Con Este monstruo desatado, Panini Comics sigue reeditando la etapa más clásica del goliath esmeralda. En este volumen de 500 páginas podremos leer los... Marvel Gold. El Increíble Hulk 2. Este monstruo desatado

Con Este monstruo desatado, Panini Comics sigue reeditando la etapa más clásica del goliath esmeralda. En este volumen de 500 páginas podremos leer los números que van del 103 al 121 de la serie regular de The Incredible Hulk, además del primer anual de la colección que cruzó al alter ego de Bruce Banner con los Inhumanos. Estamos sin duda ante un volumen muy especial por algunas razones que incluso traspasan la propia historia. Vamos con ello.

Como ya sabréis, antes de ser The Incredible Hulk, la colección que publicaba las aventuras de nuestra adorable Masa era Tales To Astonish, cabecera donde compartía protagonismo con otros héroes pese a que contaba con menos páginas para desarrollar su trama. Este hecho cambió en 1968 cuando por fin Martin Goodman consiguió el visto bueno para poder lanzar más colecciones al mercado, siendo una de ellas la de Hulk. El personaje ya había contado con una breve serie regular que apenas llegó a los seis números, pero ahora contaría con todo el apoyo editorial para tratar de conseguir el éxito. En España es la primera vez que podemos disfrutar de estos cómics en color, anteriormente publicados en las “creativas” publicaciones de La Masa y Antología del cómic de Vértice y Pocket de ases de Bruguera. Asimismo, en su día Forum recopiló la serie en una de sus Bibliotecas Marvel, aunque nunca habían lucido tan bien como ahora, a tamaño original y a todo color.

Sobre la historia, hay que tener en cuenta que son tebeos que fueron escritos hace medio siglo, por lo que están plagados de todos los tópicos y manierismos estilísticos de la época. Son tebeos muy simples, pero tremendamente efectivos. Cuentan una historia sin complicaciones, sin adornos y con todo el encanto de las publicaciones clásicas de la Casa de las Ideas. Otro factor determinante es que el peso de los guiones lo llevaba un Stan Lee que cada vez tenía más obligaciones que le alejaban de la máquina de escribir (o directamente de los post its que dejaba a sus dibujantes) por lo que rara vez se quebraba el cráneo con las historias. En este volumen podemos ver como abusaba descaradamente del recurso de usar cualquier tipo de gas para vencer a Hulk, al ser algo incorpóreo que no puede ser golpeado. También son excesivas las fluctuaciones de poder y fuerza de Hulk y a veces enemigos como El hombre de Arena o el Rino (ambos villanos clásicos de Spider-Man… Stan tiraba de lo que conocía) ponen en serios aprietos al protagonista de la serie. Por lo demás, Hulk viajará al espacio, a Atlantis, a la Tierra Salvaje y se las verá con El Líder, el Mandarín, Namor… todo un “tour de force” para el coloso verde.

Por otro lado, Stan Lee (aunque en este tomo también hay guiones de su sucesor Roy Thomas, Gary Friedrich o Archie Goodwin) también refleja muy bien la tremenda soledad de Hulk, pues ni Rick Jones le apoyaba en estos números y se sentía traicionado por todo el mundo, incluida Betty. Banner aparece muy poco en comparación con su contrapartida verde, pero cuando lo hace queda muy bien representado ese terror casi lovecraftiano que siente por dejar salir al monstruo que le ha arruinado la vida, y que ya tiene totalmente afincado su verdoso color tras solucionarse los atajos de imprenta que hicieron que fuese gris en sus primeras apariciones.

Otro elemento representativo de estos años es todo el folletín trágico romántico que rodea a Hulk. Betty Ross se pasa toda la serie detrás de él y cae en manos de los enemigos en más de una ocasión. Después tenemos a Glenn Talbot cuyos nada disimulados sentimientos hacía Betty se encuentran tras su buen corazón, y por último tenemos al General Ross que lo mismo es comprensivo con su hija, que con Banner, que amenaza al que se le ponga por delante. El culebrón y el drama fueron muy importantes en el cómic Yanqui de los años 40 y 50 y unas décadas más tarde se ve que todavía tenía bastante peso en la industria.

Hemos hablado del guion, pero pasemos al dibujo. En este segundo volumen de la etapa clásica de Hulk asistimos a la llegada al título de Herb Trimpe en el que fue su primer trabajo de relevancia y en el que se mantuvo durante muchos años. Trimpe supuso una mejora con respecto a Marie Severin. Las páginas de la cabecera ganaron mucho en cuestión de narrativa y espectacularidad. Trimpe tiene un don para toda la ingeniería mecánica y la maquinaría bélica (de hecho uno de sus trabajos más recordados son sus números de G.I.Joe). Por contra, destacan la capacidad de Severin y de algunos de sus compañeros de profesión como John Romita a la hora de plasmar las caras y expresiones, siendo el trazo de Trimpe mucho más grueso en este sentido.

Este monstruo desatado forma parte de la etapa de Hulk que sirvió para mitificar al trágico héroe: Hulk vagando por todo el mundo y siendo perseguido indiscriminadamente por el ejercito de los Estados Unidos, o siendo engañado por el villano de turno para que le ayude en sus macabras fechorías. El tono de estas historias sería el caldo de cultivo para la serie de TV de imagen real de la CBS que catapultó al personaje al estatus de icono mundial durante 82 episodios y dos telefilmes.

Como siempre la edición de Panini Cómics viene acompañada de un buen puñado de extras: portadas, prólogo de Herb Trimpe, artículos, textos… Un contenido adicional casi tan valioso como el propio cómic.

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Txema Sáez

Fanático sin solución del cómic de superhéroes, del manga, del cine de terror, la literatura fantástica, los videojuegos y más heavy que una lluvia de mercurio al rojo vivo. Como los mejores turrones, he vuelto a casa por Navidad (aunque trece años he tardado).

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