Pep Brocal es un autor que me chifla: Siempre consigue que me sumerja en su obra y que ésta me atrape profundamente. Llevo siguiendo... Mascotas, espíritus y otros prodigios del Inframundo de Pep Brocal

Pep Brocal es un autor que me chifla: Siempre consigue que me sumerja en su obra y que ésta me atrape profundamente. Llevo siguiendo a Pep desde hace bastante tiempo, desde sus comienzos más underground en revistas tipo Totem o Zona 84 hasta su paso al cómic ligeramente más mainstream, pero siempre sin perder sus señas de identidad.

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En los últimos años hemos podido disfrutar de obras como Cosmonauta o Alter y Walter, excelentes cómics en los que siempre invitaba a reflexionar entre aventuras y humor. Recientemente, y de la mano de Astiberrri, ha visto publicada su nueva novela gráfica de más de 300 páginas: Mascotas, espíritus y otros prodigios del inframundo. Pues bien, creo que puedo afirmar, sin mucho margen para equivocarme que estamos ante su mejor tebeo hasta la fecha.

En Inframundo (nos referiremos así a la obra desde este momento para acortar) Pep Brocal nos presenta a Amalia, una mujer que a la muerte de su madre asume su puesto como portera de un edificio. Amalia está sola, su único amor desapareció sin dejar ni rastro, sus únicos amigos son los posters de Bruce Lee (que a la postre acabará siendo su particular Pepito Grillo) y los libros que tiene en su cuartucho y su única conexión sentimental con la vida es un gato negro. La descripción que nos hace Pep de su protagonista es sencillamente desoladora: Amalia está rota, pero ella no lo sabe. Es conformista sin ser consciente de ello y ha permitido que lo que era una situación de transito temporal se haya convertido en una vida anodina, vacía y casi sin sentido. Por contra es una vida fácil, sin ningún riesgo y por ello, sin ninguna posibilidad de recompensa.

Nuestro autor de manera sutil hace una acalorada protesta sobre el riesgo de caer en un umbral de seguridad y el miedo a abandonarlo. No obstante, esta situación le durará poco a Amalia. Un buen día un hombre rechoncho y con sombrero llega al edificio para llevarse en su maleta el alma del vecino del ático: un viejo gruñón que vive solo y cuya pérdida no importa a nadie. Así que siguiendo con la condición de desgraciada de Amalia, su gato se mete también en la maleta y tras él que va nuestra heroína involuntaria. A partir de aquí le espera todo un descenso a los infiernos.

Y hablamos del infierno de manera literal, o al menos al hades tal y como lo imaginó el poeta Dante Alighieri en su obra La divina comedia. Tal es la semejanza que la citada obra servirá de guía del inframundo. Pep utiliza muchas referencias de la cultura popular y de las diversas mitologías que con el paso del tiempo han ido dando forma al opuesto del reino celestial, como por ejemplo, retazos de la obra de Eugène Delacroix y de Gustave Doré.

Pep Brocal plantea una aventura que le servirá a Amalia de viaje iniciático y de descubrimiento. Con un sentido del humor muy honesto y un tono muy ligero, seremos testigos de una serie de proezas que ofrecen muchas lecturas y que en cierto modo me han recordado bastante al Little Nemo de Winsor McCay. Pep se luce con el dibujo y con un diseño de página y de personajes que es sencillo en apariencia. Estamos, por lo tanto, ante un trabajo tremendo que se lee con una fluidez inusitada. Ayuda mucho que Pep haya podido contar con trescientas páginas para narrar la epopeya de Amalia. De hecho no me habría importado que se hubiera extendido un poco más porque se lee en un suspiro, y deja con tantas ganas (pese a que cierra perfectamente historia) que me lo volví a leer a los pocos días de terminarlo.

Lo mejor de todo es la reflexión que el autor nos invita o más bien nos empuja a tomar. La vida no es una partida en la que debemos conformarnos con las cartas que nos ha tocado jugar. Si la mano no es favorable, hay que apostar y perseguir los sueños. Nunca debemos estancarnos y nunca debemos pararnos.

Pep nos cuenta todo esto de la forma más imaginativa posible. Ojalá hubiera más cómics como este. Um, creo que me lo voy a volver a leer, me han vuelto a entrar ganas mientras escribía estas letras.

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Txema Sáez

Fanático sin solución del cómic de superhéroes, del manga, del cine de terror, la literatura fantástica, los videojuegos y más heavy que una lluvia de mercurio al rojo vivo. Como los mejores turrones, he vuelto a casa por Navidad (aunque trece años he tardado).

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