Cof, cof, ay que malito estoy. Pero debo recuperarme de esta gripe para reseñar. Los lectores confían en nosotros. Cof, cof. Tengo que ofrecerles... Moriarty el patriota 1, de Ryosuke Takeuchi e Hikaru Miyoshi.

Cof, cof, ay que malito estoy. Pero debo recuperarme de esta gripe para reseñar. Los lectores confían en nosotros. Cof, cof. Tengo que ofrecerles la reseña de Moriarty el patriota 1.

– «¡Oh, es encomiable el espíritu de estos reseñadores de ELHDLT! Casi parecen japoneses. Deberían ponerles alguna estatua en sus ciudades. A ser posible en un tranquilo parque, donde los paseantes puedan sentarse bajo su pétrea mirada a leer tebeos…»

Ay, no hagáis caso, son las pastillas :-).

Hoy tenemos una obra que, basándose en uno de los personajes creados por Conan Doyle, nos ofrece una interpretación totalmente libre. Éste no es el Moriarty que conocemos y que se hizo famoso por sus trabajos sobre binomios y asteroides.

Normalmente el tipo de series o historias que usan a un personaje literario clásico suelen usar solamente el nombre. Olvidan lo que sabemos del personaje, su forma de ser y de actuar. Otras intentan reproducir el estilo del autor original, manteniéndose fieles al Canon.

Aquí nos encontramos en un término medio. Un personaje nuevo, pero que podría haber sido así dentro del Canon. Al menos, esa es la sensación que nos da lo leído en este primer tomo, obra de Ryosuke Takeuchi e Hikaru Miyoshi.

Sin destriparos mucho la historia, resulta que el joven Moriarty decide secretamente cambiar el orden social ingles victoriano desde dentro, a base de acciones a bajo nivel. Un castigo por aquí, un consejo dado en su momento a alguien por allá…

Como la metafórica araña, teje una red de favores, consejos y servicios de la que servirse para sus propios y lejanos fines. Usando su inteligencia y conocimientos, buscará los contactos que necesita para sus planes.

Es fácil pensar que este Moriarty podría desviarse de su camino, alejarse de su familia… y terminar de detective asesor en Londres :-).

A nivel de guión estamos ante una obra episódica. Dejando aparte el primer capítulo, introductorio y algo confuso la primera vez que lo leemos (la segunda vez notaremos que la narrativa es excelente), cada capítulo se corresponde con un «caso» en el que Moriarty deberá resolver una situación. Sin que se note  su mano, por supuesto.

¿Nos creemos las historias? Pues si. De la misma manera que nos creímos las a veces retorcidas historias de S. H. Si aceptamos que la vida está llena de oportunas coincidencias, que hay gente que escribe monografías sobre la ceniza del tabaco de pipa y que rache significa venganza en alemán.

Los diálogos fluyen correctamente. Quizás se echa de menos algo más de slang victoriano en los protagonistas de clase baja. Más teniendo en cuenta que parece  que la obra se inclina por la crítica social. Pero lo aceptaremos a cambio de una fácil lectura. Ademaś, adaptar las diferencias entre el inglés culto y el vulgar  al español no es tan sencillo. Que se lo digan a los traductores de My Fair Lady :-).

La edición de Norma incluye alguna nota a pié de página que nos facilita la comprensión de lo que estamos viendo. Un detalle, porque no todos somos expertos en los juegos de cartas de la segunda mitad del siglo XIX :-). De paso, también os comento que incluye una lámina desplegable a color con los principales personajes posando en plan poster, con una preciosa  Luna Roja sobre ellos. También tenemos la típica mini historia humorística de pocas páginas.

Pasemos al dibujo. Tecnicamente perfecto, sobrio y realista. Pero eso no implica que carezca de detalles, sino que no está tan recargado como era a veces la realidad victoriana. Podemos definir la ambientación como «Victoriana genérica». No intenta ser  un reflejo de la realidad tal y como fue, pero tampoco nos encontraremos con cosas que nos saquen del ambiente. Si pensamos en una serié de época de la BBC, nos deja la misma sensación.

Tal vez los personajes principales sean demasiado parecidos, pero teniendo en cuenta que pertenecen a la misma familia no lo vemos mal.

En cambio, el trabajo con algunos personajes secundarios, sobre todo los femeninos, es excelente. Personajes detallados, creibles, con expresiones y rostros realistas. Las mujeres de los dos «casos» que decide resolver Moriarty; esas ¿victimas? del sistema clasista son, personalmente, de lo mejor de la obra. En pocas viñetas quedan perfectamente definidas y nos cautivan.

La traducción ha sido obra de Jesús Espí.

Una obra que va más allá del homenaje a S. H. Veremos si continúa con un planteamiento tan interesante que nos haga seguir las andanzas de este Moriarty el patriota. Para empezar, en mi caso pongo el segundo tomo en la enooooorme pila de lectura (así que a saber cuando toca su reseña, ains).

Por cierto, ahí abajo os dejo al verdadero Moriarty, de regalo.

¿Por qué leer Moriarty el patriota?

Una visión interesante del joven Napoleón del Crimen. Un diseño de personajes muy conseguido, detallado y realista, pero sin caer en excesos.

¿Por qué no leer Moriarty el patriota?

Solamente existe el Canon. Algunas de las tramas pueden ser excesivamente retorcidas.

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Lamastelle

Lamastelle

Aprendió a leer para viajar con el Capitán Trueno. Ha navegado por los mares del tebeo europeo, americano y japonés. Ha visitado la Luna y guiado un velero por los canales de Marte. Pilotó a Mazinguer Z. Defendió la Tierra de mil invasiones. Ha comandado naves entre mundos. Ahora, en su villa situada en una isla sin nombre, disfruta de su biblioteca y reseña para ELHDLT.

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