Ya hace algunos años que Jonathan Hickman se ganó el sambenito de arquitecto, de gran planificador. De algún modo esto juega a su favor... Los asesinatos del lunes negro 1

Ya hace algunos años que Jonathan Hickman se ganó el sambenito de arquitecto, de gran planificador. De algún modo esto juega a su favor y en su contra a la vez. Por un lado, su seguidores ya sabemos que sus historias se proyectan a largo plazo y asumimos que quizá tarde algunos números en arrancar. Por otro lado Hickman parece consciente de ello y cada vez se toma más espacio para construir su trama como es el caso de Los asesinatos del lunes negro.

Los asesinatos del lunes negro 1: Ave, Dios Mammón

Pese a la paciencia que se le atribuye al lector de Hickman, el escritor de Carolina del sur, sabe muy bien cómo ponernos la zanahoria delante del hocico para que sigamos su camino. Para cuando terminamos este primer tomo de Los asesinatos del lunes negro, por fin tenemos ese punto de inflexión que nos dice por dónde va a avanzar la historia, pero para entonces nos acabamos de leer nada menos que 240 páginas, cuatro números dobles, solamente para poner las piezas sobre el tablero. No obstante, a pesar de ciertos momentos de confusión e impaciencia, Hickman sabe mantenernos embelesados mientras cambia la pelotita de cubilete en cubilete.

Para empezar, el planteamiento de Los asesinatos del lunes negro 1: Ave, Dios Mammón es sumamente atractivo. Hickman transforma el mercado de valores en una oscura conspiración donde un grupo de Illuminati dirige cada movimiento a través de pactos con el demonio Mammón. Con epicentro en el crack del 29, el Lunes Negro del 87 y nuestros días, Hickman desmenuzará la conspiración de la gran financiera Caina-Kankrin, los oscuros cultistas tras los movimientos bursátiles, y los sacrificios humanos que traerán al inspector Theodore Dumas a inmiscuirse en este siniestro mundo.

Los asesinatos del lunes negro 1: Ave, Dios Mammón

Otro ingrediente añadido es el hecho de que todos sus personajes son sumamente misteriosos y encierran una historia oculta que dejan entrever lo suficiente para picar nuestra curiosidad. Además dosifica con maestría el misterio para que cada nueva incógnita resuelta desvele otras tantas preguntas.

Hickman muestra el capital como un enorme monstruo que debe ser alimentado y a los grande financieros que protagonizan Los asesinatos del lunes negro como una suerte de señores feudales, líderes religiosos y únicos poseedores del secreto insondable que maneja el dinero. Para ello urde una intrincada trama de juego de tronos que es su mayor virtud y su mayor defecto a la vez.

Los asesinatos del lunes negro 1: Ave, Dios Mammón

Los asesinatos del lunes negro 1: Ave, Dios Mammón es tan solo la presentación de la historia, es decir, han sido precisos 4 números dobles para situarnos en la casilla de salida y tampoco es que estemos ante aquello de la omnipresente narración descomprimida. Bueno quizá sí, pero no como habitualmente lo encontramos. La línea argumental avanza más bien despacio, pero hay toneladas de información, demasiada hasta para un embaucador como Hickman. El resultado es que los lectores estaremos bastante desorientados hasta el tramo final donde parece quedar un poco claro quién es quién y hacia dónde va esta serie. Encontramos además en este tomo multitud de documentos con esos diseños hickmanianos que en teoría deberían ayudarnos a ubicarnos a modo de apuntes, pero resulta embrollar todo mucho más en un mar de nombres que necesitarán un buen puñado de historia posterior para poder ser asimilados. En muchos momentos la información que no se da mediante el desarrollo de la trama no sólo confunde, no sólo por cierta falta de orden sino que en buena parte es innecesaria. Tenemos pues una sensación de ruido que ni el reclamo del enigma y lo rimbombante logran compensar.

En principio debería ser el inspector Theo Dumas nuestra ancla, el vehículo a través del cual vamos descubriendo todo lo que hay detrás de Los asesinatos del lunes negro. Sin embargo, éste es una incógnita más y su papel queda además muy diluido entre el mar de personajes principales, con lo que de no ser por la habilidad de Hickman para picar nuestra curiosidad, la sensación lectora se hace bastante escarpada.

Los asesinatos del lunes negro 1: Ave, Dios Mammón

No ayuda en exceso el apartado gráfico, que pese a ser francamente resultón, estéticamente impecable y tangiblemente atmosférico, no contribuye a clarificar el embrollo en el que nos mete Hickman. Tom Coker es un maestro de la iluminación, un compositor intachable y poseedor de un trazo personal y atractivo, pero en una obra como Los asesinatos del lunes negro necesitamos hincapié en cómo se mueven y gesticulan los personajes. Sólo unos pocos como el temible Eresko o la enigmática Abby mantienen un acting característico y sin duda los convierte en los personajes más carismáticos de toda la obra. Por su parte, el colorista Michael Garland elige una paleta casi exclusivamente basada en los violáceos y muy poco saturada, lo que a nivel de atmósfera nos sumerge en esa oscuridad opresiva que la serie precisa, pero renuncia a matices en los tonos de piel o vestimentas que podrían ser de ayuda a la hora de orientarnos.

Jonathan Hickman es un escritor muy hábil y sabe dejarnos ver lo justo como para que intuyamos que hay más detrás de esta historia, lo justo para qué queramos saber qué es, y cuando lleguemos al último cuarto de Los asesinatos del lunes negro 1: Ave, Dios Mammón, las piezas ya estarán ordenadas también en nuestra cabeza y casi habremos olvidado la odisea que ha sido ubicarse en esta presentación de historia.

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LOS ASESINATOS DEL LUNES NEGRO 01
Jonathan Hickman, Tomm Coker and Norma Editorial
Precio: EUR 20,90
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Los asesinatos del lunes negro 1: Ave, Dios Mammón
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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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