La verdad es que Ms. Marvel  no es un personaje que me haya interesado nunca en ninguna de sus encarnaciones. Carol Danvers molaba de...

La verdad es que Ms. Marvel  no es un personaje que me haya interesado nunca en ninguna de sus encarnaciones. Carol Danvers molaba de verdad cuando era Binaria. Sharon Ventura nunca pasó de ser la versión femenina de La Cosa. Karla Sofen fue Ms. Marvel durante el desafortunado evento Reinado Oscuro, al que no llegué a acercarme. Así que la perspectiva de un cuarto personaje con el nombre no me seducía mucho. Más aún cuando todo lo primero que oí del personaje es “la nueva Ms. Marvel es la primera superheroína musulmana”. Mal vamos, si tienes que definir a un personaje a través de su religión. Y no es que fuera precisamente algo nuevo… me vienen a la cabeza, sin rebuscar demasiado, un par de superhéroes musulmanes recientes, Simon Baz, el último Green Lantern (el último Green Lantern humano que conocí antes de bajarme de la serie, quiero decir) y Arena (Sooraya Qadir, de los New X-Men de Grant Morrison). Me daba la impresión de que era un golpe de efecto mediático para promocionar un tebeo sin demasiado fondo detrás.

Y pasa el tiempo, y me voy enterando de más cosas. La primera, que la guionista es G. Willow Wilson, la americana y muy musulmana guionista de Cairo o Air (ambas dibujadas por el turco M. K. Perker), dos obras del sello Vertigo francamente recomendables, y ambas con una fuerte presencia del Islam. La segunda, que el dibujo es de Adrian Alphona, que tan buen sabor de boca dejó con su trabajo en Runaways y al que tenía perdida la pista. Y la tercera, que esta serie sería consecuencia de los acontecimientos de Infinito, con la pereza que ello conlleva. Demasiado por leer y demasiado poco tiempo y espacio, así que pasé de largo cuando Panini editó el primer tomo en junio.

Pero va pasando el tiempo, y voy oyendo comentarios positivos.  Y casi dos meses después sigo sin oír a nadie que hable mal de la serie, y mira que conozco haters. Y oye, que quizás haya que darle una oportunidad al tomo en cuestión. Así que hace unos días me acerqué a mi tienda y me llevé este Fuera De Lo Normal.

Llego a casa. Me pongo a leerlo… y de una sentada, oiga. Ninguno de mis miedos se confirmó. Más aún, resultó ser la lectura superheroica más agradable de los últimos meses. Vamos al tema.

Sí, la serie de Ms. Marvel es un spin-off de Infinito. Tras la explosión de la bomba terrígena, toda persona con ADN inhumano desarrolla poderes.  Pero no, no tiene (mucho) que ver con el entorno de los Inhumanos.  Recuerda más al Spiderman de los inicios, al héroe adolescente con los problemas clásicos de un adolescente, intentando compatibilizar su vida familiar, académica y social con su alter ego en mallas. En ese sentido (y no es la primera vez que Marvel lo intenta, no siempre con buenos resultados) es un auténtico soplo de aire fresco. Es un tebeo ágil, es humano… y Kamala es un personaje con el que es posible (fácil, incluso) empatizar. Aunque ella sea una chica adolescente musulmana americana de familia paquistaní y yo un hombre adulto ateo madrileño de familia castellano-leonesa. Ante todo, Kamala Khan es un personaje bien construido.

¿Y qué hay del trasfondo musulmán del personaje? ¿Es tan importante? Otra sorpresa agradable. Es tan importante como cualquier otra faceta de la chica. Es un rasgo que define parte de su personalidad y su relación con su familia, pero no es el único. También es una fan enfervorecida de los superhéroes y escribe fanfics sobre ellos, y también es una rarita inadaptada. Podemos decir que más que el esperado proselitismo hacia su religión, lo que hace aquí la guionista es mostrar la normalidad de una cultura diferente que ella conoce y que, sorprendentemente, no es tan diferente de la nuestra. La reacción de Kamala hacia las no deseadas charlas con el Imán no es tan diferente a las que tenía yo cuando no quería ir a las misas católicas a las que me arrastraba mi familia cuando yo tenía 10 años.

¿Y lo de Ms. Marvel? Bueno. No es el primer caso de legado superheroico, cuando Bruce Wayne estuvo supuestamente muerto, Dick Grayson tomó el papel de Batman. Lo mismo hizo John Henry Irons tras la muerte de Superman, y mantuvo su emblema tras su transformación en Acero tras la vuelta del kriptoniano. Y, por supuesto, siempre estará Wally West, el que para mí es el Flash definitivo. La propia Carol Danvers, la anterior usuaria del nombre, está rindiendo homenaje a otro héroe anterior con su actual identidad de Capitán Marvel. Y dado que Kamala resulta ser superfan de esta mujer, y este nombre está libre… ¡alter ego definido! ¿Tiene algo que ver con ella? ¡No, nada en absoluto! Eso es lo más gracioso del tema. De hecho, diría que los poderes de Kamala recuerdan mucho a los de Plastic Man, teniendo sus historias además el mismo tono alocado y divertido de las del personaje de Jack Cole.

Entonces, ¿qué?

Entonces, estoy encantado de decir que, bien salpimentados, la experiencia de comerme mis prejuicios con patatas ha sido extremadamente placentera, y proclamo a los cuatro vientos que es uno de los mejores tebeos que he leído en los últimos meses y que allí estaré como un clavo cuando salga el segundo tomo.

 

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Enrique Acebes

Enrique Acebes

Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.

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