Descubrí a Howard Phillips Lovecraft en la Feria del Libro de Madrid en 1987. Por aquella época, a mis catorce tiernos añitos, yo ya... Los Mitos de Cthulhu de Lovecraft, por Esteban Maroto

Descubrí a Howard Phillips Lovecraft en la Feria del Libro de Madrid en 1987. Por aquella época, a mis catorce tiernos añitos, yo ya había devorado todos los libros que habían caído en mis manos de Edgar Allan Poe. Y en un stand cuyo nombre no recuerdo, me preguntó el librero si conocía a Lovecraft, y me recomendó un libro que aún conservo de Alianza Editorial.

los motos de cthulhu alianza

Este libro de 1969 fue una selección a cargo de Rafael Llopis de relatos de Lovecraft, de sus influencias como Lord Dunsany o Ambrose Bierce, y de escritores de su círculo como Clark Ashton Smith, August Derleth o Robert Bloch. Aquí leí por primera vez Un Habitante de Carcosa de Bierce y El Signo Amarillo, de Robert Chambers, rescatadas del semi olvido recientemente por la primera temporada de la serie True Detective.

Este libro me cambió la vida.

A ver, no condicionó mi trayectoria vital, pero sí que redirigió mis hábitos de lectura. La cosmología Lovecraftiana me absorbió por completo, y el propio Lovecraft, aún con sus obvias y recurrentes señas de identidad, se convirtió en mi escritor de terror predilecto. Sus miedos atávicos, sus rituales arcanos, sus horrores tentaculares preternaturales, hediondos, purulentos y sobreadjetivados, me cautivaron desde el primer momento. En este libro están mis dos cuentos preferidos de Lovecraft: La Sombra Sobre Innsmouth y En La Noche De Los Tiempos. Desde entonces, todo lo que tenía relación con Lovecraft me atraía como la luz a una polilla. Por este autor me acerqué a los Juegos de Rol (aún sigo jugando, bien pasados los cuarenta, a La Llamada de Cthulhu), y por los títulos de dos canciones empecé a interesarme más por un grupo al que hasta el momento no le había dedicado demasiada atención, unos tales Metallica. Las canciones, por supuesto, The Thing That Should Not Be y The Call Of Ktulu. Y, por supuesto, también he ido acumulando comics adaptando o inspirados en la obra de este autor. Los Mitos de Cthulhu de Alberto Breccia (hoy por hoy, la mejor adaptación gráfica de la obra lovecraftiana, aún no superada), The Courtyard, Neonomicón y Providence de Alan Moore, Fatale de Ed Brubaker, El Joven Lovecraft de Oliver y Torres… y hoy, una nueva incorporación a la colección.

cthulhu

Las historias recogidas en este volumen, según nos cuenta José Villarrubia en el prólogo, iban a formar parte originalmente de una colección de principios de los 80 de Bruguera en la que se adaptarían a formato cómic obras de diversos autores entre los que se encontraban Isaac Asimov o H. P. Lovecraft. A este último, en particular, se le iban a dedicar al menos tres volúmenes, con arte de Esteban Maroto, Alex Niño y Sergio Toppi. Pero Bruguera acabó en suspensión de pagos, los originales nunca volvieron al autor, se hizo una reproducción coloreada de este material por entregas en la revista Capitán Trueno… y no ha sido hasta ahora que se ha podido recuperar y editar como fueron originalmente concebidas las tres historias que adaptó y dibujó Esteban Maroto hace ya casi 35 años.

Comienza el volumen con La Ciudad Sin Nombre (The Nameless City, 1921). Se suele señalar este relato como el primero del ciclo de los Mitos, posterior al ciclo de aventuras oníricas de Randolph Carter, en el que Lovecraft estaba fuertemente inspirado por Lord Dunsany. En ella, un arqueólogo llega a una ciudad olvidada por el tiempo, descubriendo que fue construida por seres anteriores a la humanidad. Están aquí ya la mayoría de las características de la obra posterior de Lovecraft. Extrañas razas que poblaron la Tierra en tiempos inmemoriales, construcciones ciclópeas, la fascinación por oriente… y Abdul Alhazred, que es mencionado en este relato por primera vez. Maroto hace aquí un trabajo impresionante, dando una majestuosidad al diseño de la ciudad enterrada que deja sin respiración.

El Ceremonial (The Festival, 1923) es la segunda historia. Un joven visita el pueblo costero de Kingsport, invitado por sus parientes a una celebración ancestral. Y tras pasar un rato enfrascado en la lectura del infame Necronomicón, presenciará un ritual en el que unos seres putrefactos invocan unos monstruos alados. Tenemos aquí el terror que viene del mar y el oscuro y desconocido legado familiar, conceptos a los que volverá en repetidas ocasiones, siendo quizás el más conocido La Sombra Sobre Innsmouth (1931).

breccia vs maroto

Aquí podemos ver la misma escena dibujada en la adaptación de 1974 de Alberto Breccia (a la izquierda) y la de Esteban Maroto (a la derecha). Quizás la adaptación de Maroto sea más literal que la de Breccia, mientras que ésta, tomándose más libertades, refleje mejor la locura, el paisaje del terror. Podríamos decir que la de Maroto retrata la realidad y la de Breccia el estado mental del protagonista.

Los Mitos de Cthulhu cierra el volumen adaptando el relato más conocido del autor, La Llamada de Cthulhu (The Call of Cthulhu, 1926). Alcanza en estas páginas su punto álgido el horror cósmico del autor, y la desoladora sensación de que el ser humano es absolutamente insignificante en el universo. La adaptación que hace Maroto de este relato es mucho más fiel al original que la de Breccia, mucho más inspirada y afortunada.

cthulhu sketch by Lovecraft

A la izquierda, un boceto de Cthulhu por Lovecraft. A la derecha, la visión que Maroto tiene del primigenio.

Resulta chocante que una imagen tan icónica como la del Gran Cthulhu haya sido plasmada de una forma tan diferente a la que tenemos todos en mente. Pero aún así, es una imagen impecable. Pongámonos en el lugar de alguien que contemple un monstruo de estas características de cientos de metros de altura. La mente humana no está preparada para comprender un horror así, y la imagen de Maroto refleja a la perfección esa confusión.

Estamos, en resumen, ante una obra obligatoria para todo seguidor de la obra del escritor de Providence, una de las no muy habituales adaptaciones de sus textos al medio gráfico. Una obra, además, en la que se redescubre a Esteban Maroto como un creador sobresaliente dentro del género de terror.

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Enrique Acebes

Enrique Acebes

Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.

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