Por mucho que fuera destructiva en el plano personal, la relación profesional de Stan Lee y Jack Kirby era tremendamente fructífera. Juntos, crearon los Cuatro...

Por mucho que fuera destructiva en el plano personal, la relación profesional de Stan Lee y Jack Kirby era tremendamente fructífera. Juntos, crearon los Cuatro Fantásticos, Hulk, Thor, Iron Man, los Vengadores, Pantera Negra… y la Patrulla X original. Al César lo que es del César: aunque hoy en día su estilo, tanto gráfico como literario, esté ampliamente superado, revolucionaron el mundo del cómic superheroico en su día. Cuando empezó su colaboración a principios de los 60, en DC se estaban publicando historias como Batmito conoce a Batgirl (Batman #144), Batman se convierte en Batniño (Batman #147), Bizarro conoce a Frankenstein (Superman #143), Las bromas submarinas de Mr. Mxyzptlk (Superman #154) o La familia de Wonder Woman al completo contra el come-islas (Wonder Woman #121). No digo que no fueran historias disfrutables, que para mí -ferviente adorador de la Silver Age- lo son y mucho, pero Lee y Kirby trajeron un nuevo modo de contar historias, menos fantasiosas pero más realistas. Con unos personajes más humanos, con los que el lector se podía identificar más fácilmente.

Y de todas sus obras conjuntas, quizás la más redonda sea Los Cuatro Fantásticos, piedra angular del Universo Marvel. Y quizás, la menos inspirada sea esta Patrulla X original.

marvel gold patrulla x original

La menos inspirada no quiere decir que fuera un tebeo malo, dejémoslo claro. Después de haber explorado casi todas las opciones posibles para los orígenes de los superpoderes, empezaba a ser difícil innovar.  Estaba el clásico del accidente (4F, Daredevil, Spiderman), el científico (Iron Man, Capitán América), el origen alienígena (Groot, creado un año antes que los 4F), el mágico (Doctor Extraño), el divino (Thor) o incluso personajes sin ningún tipo de poder en absoluto (Nick Furia). ¿Qué quedaba?

Bueno, ¿y si hubieran nacido así?

Inicialmente, la colección iba a tener el poco comercial nombre de The Mutants. Pero gracias a la poca confianza de Martin Goodman, editor de Marvel y primo de Stan, en la cultura y el vocabulario de sus lectores, se cambió el nombre a los Hombres X, en honor a ese gen X desconocido que les otorga sus poderes. El resto es historia.

Los guiones de Stan no están tan pulidos como en Los Cuatro Fantásticos. Aún siendo coetáneas, en ningún momento alcanza el nivel de imaginación y el sense of wonder que aún hoy tenemos leyendo la Trilogía de Galactus. No en vano, esta serie no surgió como una idea, una inquietud de los autores, fue un encargo editorial. Aún así, la cantidad de conceptos que se presentan en los 26 números que incluye este primer tomo (de tres) que recopila la serie de la Patrulla X desde su creación hasta su cancelación en el número 66 es espectacular. Fijándonos sólo en personajes, lugares e ideas que sigan vigentes hoy en día (no vamos a tener en cuenta a Lucifer, a Langosta o a El Tigre), nos encontramos aquí con las primeras apariciones de Charles Xavier, Cíclope, Bestia, Ángel, Hombre de Hielo, Chica Maravillosa, Magneto, la Sala de Peligro (todos en el #1), el Desvanecedor (#2), la Mole (#3), Mercurio, Bruja Escarlata, Sapo, Mente Maestra, la Hermandad de Mutantes Diabólicos (#4), Cerebro (#7), Unus el Intocable (#8), Ka-Zar, Zabu, la Tierra Salvaje (#10), El Extraño (#11), Juggernaut (#12), Bolivar Trask, los Centinelas (#14), Molde Maestro (#15), o Mímico (#19). Y, aunque la Patrulla X jugaba en un rincón apartado del resto de la editorial (tendencia que aún hoy mantiene), un par de apariciones nos recuerdan que comparten universo con Los Vengadores y los 4F. Así, se vienen por aquí de visita Namor (#6) y el Conde Nefaria (#22).

