

Y con todo esto Kirkman sigue haciendo eso que parece ser lo que más le gusta: no darnos lo que esperamos de él. Oblivion Song 2 es profundamente contradictorio con las expectativas que podríamos tener creadas. Se parece a Walking Dead pero se desmarca de ella de forma radical, cuando parece ser que está estableciendo el marco para un montón de historias, cierra el arco argumental y casi recomienza la serie, cuando esperamos que el ritmo crezca, baja y viceversa… es cada vez más difícil acomodarse leyendo a Robert Kirkman.

Oblivion Song bien podría tratar de ser una sucesora de Los Muertos Vivientes y más ahora que sabemos que surge durante los últimos coletazos de ésta. Si bien le queda por demostrar todo lo que demostró con sus zombies, Oblivion Song nos presenta una idea que es a la vez continuadora y (de nuevo llevando la contraria) radicalmente opuesta. Mil veces habremos oído o leído aquello de que las historias de zombies hablan del fin de la civilización y de la construcción de una sociedad de cero. Hemos asistido a mil historias de zombies llenas de penurias, traiciones, sacrificios y pérdidas, pero Oblivion Song da una vuelta de tuerca. En Oblivion Song 2 asistimos a la vez a nuestra sociedad, digamos “de siempre”, recuperándose del duro golpe del incidente que hizo desaparecer a multitud de personas. También somos testigos de esa nueva sociedad que los supervivientes crean en ese mundo repleto de criaturas hostiles, que podríamos llamar sociedad “Walking Dead”. Pero la pregunta que nos planeta Kirkman es: ¿Y si la sociedad “Walking Dead” fuera mejor? ¿Y si fuera una oportunidad de empezar de nuevo? ¿Y si recuperar nuestra sociedad tras un incidente de este tipo se convierte en un mar de dudas y remordimientos? Obviamente no responde a estas preguntas y dejará que floten durante toda la historia.

Oblivion Song 2

Hay muchas y buenas ideas en Oblivion Song 2, pero también se ve aquejado de algunos vicios como ese exceso de exposición con los diálogos, que ya hemos visto en más tebeos de Kirkman, pero de los que quizá no se pueda echar toda la culpa. Lorenzo de Felici hace ostentación de un trazo de una elasticidad y dinamismo portentosos, así como de una notable habilidad a la hora de crear ambientes, sobre todo en las escenas que transcurren en Oblivion. Sin embargo, para una serie como ésta donde los personajes son la base de todo, se echa en falta toda esa caracterización visual que va más allá del aspecto de los protagonistas, todo el esfuerzo de aquello que debería definir a los personajes es tremendamente irregular y alterna aciertos sutiles con carencias en lo más básico. En cualquier caso, la estética del tebeo funciona y lo hace en gran parte por el color de Annalisa Leoni. Se echa a la espalda el peso de la labor de render, de dar volumen y luces a los lápices ágiles, pero escuetos en acabado de Lorenzo de Felici, en una simbiosis entre estilos tan distantes que sorprende el buen resultado de la solución final.

Walking Dead ha terminado y tal vez Oblivion Song no haya arrancado de una manera tan arrolladora, pero todos aquellos interesados en seguir indagando en esa exploración de Kirkman sobre esos grises donde el bien y el mal cambian de lugar a menudo, deberían darle una oportunidad a Oblivion Song.

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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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