Se suele levantar polémica cada vez que se continúa una obra de autor una vez el creador la ha cerrado. Antes de Watchmen provocó... Lucifer: Padre Lucifer

Se suele levantar polémica cada vez que se continúa una obra de autor una vez el creador la ha cerrado. Antes de Watchmen provocó ríos de bilis, aunque tuviera maravillas como Minutemen. La aparición de Muerte en Action Comics también recibió sus correspondientes palos. Y alguna voz he oído preguntando por qué Corto Maltés sin Hugo Pratt. Pero curiosamente, Lucifer parece estar a salvo de esos ataques de ira de determinados sectores.

El personaje, en su versión comiquera, surge en las páginas del Sandman de Neil Gaiman. Terminada la serie de Morfeo, la Estrella Matutina protagoniza una serie limitada dentro del contenedor genérico The Sandman Presents, y una posterior serie regular que llegaría a igualar en extensión a la serie de la que surgió como spin-off, magistralmente escrita por Mike Carey. Ciertamente, el Lucifer de Carey consigue separarse de Sandman en temática y estilo y consigue su propia identidad prácticamente desde el principio.

Cuando me enteré hace año y pico de que volvía Lucifer me alegré. Aunque no haya tenido la repercusión mediática de Sandman, de Fábulas o de Los Invisibles, la serie de Mike Carey me parece una de las mejores publicaciones que han visto la luz bajo el sello Vertigo. Cuando me di cuenta de que la serie había tardado más de diez años en regresar, que lo había hecho justo después de que apareciera la serie de televisión (que, aunque tenga elementos de la obra de Carey, no deja de ser un procedimental para todos los públicos), y que al frente de su nueva andadura en cómic no estaba el autor que definió al personaje sino una escritora de fantasía para niños y adolescentes, mi alegría se desvaneció un poco. Pero después de leer el primer tomo, no sin ciertas reticencias, me quedé más tranquilo. No tenía la epicidad, la trascendencia de la serie original, pero era una lectura más que agradable. Y estaba más cerca del Diablo que conocíamos que del ayudante de la policía de la serie de televisión. Por cierto, Mario reseñó ese primer tomo aquí.

Padre Lucifer

El segundo y último tomo de Holly Black al frente de la serie abandona el estilo detectivesco de Cielo Frío para navegar hacia temáticas más cercanas a la serie de la que proviene. En Padre Lucifer se deja atrás la investigación del deicidio del volumen anterior y se fija el foco de atención en las relaciones de paternidad. Algún spoiler en el siguiente párrafo, por cierto.

Justo al final de Cielo Frío conocimos a Takehiko, el hijo de Lucifer, y Black nos plantea un paralelismo entre la relación de Takehiko con Lucifer y la de Lucifer con la Presencia. Todo padre que se queja de su hijo ha sido previamente un hijo del que su padre se ha quejado, y en el Infierno también es así. Es especiamente significativo el momento en el que Takehiko intenta derrocar a Mazikeen del trono del Infierno y se enfrenta a su padre, siendo despreciado por él, de la misma forma que Lucifer se enfrentó y fue despreciado por Yahvé al final de la guerra en el Cielo que narró Mike Carey en la serie original. Paralelismo que, por cierto, también se plantea en El Paraíso Perdido de John Milton, con una confrontación similar entre Dios y Satán, y Satán y su hijo, Muerte.

De acuerdo, el trabajo de  Holly Black no está a la altura del de Mike Carey. Pero ha recuperado un personaje tremendamente interesante, un concepto demasiado potente como para estar vagando por el limbo de los personajes olvidados. Sólo por eso, ya es digno de alabanza. Pero además ha resistido la tentación de reescribir al personaje para hacerlo más atractivo para los fans de la serie de la Fox y ha centrado su historia en la temática y la ambientación romántica que caracterizó a la serie original.

¿Algún pero adicional? Bueno, es un hecho que Black no termina de controlar el ritmo narrativo de los cómics. No voy a negar sus virtudes como escritora, principalmente porque no soy consumidor habitual de fantasía infantil, pero en la narrativa gráfica serializada mes a mes se le nota un tanto insegura. También hay que decir que para haber escrito menos de docena y media de cómics en toda su vida, demasiado bien le ha salido.

Los autores

Holly Black es una escritora conocida principalmente por su carrera como novelista, especialmente por sus sagas Las Crónicas de Spiderwick y Magisterium, esta última coescrita con Cassandra Clare, la autora de Cazadores de Sombras. Lucifer, de todos modos, no es el primer contacto de Holly Black con el cómic. Ya ha firmado previamente Vuelo de Ángeles, dibujado por Rebecca Guay (publicado también por ECC en 2012) y Los Buenos Vecinos, dibujado por Ted Naifeh (publicado por Dibbuks en 2011).

Lee Garbett es un dibujante inglés que empezó su carrera, como la mayoría de sus compatriotas, en publicaciones británicas como 2000AD o Judge Dredd Magazine. Dio el salto al mercado americano a Wildstorm, con Midnighter y The Highwaymen, y entre sus obras más destacadas podríamos citar, además de la práctica totalidad del volumen actual de Lucifer, el epílogo de Batman R.I.P., un par de tomos del X-O Manowar de Robert Venditti de 2012, y largas etapas en Loki, Agente de Asgard y Batgirl, en la época de Batman: Renacido.

En resumen…

¿Estamos ante una obra a la altura del Lucifer de Carey? No, no se acerca ni remotamente. Pero pocas obras lo hacen. ¿Es entonces una adaptación del medio audiovisual pasándose por el forro tono e historia del personaje, a lo Guardianes de la Galaxia? Afortunadamente, tampoco. No se puede negar que la motivación de la resurrección de la cabecera sea aprovechar el tirón de una producción televisiva que está funcionando razonablemente bien y, aunque no sea comparable al cómic en el que se basa, tiene su punto disfrutable. Que con ese tirón se pretendiera relanzar el sello Vertigo, que vive sus horas más bajas, tanto en ventas como en popularidad y parece que acabará siendo reemplazado por Young Animal, también queda claro, como también queda claro que no ha recibido el apoyo del público. El año de Holly Black en Lucifer empezó con unos 17 ejemplares vendidos y acabó con unos 8000.

Es un tebeo más que correcto, notablemente por encima de la media de lo que se publica mes a mes. Pero también es cierto que las comparaciones son odiosas y tenía unas botas demasiado grandes que llenar.

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Enrique Acebes

Enrique Acebes

Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.

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