Es sabido que nuestros vecinos del otro lado de los Pirineos disfrutan de una tradición absolutamente envidiable en lo que a tebeos se refiere.... Reseña: Nosotros, los muertos

Es sabido que nuestros vecinos del otro lado de los Pirineos disfrutan de una tradición absolutamente envidiable en lo que a tebeos se refiere. El mercado francés, edificado sobre el formato propio de los bandes dessinées (BD), abarca todo tipo de apuestas. Multitud de géneros y estilos son orientados a públicos de toda edad y condición. Todas las semanas se publican en Francia nuevos proyectos: desde cómic histórico, pasando por el drama o el terror, hasta la ciencia-ficción o la fantasía más descacharrante. Precisamente el pasado año 2015 la editorial Delcourt publicó una obra que mezcla de forma brillante algunos de estos géneros: Nosotros, los muertos, de Darko Macan e Igor Kordey.

Nosotros, los muertos
Guion: Darko Macan.
Dibujo: Igor Kordey.
Editorial: ECC Ediciones.
Formato: Cartoné, 224 págs. A color..
Contiene: Nous, les morts FR (1. Les enfants de la peste, 2. Le continent cimetière, 3. Le céleste empire, 4. Les enfants d’Abel).
Precio: 25.00 €.


Nosotros, los muertos plantea una ucronía para nada al uso con componente fantástico de por medio. El tebeo arranca en los tiempos de la peste negra (concretamente en el año 1348 de Nuestro Señor), en un mundo muy parecido al nuestro pero en el que los muertos por la peste no tardan en levantarse, hambrientos de carne humana en la mayoría de los casos. Así las cosas, Europa se acaba convirtiendo en un vertedero de zombis de naturaleza variable. En consecuencia, y entre otras cosas, Colón nunca llega a descubrir América, y nada volverá a ser igual. Cientos de años después, los equilibrios de poder mundiales, aunque de algún modo reconocibles, no van a ser como los habíamos estudiado en los libros de historia.

En la ucronía presentada por Macan y Kordey se respetan las claves de las sociedades de la época en la que ocurre el hecho que provoca la línea temporal alternativa. Con la Europa de los conquistadores fuera de juego, el resto de civilizaciones de la Tierra se ha desarrollado de forma prácticamente aislada. Al oeste, con el océano de por medio, las civilización Inca se ha expandido por todo el continente americano, tomando y dominando brutalmente a Mayas, Aztecas e incluso a Lacotas de Norteamérica (en el momento de empezar el relato). Todo a sangriento sacrificio limpio (nótese la contradicción), por supuesto. En China, Han en el relato, se mantienen libres de muertos gracias a la Gran Muralla. Incluso Europa del este y África cumplen su propio papel en el tablero, pero en todos los casos sin prácticamente progreso tecnológico a la vista. El relato muestra algunos avances tipo steampunk, sobre todo en China: transportes aéreos, armas de fuego, aviones… pero en general todo recuerda a lo que sabemos de los imperios históricos. En Nosotros, los muertos, las reglas del juego siguen siendo las mismas que en el siglo XIV, simplemente se han movido las fichas.

Nosotros, los muertos 4

La aventura comienza cuando algunos muertos vivientes naufragan en las costas orientales del continente americano. El Sapa Inca advierte que dichos barbudos no pueden morir, y envía a su propio hijo en una expedición allende los mares con el propósito de encontrar el secreto de la vida eterna. A partir de aquí vamos a asistir a un relato de viajes en el que las particularidades de la ucronía expuesta se nos presentan de forma cuidadosa, viñeta a viñeta, explicadas con detalle y ordenadas de forma precisa. En este caso los zombis sólo son el mcguffin de la narración, ávidos de carne humana pero con inteligencia variable y otras características no muy habituales en este tipo de relatos. Los no-muertos de esta historia casi parecen «ninis» del siglo XXI, gentes desmotivadas que guerrean por aburrimiento y que tan solo necesitan un objetivo para comportarse en masa como un ente sin cerebro. En cierto modo, algo parecido a la evolución de los zombis degenerados de Garth Ennis que Alan Moore nos proponía en Crossed +100.

El trabajo de Darko Macan en Nosotros, los muertos es sencillamente espectacular. Como ya ha demostrado en multitud de obras (véase Grendel: Guerra de clanes o Star Wars: Jedi Vs. Sith) el escritor croata se maneja como nadie con las relaciones entre facciones en conflicto dentro de un contexto violento. El guion se lee ligero, pero no es nada descompresivo; hay mucho texto por página que proporciona mucha información. Macan perfila con su maestría habitual personajes y culturas, además de incluir grandes dosis de acción, sexo explícito, ideas locas y originales en torno a los muertos vivientes y violencia a raudales. Se maneja igual de bien en las tramas palaciegas del continente americano que en la aventura del príncipe Inca a lo largo y ancho del mundo. La trama principal acaba, pero el final es abierto y se puede continuar. Ideas interesantes, lección de narrativa y pura diversión. Una genialidad.

En cuanto a los dibujos de Igor kordey, no vamos a recordar otra vez el lío en el que se vio metido en su momento, en Marvel para más señas, y el desastre que aquellos trabajos supusieron para su carrera. Aquí asistimos a unos dibujos cuidados hasta el extremo en los detalles, de pulso grueso y completamente coherentes a lo largo de todo el relato. Como bien decía el compañero y amigo Álvaro Gekko en nuestro último podcast, la línea de Kordey en este caso recuerda poderosamente a Richard Corben. Un estilo completamente apropiado para la ocasión.

Nosotros, los muertos splash

El actual tomo de ECC Ediciones recopila los cuatro álbumes de la serie publicados hasta el momento, a la venta originalmente de forma casi bimestral a lo largo de 2015. Como está siendo norma habitual con ECC a la hora de abordar tebeos del país galo, la edición española reconvierte el tamaño original (más grande, a lo Asterix), a las dimensiones propias del comic-book americano (ya sabéis, el de las grapas de Marvel o DC). No se puede negar que el resultado final se ve afectado: En general, los tebeos franceses tienden a exponer más información por página, convenientemente desplegada a tamaño más grande. Pero por otro lado, es de suponer que la reducción abarata el producto. Personalmente, no me parece excesivamente mal, pero seguro que hay quien pone el grito en el cielo.

El concepto ucronía zombi promete diversión en sí mismo, y ya no digamos si los que llevan el peso del relato son descendientes de las culturas nativas americanas más poderosas. Pero si encima descubrimos que la historia está maravillosamente escrita y el dibujo es muy potable, bien podría decirse que Nosotros, los muertos es uno de los mejores tebeos publicados en 2016 en nuestro país.

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Mario

He visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves Skrull más allá de Apokolips. He visto al Doctor Manhattan brillar en la oscuridad cerca de la Zona Azul de la Luna. Todos esos momentos, guerra química y podcast.

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