Saludos, queridos lectores. La culpa de la reseña de hoy la tiene Don Alejandro. Porque estaba yo revisando mi biblioteca buscando obras que recomendarle... Mujeres de blanco 1-4. De Cauvin y Bercovici.

Saludos, queridos lectores. La culpa de la reseña de hoy la tiene Don Alejandro. Porque estaba yo revisando mi biblioteca buscando obras que recomendarle para eso de la Medicina Gráfica y me reencontré con estas Mujeres de blanco.

Estamos ante una serie que allá por Europa tiene 41 tomos. Pero aquí en España solamente salieron los cuatro primeros. Una pena.

Estamos en los años 80. Las series salían primero en revistas y luego en tomos. Si, había revistas de tebeos y las recuerdo. Así de mayor soy, jijiji. Esta serie salió en la revista Fuera Borda, para ser posteriormente recopilada en tomos por Ediciones B en su serie de Dragon Cómics.

Tomos que terminaron en el cajón de saldos, por cierto.

El problema, creo yo, que tuvo esta series es que venía de publicarse en la revista Spirou. Y los editores pensaron que valdría para un público quizás más joven de lo necesario. El guión de Cauvin bebe mucho de los tópicos y de un humor muy negro. Temas como la enfermedad, la muerte, la depresión, el machismo o los errores médicos aparecen en el día a día del personal de un hospital anónimo. Hospital donde pasa de todo, y casi nada bueno.

Se trata de una serie pensada más para lectores adultos que para niños o jóvenes. Historias cortas, a veces únicamente un chiste convertido en historia. Un formato ideal para leer en revista, donde los autores tienen pocas páginas a su disposición cada semana o mes.

Posiblemente los doctores, doctoras y enfermeras que lean estas páginas se vean identificados o conozcan a alguien así. Hay historias que te sacan una sonrisa o te hacen reir. Hay historias de esas que dices «que burrada». Hay tambien historia que te la lees y chorrean depresión más que humor.

Vamos, que no todos los tebeos son para niños, lectores queridos.

El dibujo de Bercovici se aleja de lo que podríamos considerar como canónico de Spirou. Al menos, de lo que a España llegaba. Coincidiendo con una época de libertad creativa y experimentación, tenemos un dibujo «feo» y «sucio».

Los personajes responden a los tópicos más típicos. Enfermeras y doctoras guapas y elegantes, médicos despeinados con enormes narices del tamaño de su cabeza… Si por un lado tenemos personajes femeninos cuidados, los masculinos se satirizan escandalosamente.

De nuevo, un estilo que a un lector joven le parecería extraño e incluso feo.

Poco a poco iremos descubriendo a los personajes recurrentes y los reconoceremos. Pero al principio nos pueden parecer todos iguales e intercambiables.

Quisiera  dejar aquí unas palabras de cariño para Natalia, esa estudiante de enfermería que se lleva el trabajo a casa. Que en su caso son órganos humanos para estudiar, claro. Y para su padre, hipocondríaco al que eso de que su hija guarde las cosas del hospital en la nevera como que no le convence…

Personajes a los que iremos apreciando, queriendo y animando en sus desdichas.

Me gustan especialmente los detalles costumbristas, como la cocina casera de la plancha de abajo. Detalles que nos hacen ver más reales (dentro de que estamos ante una comedia no muy seria) a los personajes y su entorno.

El color es obra de Leonardo. Posiblemente debido a su origen en revista, es apagado y a veces los personajes son monocromos. Después de todo, estas obras eran consideradas de consumo rápido por parte de lectores jóvenes.

Como guiño ocasional, a veces aparece el personaje de Tinieblo Lalosa, enterrador obra del mismo guionista. Cosas de la continuidad de las revistas y guiños que los lectores agradecíamos cuando conocíamos a todos los personajes.

Lo que no siempre pasaba, al ser obras extranjeras que no siempre se traducían y editaban en España.

¿Por qué leer Mujeres de blanco?

Te ries de los topicos. Te agrada el humor absurdo y no demasiado sutil. Trabajas en un hospital.

¿Por qué no leer Mujeres de blanco?

Humor negro y nada politicamente correcto. A veces hay más crítica social o personal que humor.

Compartir:
Lamastelle

Lamastelle

Aprendió a leer para viajar con el Capitán Trueno. Ha navegado por los mares del tebeo europeo, americano y japonés. Ha visitado la Luna y guiado un velero por los canales de Marte. Pilotó a Mazinguer Z. Defendió la Tierra de mil invasiones. Ha comandado naves entre mundos. Ahora, en su villa situada en una isla sin nombre, disfruta de su biblioteca y reseña para ELHDLT.

No hay ningún comentario todavía.

Anímate a ser el primero en comentar.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Facebook Auto Publish Powered By : XYZScripts.com