Vamos a empezar con polémica: Stan Lee fue un guionista imprescindible en su día, y hay un antes y un después de él, pero hoy...

Vamos a empezar con polémica: Stan Lee fue un guionista imprescindible en su día, y hay un antes y un después de él, pero hoy en día está bastante desfasado. No lo están los conceptos que creó (o más bien co-creó), que aún habiendo sido periódicamente actualizados (por poner un ejemplo, poco tiene que ver el Magneto que leemos hoy en día con el villano plano de X-Men nº1) siguen totalmente vigentes, pero sí las situaciones y diálogos que planteaba. La forma de hablar ye-yé de principios de los sesenta suena muy pureta, por mucho que hablarle a las chatis así en su día quedara dabuti. Y las heroínas que evitaban el conflicto para ir a empolvarse la nariz, o las abnegadas madres de familia que parecían preocuparse más porque su maridito estuviera bien atendido que por el destino del universo hoy son risibles (para algunas personas, incluso ofensivas), pero hay que reconocer que eran hijas de su época.

Aún así, muchas de las creaciones de Stan son inmortales. Los Cuatro Fantásticos, por ejemplo, por mucha variación que haya en sus filas, siempre acaban volviendo al cuarteto básico original. Y el Galactus que apareció en el número 48 de Los Cuatro Fantásticos es básicamente el mismo que tenemos hoy en día.

Galactus era, originariamente, un intento de elevar el nivel de los antagonistas de la Primera Familia. Habiéndoles enfrentado ya a monstruos subterráneos, a antihéroes submarinos, a tiranos europeos, a dimensiones paralelas y a invasores alienígenas, a Lee y a Kirby se les ocurrió plantear un adversario -no un enemigo, Galactus no es intrínsecamente malvado- que fuera un ser divino. Y con Galactus venía Estela Plateada.

La forma de trabajar estándar que tenían Stan Lee y Jack Kirby era conocida como Método Marvel, y consistía en que ambos discutían el argunento, Lee escribía una breve sinopsis del tema, Jack la desarrollaba, profundizaba en la trama y dibujaba el tebeo y Stan escribía los diálogos sobre el tebeo dibujado. Hoy en día, el cajetín de créditos sería:

Stan y Jack: Co-argumentistas / Jack: Guión y dibujo / Stan: Diálogos

El caso es que, según contaba Stan Lee en 1995, cuando le llegaron las páginas de ese recordado 4F #48, había ahí en medio «un tarado en una tabla de surf». Según Kirby, si Galactus era un ser cuasi divino, tenía que tener un heraldo. Y ese heraldo era Estela Plateada, el ángel del dios que era Galactus. ¿Y la tabla de surf?

«Because I’m tired of drawing spaceships!»

Dos años después de su primera aparición, Stan Lee ya estaba cautivado por el personaje y decidió darle su primera oportunidad en solitario.

estela plateada

La primera cabecera protagonizada por Estela Plateada (la más reciente, la de Dan Slott y Michael Allred, es el volumen 7) es un tebeo bastante más filosófico de lo que se estilaba en la época. Como ya se había visto, Stan Lee era muy dado a que sus personajes pronunciaran largos monólogos sobre sus traumas interiores. Ben Grimm y su deformidad, los X-Men luchando por una sociedad que los teme y los desprecia, la culpa y las complicaciones de la vida diaria de Peter Parker… pero es en estos números donde el soliloquio made in Stan alcanza su cumbre.

