Escuché hablar de Moving Pictures por primera vez en noviembre de 2010 por boca del propio Stuart Immonen en el Salón del cómic de... Desde la pila: Moving Pictures

Escuché hablar de Moving Pictures por primera vez en noviembre de 2010 por boca del propio Stuart Immonen en el Salón del cómic de Getxo. Por aquel entonces el dibujante ya llevaba dos décadas de carrera a sus espaldas y se encontraba probablemente en su momento de mayor popularidad dibujando los Nuevos Vengadores con Bendis.

Moving Pictures

Allí nos hablaba de algo que habían estado haciendo en sus ratos libres, publicando en internet una página a la semana. Ya habían hecho con anterioridad otro webcomic titulado Never as bad as you think, pero este Moving Pictures no parecía compartir con éste ese espíritu de tira cómic.

Lo veríamos publicado por Dolmen inmediatamente después, pero lo que se nos presentaba tampoco tenía que ver con el impacto visual superheroico al que Stuart nos tenía acostumbrados en Los Vengadores o Nextwave, ni siquiera con ese estilo más sereno y redondeado de obras anteriores como Superman: Identidad Secreta. Tampoco la historia tenía demasiado que ver con los planteamientos ligeros y distendidos que nos había dado Kathryn en Hellcat o Runaways. Nos presentaban a Illa Gardner, una ayudante de conservación de Arte en el París de la ocupación alemana. Lo que comenzaba como el interrogatorio por parte del oficial alemán Rolf Hauptmann en el contexto del expolio nazi del patrimonio artístico irá descubriéndonos una relación un tanto espinosa.

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Más allá del marco y del hecho histórico en que se basan, el interés de los Immonen se centra por completo en la tortuosa relación. El avance de trama en cuanto a acción se antoja escaso para las 144 páginas que tiene, ya que todo el peso está en lo emocional. Los encuadres neutros y sin angulación, la economía de líneas, el uso del espacio vacío alrededor de los personajes, el modo cortante en que se construyen los diálogos y los silencios o la tipografía fría son algunos de los elementos que se utilizan para alimentar la calma tensa que flota en Moving Pictures.

No obstante, el mayor error de los Immonen puede ser que al crear esta distancia deliberada entre los protagonistas de esta especie de obra de teatro dibujada, se genera también una lejanía con el lector. Se producen ciertos acercamientos a sucesos personales que deberían paliar estos efectos, pero la desestructuración temporal que se elige como recurso para contarlos provoca que, por un lado, una cierta desubicación alimente la desvinculación lector-protagonistas y, por otro, tal vez esta información emocional que debía aproximarnos a Illa llega demasiado tarde. Palpamos la tensión silenciosa, pero tal vez no consiguen la implicación emocional necesaria para que nos importe.

Moving Pictures

En cualquier caso, tenemos en Moving Pictures un experimento, que pese a su enfoque discutible en el planteamiento de la historia, nos demuestra que Stuart Immonen a nivel gráfico es capaz de hacer lo que le dé la gana. No es solo que se reinventa a nivel estético o narrativo, sino que cada elección en este aspecto es el vehículo preciso para lo que esta historia requiere. Conseguir una estética tan fría con tal capacidad de comunicación es un logro al alcance de no muchos y menos aún viniendo de una escena mainstream donde su estilo trabaja justo lo contrario. Para colmo, incluso se permite el lujo de desplegar dos registros gráficos (uno para la historia general y otro para la reproducción de obras de Arte) que no solo dejan patente que este tío es capaz de todo, sino que cada uno persigue su propio objeto narrativo.

En cualquier caso y por más que a nivel de estética y narrativa gráfica Moving Pictures sea un tebeo impecable, no podemos dejar de ver un cúmulo de elecciones cuestionables de estructura a la hora de contar una historia. Desgraciadamente, sin apartar del todo sus virtudes, no termina conseguir la implicación necesaria para mantener el interés y la lectura queda un tanto resentida.

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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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