Supongo que como yo, muchos de vosotros veis algunas noticias, películas o incluso cómics americanos que tratan el racismo como algo, a veces, exagerado.... March. Una crónica por los derechos civiles de los afroamericanos

Supongo que como yo, muchos de vosotros veis algunas noticias, películas o incluso cómics americanos que tratan el racismo como algo, a veces, exagerado. Mi desconocimiento en profundidad de las absolutas barbaridades que han tenido lugar en ese país, y mis propias ideas en las que no tiene lugar discriminar a alguien por su raza, me hacían verlo como algo muy ajeno, casi de otro planeta. Os puedo garantizar que después de leer March. Una crónica por los derechos civiles de los afroamericanos, editado por Norma Editorial, eso ha cambiado bastante. March (omitiré el subtítulo a partir de ahora, para abreviar) es una obra contada en primera persona por uno de los protagonistas de esa lucha, que siempre antepuso la no violencia, por los derechos civiles de los afroamericanos, y cubre prácticamente los siete años clave que cambiaron radicalmente ese país, durante los años 1959 a 1965.

March
La obra está escrita por John Lewis, congresista del quinto distrito del estado de Georgia desde 1981, junto al que fuera su director de comunicación y secretario de prensa y actualmente su asesor político, Andrew Aydin. La inexperiencia de ambos en el medio no se nota en absoluto, tal vez por el buen hacer del dibujante, Nate Powell (Trágame entera) que en mi opinión es una clave fundamental en lo bien que se lee esta densa obra.

Y es que no dejamos de estar ante una obra periodística, que ilustra momentos clave de la historia casi como si se tratase de un documental. El inicio de March puede ser algo engañoso, porque todo arranca durante una visita de una madre con sus hijos al despacho de Lewis y a partir de una pregunta de uno de los niños sobre por qué tiene tantas figuras de gallinas en su despacho, comienza un flashback que primero recoge rápidamente la humilde infancia de Lewis y que a partir de ahí irá intercalando momentos de la investidura de Barack Obama como presidente en 2009, en la que Lewis estuvo presente, con el inicio de su carrera como activista por los derechos civiles. Es a partir de ahí cuando nos encontraremos con una obra densa, con muchos nombres, muchas siglas de asociaciones, grupos y facciones que cada vez se van haciendo mayores y más importantes. La calidad de esta obra radica precisamente en que, a pesar de ello, y gracias a un acertado enfoque a determinados sucesos, consigue mantener la atención del lector durante todo momento en sus 560 páginas. En ningún momento llega a aburrir o se vuelve tan confusa en que puedas perder el hilo.

March

Otra de las cosas que me ha gustado es su falta de rencor. March retrata sucesos terroríficos. Lewis y sus compañeros sufrieron palizas, muchos fueron asesinados, despidos laborales, amenazas… Y no solo de gente de a pie, sino por las propias autoridades y en algunas ocasiones con la mirada a otro lado de jueces y políticos. Algunos intentaron dar un paso más allá de la no violencia, pero fue una de las máximas que se consiguieron mantener y que hizo sin duda posible llegar a esa marcha de Selma a Montgomery que da título a la obra y que tuvo como efecto la aprobación de la Ley del derecho al voto de 1965 en la que se prohibía cualquier práctica discriminatoria contra a los afroamericanos a la hora de votar. Dicha marcha fue donde se produjeron los temibles sucesos del conocido como Domingo Sangriento. Pero Lewis cuenta lo que pasó, incluso muestra cómo algunos políticos no sabían manejar esa patata caliente en que se estaba convirtiendo el movimiento pro derechos civiles, y no lo envilece a la hora de contarlo. Sería comprensible que pusiera como muy miserable al presidente Lyndon Johnson que prometió unas cosas y luego tardó en cumplirlas… pero no, se limita a exponerlos sin mostrar rencor a todos las zancadillas que sufrieron. Y bien es verdad que al final fue Johnson quien aprobó la ley, aunque tardara.

También me parece curioso cómo aborda las figuras de dos personajes muy emblemáticos del movimiento como son Martin Luther King y Malcom X. A King lo retrata como un hombre sensato y coherente, aunque también puede desaparecer en momentos poco propicios. No obstante, es la figura a la que posiblemente trate mejor dentro de unas estructuras de poder en las que llega un momento que las cosas no resultan nada fáciles por la lucha entre las distintas asociaciones o incluso sin necesidad de enfrentarse, a prestar más apoyo a unos que a otros y que puso en graves aprietos a algunas como el propio SNCC de Lewis que se llegó a ver casi sin financiación. En cuanto a Malcom X lo retrata como alguien que apoya la causa, pero desde un punto de vista muy diferente, mucho más radical y que no comulga del todo con esa premisa de la no violencia bajo ningún concepto. Siempre estaba en un plano paralelo… pero ahí estaba, sin dejar de buscar lo mejor para los suyos.

Técnicamente, Nate Powell hace un trabajo francamente interesante. Con muchas viñetas en horizontal que dan un aspecto más cinematográfico a la historia, e incluyendo muchos recursos de alternancia de bordes en la viñeta con viñetas sin límite, viñetas con formas romboidales o con diseños poco habituales en obras de este género, consigue que sea muy difícil perder la atención. Muestra una violencia explícita, sin necesidad de cebarse en el morbo, y muchas veces centradas en las expresiones de los agresores, más que en sus acciones, lo cual produce un efecto terrorífico.

March
En definitiva, March. Una crónica por los derechos civiles de los afroamericanos.

March se publicó originalmente en tres libros en EE.UU. y Norma Editorial nos trae esta edición integral con toda la obra completa. Una obra dura, densa, con muchos nombres que resultarán muy populares en EE.UU. pero que aquí no conocemos con tanta familiaridad, pero que considero imprescindible para entender la lucha por los derechos civiles en un país como EE.UU. Se lee con una sorprendente facilidad, y permite comprender por qué hoy día todavía queda mucho por hacer en ese tema allí. Cuando ves cómo hace poco más de cincuenta años a una mujer negra no la dejaban sentarse a la barra de un bar, o que cuando pedía censarse para votar la echaban a patadas o en el mejor de los casos le hacían pasar un humillante test de conocimientos para impedirlo… ves que tendrán que pasar muchos años más para conseguir sacar ese odio racial que en algunas regiones era algo casi cultural. Una obra francamente recomendable, si os echa para atrás que pueda resultaros un ladrillo, os garantizo que no, todo lo contrario. Debería ser lectura obligatoria en muchas escuelas.

Lo mejor: Lo fácil que resulta de leer a pesar de la cantidad de nombres, siglas, etc. El dibujo tan dinámico de Powell que ayuda al ritmo.

Lo peor: Al no estar familiarizados con muchos de los nombres, cuesta memorizar más quiénes son algunos personajes recurrentes.

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March. Una crónica por los derechos civiles de los afroamericanos
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Alejandro Martínez

Alcalde no electo de Star City. Conocido en determinados círculos como "El páharo". Era el único que justificaba sus artículos en esta web, pero los caciques que la dirigen me han obligado a dejar de hacerlo... Sniff sniff.

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