Esta primera Estela Plateada no es una serie superheroica. Es una historia de marcado carácter religioso y moral como corresponde a un personaje que surge como ángel de un dios extraterrestre. En su primer número nos cuenta el ya clásico origen del personaje (no olvidemos que es un cómic que tiene ya cuarenta y ocho años), en el que Norrin Radd, cual Jesucristo alienígena, se sacrifica por la salvación de su planeta Zenn-La. A la vez, al haber traicionado a su Dios particular al final de la Trilogía de Galactus en la que fue presentado, Estela es expulsado de su servicio y condenado a morar permanentemente en la Tierra sin poder ascender a los cielos de nuevo. Es, en definitiva, un Ángel Caído. Es a la vez Jesucristo y Lucifer. Y así, con esta dualidad, divina pero tan humana, Estela se va enfrentando a las lacras de la humanidad. Racismo, violencia, egoísmo… Estela Plateada es una mirada decepcionada a la humanidad, el despertar de una sociedad inocente a finales de los 60, con bastante pesimismo e incluso un toque de misantropía. A través de los ojos de un personaje totalmente ajeno a la humanidad, reflexiona sobre las miserias de ésta, preguntándose si merece la pena luchar por ella y defenderla, convirtiéndose progresivamente en un personaje profundamente amargado. Siempre se ha señalado el Green Lantern/Green Arrow de Dennis O’Neil y Neal Adams como el primer cómic de temática social, pero las semillas de esa temática ya se encuentran aquí dos años antes, aunque con bastante menos profundidad y realismo, todo sea dicho. Como decía al principio, por mucho que puede que sean los guiones mejor escritos de Stan Lee, hay que tener en cuenta que son precisamente eso, guiones de Stan Lee, con toda la pretenciosidad y aparencia de profundidad marca de la casa.

Aún así, la colección tuvo una duración corta. Quizás por lo llorón del personaje, quizás por la temática más orientada a la reflexión y menos a la acción que otras series de la época de la misma editorial o a que fuera una serie con muchas más páginas de lo habitual (40 páginas de historia principal con unos complementos protagonizados por El Vigilante) que  implicaban un precio dos tercios mayor a las colecciones con las que compartía espacio, las ventas de la serie nunca fueron precisamente boyantes. Se intentó antes de cumplir la decena de números abaratar el precio quitando los complementos y reduciendo a la mitad la extensión de las historias, pero la serie no terminó de encajar, siendo cancelada en el número 18.

En el apartado gráfico tenemos al siempre grande John Buscema, justo entre dos de sus trabajos más recordados: Los Vengadores y Conan el Bárbaro, ambas con guiones de Roy Thomas. Sus primeros números son espectaculares, aunque se nota una cierta dejadez hacia la segunda mitad. Quizás sea por la falta de tirón comercial, que puede que resultara en un trabajo menos ilusionante, aunque hay que señalar que el entintado de Chic Stone tampoco hace justicia a los lápices de Big John.

La edición remasterizada que nos ofrece Panini incluye el mismo material que la que salió ya en 2010: Silver Surfer 1-18 (sólo las historias principales, sin los complementos), el complemento de Fantastic Four Annual 5 protagonizado por Estela, Epic Illustrated 1 y la parodia aparecida en Not Brand Ecch 13 USA. Pero en este caso, los colores son los aparecidos en el Silver Surfer Omnibus de 2007, respetuosos con los originales de la serie original en lugar de los para mí poco acertados de la edición previa, extraídos de los Marvel Masterworks, por mucho que me conste que haya quien prefiera el recoloreado. Echo en falta, quizás, para que el tomo hubiera sido totalmente redondo, la novela gráfica El Día Del Juicio, de los mismos autores.

En definitiva, estamos ante uno de los Clásicos Marvel que más merecen ese apelativo. No sólo es uno de los tebeos más representativos (si no el que más) de la obra de Stan Lee, en el que muestra sus habilidades y sus fallos como escritor sin las matizaciones de Jack Kirby o Steve Ditko. Además, es la definición de un personaje icónico que además incluye las primeras apariciones de personajes como Mefisto o los Badoon. Si eres capaz de contextualizar estas obras en su momento histórico y disfrutas de la lectura de los primeros tiempos de la editorial, quizás este tomo sea uno de los imprescindibles en tu estantería. El tiempo pone a cada uno en su lugar y esta primera andadura de Estela Plateada tiene por fin el reconocimiento que no tuvo en su día.

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Enrique Acebes

Enrique Acebes

Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.

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