No falla, todos los años hay algún tebeo que me golpea la patata. Obras que por un motivo u otro calan de manera irremediable... No te vayas sin mí, de Rosemary Valero-O’Connell

No falla, todos los años hay algún tebeo que me golpea la patata. Obras que por un motivo u otro calan de manera irremediable en mi subconsciente, haciendo que una vez las haya terminado de leer siga dándole vueltas al tarro sobre lo que me he encontrado en el papel. El año pasado me llegó especialmente «El beso número 8» de Ellen T. Crenshaw y Colleen AF Venable. En este fatídico 2020 ha sido la antología «No te vayas sin mí» de Rosemary Valero-O’Connell la que me ha dejado picueto.

no te vayas

A la autora ya la conocíamos por aquí gracias a haber ilustrado (de manera soberbia) el guión de Mariko Tamaki para la multipremiada «Laura Dean me ha vuelto a dejar». Para esta ocasión Astiberri edita en castellano «Don´t Go With Me», recopilación de tres relatos publicada originalmente por Shortbox, si bien es cierto que uno de ellos, Lo que queda, ya había visto la luz de manera independiente como one shot habiendo siendo nominada al premio Eisner. Ni que decir tiene que este recopilatorio le ha hecho ganar a su autora el premio Ignatz.

No te vayas sin mí, mucho más que un tebeo romántico

Tebeos románticos nos hemos encontrado muchos en los últimos años. Sin embargo, «No te vayas sin mí», va mucho más allá. Los relatos aquí ofrecidos por Rosemary Valero-O’Connell ahondan en los sentimientos, transportando al lector por una travesía cuasi poética y por un mar de emociones repleto de metáforas y simbolismo. La autora se atreve con todo. Ya sea ciencia ficción, soap opera, slice of life o ese género que se ha vuelto tan popular en la última década llamado realismo mágico.

La primera historia es la que da título a la obra. «No te vayas sin mí» supone todo un derroche metalingüístico del proceso de superación ante una pérdida sentimental. Con ciertos ecos a la magistral «Your name» de Makoto Shinkai, la protagonista de este mini cuento romperá cualquier barrera dimensional que la separe de su amada. Rosemary plantea el proceso de duelo como una carrera de obstáculos formada por diversas pruebas, en la que cada una hará que nuestra aventurera pierda un recuerdo sobre su amada. Aquí el tiempo juega un papel destacado, realizando un desgarrador recordatorio sobre que todo acaba pasando. Para el que esto firma es la mejor historia de las tres. De hecho, se llega a sentir angustia una vez se va acercando el fatídico resultado final.

no te vayas sin mi

«Lo que queda», el relato que ya había sido publicado previamente, es todo un ejercicio de ciencia ficción metafísica. En el futuro, las naves espaciales ya no funcionan con carburantes, no, lo que las impulsa es la consciencia y la memoria de un ser humano. Todo bien, hasta que la nave se estropea y su protagonista se ve irremediablemente arrastrada a un viaje por la mente y memoria emocional de la nave. Lo que queda resulta desconcertante, apasionado, casi hasta poético, transmitiendo una sensación de desasosiego y miedo al mismo tiempo. Es interesante la idea con la que juega Rosemary de cómo muchas veces somos espectadores de las vidas ajenas y por cualquier circunstancia del destino acabamos fundiendonos con ellas.

El tercer, y último, relato es «Con temor, con ternura». La trama es sencilla, una mujer gigante dormida aparece en un pueblecito. A partir de aquí cada individuo establecerá su propia fantasía o teoría de qué pasará una vez despierte. Una bonita historia construida a través de los ojos ajenos a la protagonista, que supone una bonita metáfora sobre las expectativas que tenemos sobre la vida y de que no todo está escrito, pues quién sabe si una vez despierte la giganta puede ser la salvación o la perdición de sus intrigados vecinos.

Tres historias, tres aspectos de la vida

Rosemary Valero-O’Connell hace de maestra de ceremonias, de particular Mago de Oz a la hora de tirar de unos hilos invisibles que nos conducen por el camino de baldosas amarillas que ha construído. Salvo que en esta ocasión el camino no es lineal, estando abierto a la interpretación de cada lector y a cómo han sido sus vivencias con los temas aquí planteados.

La antología «No te vayas» sin mí es una canto a la vida, a la esperanza y las relaciones personales, pero haciendo hincapié en la importancia del individuo y como este debe primero aprender a funcionar consigo mismo para que pueda ser parte de ese engranaje llamado sociedad. Me ha encantado la forma en que Rose Mary Valero-O’Connell toca temas cotidianos como son los sentimientos o la percepción que tenemos de la pareja, cómo esta nos completa y cómo afrontamos su ausencia cuando ya no está sea cual sea el motivo.

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Claro que este mágico viaje es gracias también al precioso trazo de la autora. Con un estilo muy personal, detallado, de trazo fino y limpio, así como una narrativa que muchas veces recuerda más a un storyboard de animación que a un tebeo en sí, Valero-O’Connell nos quita el aliento con muchas de las planchas de este tebeo. Para rematar está esa acertada paleta de colores donde predominan los tonos pastel que le sientan como un guante a la historia.

Por último, destacar la estupenda edición de Astiberri con encuadernación rústica con solapas y relieves en la portada.

Un cómic de esos que si regalas, es una apuesta segura

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Txema Sáez

Fanático sin solución del cómic de superhéroes, del manga, del cine de terror, la literatura fantástica, los videojuegos y más heavy que una lluvia de mercurio al rojo vivo. Como los mejores turrones, he vuelto a casa por Navidad (aunque trece años he tardado).

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