Lo reconozco. Incluso en su etapa en Daredevil, que es quizá su mejor trabajo, me he metido con Bendis. Me he metido con sus... Marvel Saga 48. Daredevil 14. El Dossier Murdock

Lo reconozco. Incluso en su etapa en Daredevil, que es quizá su mejor trabajo, me he metido con Bendis. Me he metido con sus tics, con su manía de estirar la acción, con sus cliffhangers y con todas sus trampas. Pero cuando llegas a este final, uno no puede sino quitarse el sombrero, rendirse ante el calvo de Cleveland y desear que todo lo que escribe fuera así.

Marvel Saga 48. Daredevil 14. El Dossier Murdock

Concluye aquí una etapa de cuatro años de Brian Michael Bendis y Alex Maleev al timón de la vida del Guardián de la Cocina del Infierno. Pese a sus altibajos, el equipo se despide por todo lo alto con una imponente traca final. La historia sobre la identidad de Daredevil llega a su fin cuando Wilson Fisk (anteriormente conocido como Kingpin) desvela la existencia de unos archivos que prueban que Matt Murdock es Daredevil. Tal revelación atraerá hacia el mismo punto a todos los elementos interesados en una vorágine que pondrá el grand finale a toda la saga.

El devenir de esta travesía con Bendis y Maleev como sherpas ha sido un tanto irregular, con desvíos que nos hacían perder el rumbo, retrasos interminables y quizá algún terreno pantanoso. Sin embargo, la cima siempre estuvo ahí de uno u otro modo. Esta torpe metáfora trata de ilustrar cómo, pese a que ha habido relatos tangenciales, estos cuatro años han sido una sola historia, la historia de la revelación pública de la identidad de Daredevil.

Marvel Saga 48. Daredevil 14. El Dossier Murdock

Y es que Bendis se ha tomado su tiempo, pero todo esto del decompressive storytelling perseguía un objetivo que, si bien iba dando sus frutos en otros arcos argumentales, es en El Dossier Murdock donde cristaliza por completo. Al fin y al cabo, esta técnica de narración descomprimida, no es sino un modo de intensificar el efecto dramático, ese efecto dramático que Bendis busca a toda costa y con las trampas que haga falta. Si lo examinamos con calma, tampoco dista tanto de aquel molonismo en tu cara y por encima de cualquier regla que vivíamos en los 90. Cierto, el golpe dramático que se persigue no es el mismo, el acercamiento se realiza desde el punto de vista narrativo en lugar de lo más primitivamente visual y permite un mayor juego intelectual con el lector. Sin embargo, comparten el afán rupturista, ese terminar con cómo se contaban los tebeos hasta entonces y saltarse cualquier norma. Cualquier artimaña le valdrá a Bendis en pos del giro sorprendente, del momento molón y el one-liner dramático.

Todo esto nos lleva a que Bendis se ha tomado la friolera de cuatro años para contar una sola historia. Se ha saltado todas las normas sobre extensión y ritmo de una historia sólo para poder preparar una serie de momentos dramáticos de los que este final es sin duda el culmen. El resultado es que, pese a todos los trances tramposos, artificiosos o intrascendentes que pudiera haber por el camino, El Dossier Murdock pone los pelos de punta. Casi todas las historias que nos ha presentado estos años terminan extendiendo sus ramificaciones hasta aqui. Absolutamente todo el mundo estará presente en esta historia: amigos, enemigos y, por supuesto, amores nuevos y viejos del que es sin duda el Casanova del universo Marvel. Nadie se querrá perder este torrente de acción y drama de vértigo que nos trae El Dossier Murdock. Bendis sabe que esta historia va a convencernos hasta a los más críticos con su obra y se permite incluso todo un zas en toda la boca con una página y media de diálogo donde sólo se dice “sí” y “no”.

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Y para deleitarnos los ojos y volarnos la cabeza está Alex Maleev, quien en la acción por todo lo alto de este gran final se luce hasta hacernos lamentar que en esta serie hablen tanto. Maleev es la prueba viviente de que se puede tener una base foto realista y aún así hacer las escenas se mueven y te saltan a la cara. Cuando tienes una etapa tan larga y tan tramposa en lo literario como ésta, lo que necesitas es un dibujante que sepa desenvolverse absolutamente en cualquier campo, que sepa resolver una escena de diálogo interminable y una gran pelea con la misma habilidad apabullante. Necesitas un todo terreno como Alex Maleev que no sólo sepa desenvolverse, sino que tenga una identidad visual tan potente y personal que consigue que pasemos por alto los altibajos de ritmo y que se nos abran los ojos como platos cuando la acción lo requiere.

Conclusiones como El Dossier Murdock excusan cualquier fallo o artimaña de Bendis durante esta etapa y cualquiera cosa que haya hecho Maleev que no haya sido absolutamente flipante (lo máximo achacable. Maleev no comete errores, chavales) y son historias como ésta las que convierten la etapa de un equipo creativo en historia imborrable de Daredevil, de Marvel y del cómic en general.

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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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