Si por algo ha destacado siempre la serie de Los 4 Fantásticos es por el sentido de la aventura, la ciencia loca… y la... Marvel Saga Los 4 Fantásticos 2: Resuélvelo todo

Si por algo ha destacado siempre la serie de Los 4 Fantásticos es por el sentido de la aventura, la ciencia loca… y la importancia de la familia. Hasta la llegada de Jonathan Hickman a la serie, y en gran parte debido a la influencia de la línea Ultimate, había una tendencia a intentar hacer cómics más realistas, con una ciencia explicable y con una base real, pero que no hacía sino quitarle la gracia muchas veces a las aventuras de este equipo de superhéroes. Si algo nos enamoró de la etapa de Stan Lee y Jack Kirby fue esa ciencia exagerada, absurda e hiperbólica que nos invitaba a soñar, tan excesiva que no permitía analizar lo que leíamos, porque seguro que iba a quedar fuera de nuestro alcance. El nulificador supremo no se cuestionaba, era y punto. En Marvel Saga Los 4 Fantásticos 2: Resuélvelo todo comienza la etapa de Jonathan Hickman en la serie regular, después de su presentación en la serie El puente que leímos en el tomo anterior de esta nueva edición de Panini.


Y precisamente en esa miniserie se presentaron las bases sobre la que Hickman quiere  construir la historia que quiere contar con estos personajes. El primer arco incluido en este tomo, y que da título al libro, nos muestra las posibilidades de ese puente construido entre dimensiones. Reed Richards conocerá a sus contrapartidas de otros universos paralelos y va asentando ese concepto de multiverso Marvel que tanta importancia cobraría en sus Secret Wars. Pero lo hace teniendo muy claro cuáles son los puntos fundamentales que deben estar presentes en un cómic de Los 4 Fantásticos: la aventura, la base científica y, por encima de todo ello, la familia.

El equipo venía de atravesar un momento muy difícil en la Guerra Civil superheróica, en la que Sue y Reed habían estado en bandos diferentes. Aquí Reed sigue poniendo en juego su matrimonio con secretos, pero llega a darse cuenta de la importancia que tiene la familia en su vida. Y eso lo muestra Hickman de una manera muy inteligente, con subtramas como la del cumpleaños de Franklin o las vacaciones de Johnny y Ben, que no parecen tener ningún fundamento en la historia, pero que no hacen sino reforzar y refrescar por qué la familia tiene tanta importancia en esta serie.


En la segunda parte del tomo, en un arco de cuatro números titulado Elementos primarios, Hickman presenta otro de los conceptos sobre los que pretendía apoyar su etapa: las cuatro ciudades. Algo que ya veremos que no acabaría de explotar como debiera, pero que dejaremos para un poco más adelante. Las cuatro ciudades son presentadas en cada uno de los números del arco: la ciudad subterránea del Alto Evolucionador, Atlantis, la ciudad lunar donde conviven inhumanos de cuatro razas diferentes, y la Zona Negativa. Cuatros por todos lados…

Además veremos, en segundo plano, cómo Artie y Sanguijuela se trasladarán al Edificio Baxter, lo cual supone el inicio de lo que luego sería esa serie paralela de Matt Fraction y Mike Allred FF (Fundación Futuro). Y es que Val y Franklin cobran más importancia que nunca, retomando conceptos que llevaban aparcados desde principios de los años 70, como el hecho de esos poderes latentes de Franklin que se supone que recuperaría en su edad adulta.

En cuanto al dibujo, se hace dibujante principal Dale Eaglesham, quien venía de hacer una etapa muy recordada en JSA. Los primeros números de Eaglesham son espectaculares, con un detalle muy cuidado y un estilo nuevo de sombreado y volúmenes a través del color digital que cuando menos le aportan un aspecto llamativo. Con este nuevo estilo, recuerda mucho más a Mike Allred, especialmente por esos rostros tan similares. Aunque creo que el dibujo de Eaglesham es mucho más plástico que el del dibujante de FF. Algunos fill-in entre arcos están dibujados por Neil Edwards, que francamente me gusta muy poco. Me recuerda a los peores momentos de Bryan Hitch tras su éxito en Ultimates, con dibujos que parecen fotomontajes y un detalle bastante pobre.


Se puede criticar la etapa de Hickman porque no te guste, pero es innegable que, a diferencia de otras series suyas, la planificación de una historia a gran escala no es lo más importante. Creo que Hickman buscaba contar historias sobre los personajes, recuperar el sentido de familia que siempre ha sido la marca de la casa en esta colección, y volver a una ciencia ficticia, que nos haga sentirnos niños que no entienden lo que están leyendo, pero sí saben reconocer que se trata de algo de gran magnitud.

Lo mejor: Cómo cuida a todos los secundarios y crea un pequeño universo de personajes en el que no solo tienen importancia Sue, Reed, Ben y Johnny. Las portadas de Alan Davis.

Lo peor: El bajón de dibujo en los números de Edwards.

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Alejandro Martínez

Alcalde no electo de Star City. Conocido en determinados círculos como "El páharo". Era el único que justificaba sus artículos en esta web, pero los caciques que la dirigen me han obligado a dejar de hacerlo... Sniff sniff.

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