La Red controla el agua. La Red controla a los humanos. En un futuro postapocalíptico donde el agua es el bien más preciado, un... Negalyod

La Red controla el agua. La Red controla a los humanos. En un futuro postapocalíptico donde el agua es el bien más preciado, un misterioso pastor llegará a la gran ciudad para vengar la desaparición de su rebaño de dinosaurios. Para ello, tendrá que enfrentarse a La Red, una oscura y tiránica organización que controla con mano de hierro el destino de la humanidad.

¿Qué obtienes si mezclas el futuro postapocalíptico de Mad Max con Matrix y Parque Jurásico? Un mundo donde los dinosaurios pastan por desiertos apartados de las ciudades y donde una Red informatizada controla el agua y toda actividad humana. Desde luego, no se puede negar que la mezcla sea original. O tal vez sí se puede, habida cuenta de las abundantes similitudes entre esta obra y el Arzach de Jean Giraud, «Moebius» (también publicado por NORMA Editorial). ¿Se puede hablar de este Negalyod sin hacer referencia a la influencia de Moebius? Imposible. Después de todo, esta obra está apadrinada por Florence Breton, la que fue colorista de muchas de las obras de Giraud, en especial de su Blueberry, cuyas tonalidades ocres se hacen bien patentes en las páginas que nos ocupan. Este Negalyod es, tal como dice el prólogo que acompaña la obra, todo un canto de amor a la obra de Moebius. Veamos en qué consiste.

Negalyod

Tal como hemos podido leer en la sinopsis de la editorial, nos encontramos en un mundo en el que una organización conocida como la Red controla con férrea disciplina la vida en las ciudades. Nuestro protagonista, Jarri, es un joven que pastorea un rebaño de triceratops y que conoce el idioma de los dinosaurios, además del arte militar de las cuerdas (similar a cómo utilizan el lazo los cowboys americanos). Su vida en el desierto transcurre entre los pocos prados restantes donde llevar su rebaño a pastar de día, y tratar de ligar en internet por las noches (con poco éxito). Un encuentro con un camión meteorológico (uno de las diabólicas invenciones de las ciudades) acaba con su rebaño, y Jarri irá a la ciudad en busca de justicia. Allí conocerá la Resistencia (un grupo que se opone a la dictadura de la Red y sus soldados) lo que le proporcionará más aventuras de las que habría esperado.

La representación de los desiertos, los uniformes de los soldados y la propia vestimenta de Jarri recuerda poderosamente a los diseños de Moebius para sus Arzach y Blueberry, a lo que contribuye sin duda el coloreado de Breton, tanto que en ocasiones nos hace preguntarnos si no nos encontramos ante alguna obra perdida del genio francés. Sin embargo, tenemos que quitarnos el sombrero ante su autor, Vincent Perriot (ganador de los premios del Festival de Angulema en la categoría escolar 2001, y al mejor dibujante joven en 2005), por recrear de manera tan verosímil los mundos de Moebius y dotarles de una nueva mitología propia. En apenas unas páginas ya descubrimos el escenario donde se desarrollan las aventuras del pastor Jarri, su pericia en el manejo de dinosaurios y su trasfondo personal y familiar. El resto de la obra se dedica a ilustrar su búsqueda de justicia en la ciudad, su encuentro con la Resistencia y su relación con su madre desaparecida; por si esto fuera poco, su (escasa) vida sentimental también dará un vuelco al conocer a la joven rebelde Korienzé. Perriot dedica las más de 200 páginas de este tebeo a mostrar cómo es la vida en este futuro sin fecha determinada. O tal vez se trate de un pasado muy lejano. O a lo mejor ni siquiera nos encontramos en el planeta Tierra. En este mundo imaginario la tecnología adopta un aspecto extraño, con dispositivos de comunicación de alta tecnología similares a nuestros smartphones, pero también con aviones hechos de madera y cuerdas que vuelan gracias a alas de tela y motores de fisión.

La vida en las ciudades recuerda también a otra obra con tintes postapocalípticos, esta vez proveniente del otro lado del globo: se trata de Alita, Angel de Combate, aquel manga de hace casi 30 años con una ciudad flotante llamada Typhares que lanzaba sus residuos al Patio de los Desperdicios, donde vivían los protagonistas. Este Negalyod es, por tanto, un vino fruto de varias vides a cual más sabrosa. Recoge influencias sin ocultarlo del manga de Yukito Kishiro, los desiertos de Mad Max y de Arzach, el vestuario y algunos rasgos de Blueberry, introduce los dinosaurios y el concepto de una inteligencia virtual que lo controla todo, y lo pasa por el tamiz de un dibujo que bebe del de Moebius, acompañado por si fuera poco de su misma colorista. El resultado es un sabroso guiso abundante en matices y maravillosas ilustraciones a página completa, que deja un duradero regusto a clásico moderno.

Negalyod

Esta edición de Negalyod, obra de NORMA Editorial, es un exquisito tomo de más de 200 páginas en tapa dura, y en formato de gran tamaño (23,5 x 31,2 cm) para poder apreciar mejor los maravillosos dibujos de Perriot. Si te gustó el trabajo de Moebius en Blueberry y sus historietas para Métal Hurlant, disfrutarás sin duda de este Negalyod.

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NEGALYOD
Vincent Perriot and Norma Editorial
Precio: EUR 30,40
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Negalyod
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Jesús Tomás Dado

Jesús Tomás Dado

Lector de tebeos desde hace 40 años, antes de que se llamaran novelas gráficas. Totalmente enganchado a la lectura, el cine y y los dónuts de Lacasitos, pero vamos, que puedo dejarlo cuando quiera. Los dónuts no, lo otro.

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