Guión: Brian Wood Dibujo y tinta: Davide Gianfelice Color: Dave McCraig Edición original: Northlanders: Book one: Sven the returned (Northlanders 1-8) Editorial: Planeta Formato:...

n11

Guión: Brian Wood

Dibujo y tinta: Davide Gianfelice

Color: Dave McCraig

Edición original: Northlanders: Book one: Sven the returned (Northlanders 1-8)

Editorial: Planeta

Formato: Tomo, tapa blanda, 200 pgs., color

Precio: 15,95€

«Hacia el año 980 d.C, un valiente vikingo llamado Sven regresa a su hogar en Orkney. Acostumbrado a los lujosos palacios mediterráneos, a las mujeres exóticas y el combate épico, Sven sólo pretende reclamar su herencia y escapar de ese frío pueblucho de mala muerte para siempre. Pero su despiadado tío Gorm le ha arrebatado su derecho de nacimiento. Considerado un extranjero y un traidor, Sven se embarca en una guerra individual contra la organización de su tío, pero se ve arrastrado a un pasado que se ha esforzado mucho por olvidar.»

Con esta premisa se nos presentó en nuestro país una de las nuevas joyas de la corona del sello Vértigo, (ya finalizada 100 Balas). Y lo hizo con un tomo que recoge el primer arco argumental de la serie, en una maniobra que será habitual ya que la cabecera se nutrirá de historias con un fondo global pero autoconclusivas y con equipos creativos diferentes. Las aventuras, todas ellas con personajes ficticios, estarán ambientadas en la época vikinga y a las riendas de los guiones estará siempre Brian Wood.

El guionista (DMZ, Demo) realizó una gran labor de documentación que le ocupó prácticamente un año, titánica tarea que se se nota en el resultado final. En ese tiempo incluso se desplazó físicamente a ciertos lugares en los que transcurrirán las historias, a fin de conocer in situ las localizaciones y las sensaciones que pueden dejar esos parajes. Con El regreso de Sven, Wood nos sumerge en una aventura épica y violenta sin concesiones, pero no exenta de cierta carga de dramatismo y filosofía. Aunque la trama principal no sea novedosa y se haya visto en innumerables ocasiones, el guionista consigue introducir los suficientes elementos y variaciones para que el resultado final no deje al lector tan frío como algunos escenarios del tomo. Wood vuelve a narrarnos como en él es habitual un relato del pasado pero con temáticas perfectamente aplicables al día a día. La historia de un hombre que se vio en la tesitura u obligación de abandonarlo todo pero que debe regresar a su antiguo hogar, muy a su pesar. Mediante los reencuentros y las situaciones que se suceden, la historia se va hilvanando poco a poco acompañada por unos secundarios que ofrecen el contrapunto ligero y perfecto al protagonista. Uno de los puntos que destacan es el choque entre culturas y mentalidades, entre los guerreros anclados en su propio día a día y los ecos de una cultura lejana y totalmente diferente basada en el conocimiento. También nos muestra interesantes ideas sobre la muerte, la religión o la patria, en un tiempo en que el cristianismo comenzaba a ganar terreno al resto de religiones. Pero sobretodo, y en definitiva, nos narra cómo la vida puede superarte y enseñarte siempre que no lo conoces todo, que no lo sabes todo, que debes vivir el día a día para conocerte realmente y llegar a un estado definitorio existencial.

Al buen sabor del tomo contribuye sobremanera el dibujo. Del apartado gráfico se encarga Davide Gianfelice (John Doe). El italiano deja bien patente un estilo europeo y transmite a la obra una fuerza increíble. Figuras estilizadas, líneas rectas y angulosas, luchas coreografiadas y mandobles salvajes. En ocasiones, sus páginas recuerdan al fresco Ottley de Invencible, o quizás al anguloso pero ágil McDaniel de Batman y Nightwing. El artista, poco conocido por estos lares, realiza un gran trabajo en este arco argumental. Algo que no es de extrañar pues (según comentó el propio Wood) fue el primero en dedicar su tiempo a informarse y se documentó también de forma exhaustiva sobre las vestimentas y costumbres de la época a fin de realizar un trabajo fidedigno.

También contribuye a generar una gran atmósfera el excelente trabajo de McCraig en el color (ganador de un premio Joe Shuster a mejor coloreador de 2008) que, con su paleta cromática y su aspecto «granulado» en las capas de las viñetas, consigue insuflar un aire acertadísimo a todas las páginas. Indicar como punto positivo que se incluyen bocetos al inicio de cada número, todas las deliciosas portadas de otro italiano (Massimo Carnevale, Y el último hombre) que ya había colaborado con Gianfelice en John Doe y las alternativas de los hermanos Kubert (la del número 2 corresponde a Andy y no a Adam como se indica…) y Dave Gibbons.

En cuanto a las pegas (que también las hay) como hemos comentado antes la trama principal peca de muy vista, aunque consiga superarse con el transcurrir de la lectura. También se echa en falta algún tipo de artículo que acompañe al tomo, explicativo sobre el contexto histórico de la obra o sobre sus autores, por ejemplo. Y una vez más la edición de Planeta sufrió de varias páginas no traducidas, e incluso la portada y contraportada en algunos casos.

En definitiva, un tomo que merece un momento de atención y que no defraudará ya que supone un soplo de aire fresco en las temáticas habituales. Esperemos que la serie siga en estos niveles o mejorando. Recomendable.

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Jose Antonio Marchán

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