Los guiones de Stan son hijos de su época. Sí, sus mujeres son poco más que floreros. Intereses románticos de los protagonistas, obsesas de las compras y el maquillaje y abnegadas sirvientas que ponen la mesa para los hombres de la casa. Sin pretender defender en absoluto la situación que plantea, hay que contextualizar el tebeo en su época. Estamos hablando de un tebeo de hace 52 años. Del año que empieza Astro Boy, el año del I have a dream de Martin Luther King, el año del estreno de Doctor Who y del asesinato de JFK. El año de Desde Rusia Con Amor y La Pantera Rosa. Hoy en día, sus guiones serían condenados por discriminación de género, pero en 1963 el mundo era distinto. Afortunadamente, aunque poco a poco, estamos mejorando.

Empieza la serie con un enfrentamiento entre la Patrulla y Magneto en una base de misiles, probablemente inspirado por la Crisis de los misiles en Cuba de un año antes de la edición de este número. También tenemos aquí uno de los temas recurrentes en la línea, la discriminación racial. De hecho, Magneto y Xavier, activistas de una raza oprimida con enfoques opuestos, uno a favor de la confontación abierta y otro de la coexistencia pacífica, parecen estar inspirados en Malcolm X y Martin Luther King. No es la única vez que Stan Lee trata el tema del racismo, volvería sobre este tema con los Hijos de la Serpiente en Avengers #32 en 1966. Una vez más, vemos que el Universo Marvel es más cercano al mundo real que la Distinguida Competencia.

En el apartado gráfico, Jack Kirby fue el dibujante inicial, pero aún teniendo la capacidad de producción que tenía, no era capaz de mantener el ritmo. En mayo de 1965 dibujó X-Men #11, Fantastic Four #38, Journey Into Mystery #116, The Avengers #16, parte de Tales To Astonish #67, parte de Tales Of Suspense #65, y las portadas de estos seis números y de Sgt. Fury #18, Strange Tales #132 y Two-Gun Kid #75. Dile tú a un dibujante de hoy en día que dibuje nueve portadas y más de cien páginas mensuales. No le quedó más remedio que empezar a compartir labores gráficas. A partir del #12, tiene el apoyo de Alex Toth y Werner Roth (firmando con su nombre y con su seudónimo, Jay Gavin), y abandona definitivamente en el #19. Un par de números después, en el #20, Stan Lee abandona también el guión, quedando el equipo creativo formado por Roy Thomas y Roth/Gavin hasta el final del tomo.

Siete años después de su lanzamiento, la colección fue cancelada (o, más correctamente, reconvertida a reimpresiones de numeros previos). Y fue una auténtica lástima, porque en sus últimos once números entró Neal Adams de dibujante, haciendo unos números que, incluso hoy en día, son una auténtica delicia. Pero la serie ya estaba tocada de muerte. Después de demasiados años sin una dirección definida, con dibujantes de segunda fila, siendo el patito feo en el listado de ventas de la editorial, este relanzamiento llegó demasiado tarde. Varios años después, se le daría una nueva oportunidad, pero esa ya es otra historia

Tenemos en este primer volumen de La Patrulla X Original el origen del microcosmos mutante, unas historias que quizás no sean tan espectaculares como otras de la época, pero que harán las delicias de nostálgicos de los primeros tiempos de Marvel y de completistas. Una vez más, me pongo en pie y aplaudo por la labor de recuperación de los clásicos que está haciendo Panini, trayéndonos en formato de lujo unos tebeos que nunca antes habían sido publicado en castellano a color y a tamaño original. Lo más cercano, la colección Classic X-Men vol. 2 de Fórum de 1994-1995, pero sólo llegó hasta el número 21 americano. Y aunque 39.95€ sea una cantidad más que respetable, no hay que perder de vista el hecho de que son 26 números en tapa dura, que sale a poco más de euro y medio el número.

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Enrique Acebes

Enrique Acebes

Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.

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