Como cada cuatro años, Mortadelo y Filemón vivirán sus aventuras en las olimpiadas. En esta ocasión en Tokio 2020, adonde el Súper les envía... Mortadelo y Filemón: Tokio 2020

Como cada cuatro años, Mortadelo y Filemón vivirán sus aventuras en las olimpiadas. En esta ocasión en Tokio 2020, adonde el Súper les envía a una misión peligrosísima, ya que no tenía a su disposición a ningún otro agente de la T.I.A. Mortadelo y Filemón deberán atrapar a un siniestro personaje que pretende sabotear los juegos mediante la tontimicina, un extracto que deja atontado a quien lo huele. Las múltiples meteduras de pata de los dos agentes harán muy complicado resolver la misión encomendada.

Mortadelo y Filemón son dos personajes cuyas aventuras se llevan publicando ininterrumpidamente desde 1958. Incontables páginas de cómic (algunas oficiales, otras no), películas, series de animación, videojuegos… Se puede decir, sin ningún género de duda, que es el tebeo español más exitoso de la historia, traducido a varios idiomas y conocido en casi todo el mundo. No en vano su creador, Francisco Ibáñez, a sus 84 añazos, sigue copando las sesiones de firmas allá donde va. No obstante, el tiempo no pasa en balde, y la serie lleva años acusando el agotamiento de una fórmula que ya ha dado de sí todo lo que podía.

tokio 2020

Una vez más, y como cada cuatro años desde 1972, nuestros agentes secretos favoritos se dirigen al país anfitrión de las Olimpiadas, que en este caso resulta ser Japón. Curiosamente, y debido a la pandemia actual, las olimpiadas de Tokio 2020 no se celebrarán hasta 2021, si bien conservarán el nombre original. En el cómic no se hace ninguna alusión a este tema, por lo que imaginamos que se ha debido de escribir y dibujar con anterioridad al estado de alarma y a la suspensión de los Juegos Olímpicos. En esta ocasión, Mortadelo y Filemón deberán detener a un terrorista que pretende utilizar contra los atletas un compuesto químico conocido como tontimicina, que deja alelado a quien lo huele. Lo que sigue es un festival de malentendidos y mamporros, exprimiendo hasta el límite la fórmula que tan bien ha funcionado durante tantos años, pero que ya va resultando demasiado forzada. Es como ese humorista que se tira años repitiendo la misma muletilla sin darse cuenta de que ya no hace la misma gracia de antes, pero el público se sigue riendo, tal vez por inercia, tal vez por simpatía. El caso es que el gag de «Mortadelo y Filemón escuchan una conversación que hace referencia a un gas y a gente atontada, o ven a alguien rociar con un aerosol a un deportista, les golpean, resulta ser un malentendido, y luego son ellos los golpeados» puede funcionar bien en un par de ocasiones en este cómic, pero se repite la friolera de quince veces (las he contado), y llega un momento en que el chiste deja de hacer gracia. Otros gags recurrentes son el portero bestiajo al que intentan sortear, los atletas españoles incompetentes (los fetén abandonaron al enterarse de que nuestros héroes iban a estar presentes en Tokio) y la llegada del Presidente de los Estados Juntitos, que pretende ser una caricatura de Donald Trump, pero que sólo se le parece en el flequillo.

Ibáñez repite una otra vez los mismos lugares comunes de los últimos 20 años, con poco espacio para la innovación. Al fin y al cabo, imagino que los buenos chistes ya están todos contados, y sólo se puede permitir repetir los mismos esquemas del slapstick de siempre una y otra vez. Por otro lado, entiendo que a un señor de 84 no se le puede pedir mucha presencia femenina e inclusión social, pero me ha llamado muchísimo la atención que la única mujer que aparece en el cómic, aparte de las 3 viñetas en que sale Ofelia, sea una nadadora del equipo español… fregando platos. No vamos a hablar de las caricaturas de estereotipos raciales, que son parte de la tradición de este cómic, pero Ibáñez ha tenido múltiples ocasiones en este cómic de plasmar a deportistas femeninas, y no lo ha hecho. Por tanto, venga un tirón de orejas para el autor.

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Las historias de Mortadelo y Filemón de los últimos años han perdido la gracia y la chispa de la que hacían alarde en su era dorada, los 70 y 80. Leer las historias modernas es la respuesta a la pregunta «¿por qué deje de leer Mortadelo?». Y me apena profundamente a mí, que leí y releí con fruición esas historias clásicas como Mundial 82, Chapeau el Esmirriau o Contra el Gang del Chicharrón. Uno se pregunta qué será de estos personajes cuando Ibáñez deje de hacerse cargo de ellos. No olvidemos que a finales de los 80, su creador perdió los derechos en favor de Bruguera, que publicó historietas de Mortadelo y Filemón firmadas por otros autores, y pocos chavales se dieron cuenta. Tal vez acabe ocurriendo como con otros clásicos europeos como Corto Maltés o Astérix, cuyas andanzas han sido retomadas por nuevos equipos creativos con considerable éxito. Por el momento, recreémonos en este Tokio 2020, a la espera de tiempos mejores.

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Antonio Hidalgo

Anteriormente conocido como El Tete, abandonó los sellos y las RCLTG para encargarse de esta web. Y no volvió a mirar atrás. Bueno, algún vistacillo ocasional sí que ha echado.

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