Chris Claremont abandonó la franquicia mutante en 1991. Mucho se ha hablado de los ratos libres que los muties pasaban en la piscina o... Lobezno: Arma X, de Barry Windsor-Smith

Chris Claremont abandonó la franquicia mutante en 1991. Mucho se ha hablado de los ratos libres que los muties pasaban en la piscina o de compras por aquella época; También de la cuestionable decisión de dividir el equipo principal en una suerte de comandos de fuerzas especiales, sean el Azul y el Oro, precedida dicha división de la farragosa etapa en la que el grupo andaba cada uno por su lado después de cruzar el Lugar Peligroso. Hay quien piensa que la franquicia llevaba tiempo mostrando síntomas de agotamiento, premiando el molonismo por encima de la aventura o del tradicional mensaje integrador (y esto no era nada comparado con lo que estaba por llegar). No obstante, de acuerdo o no con las afirmaciones anteriores, lo cierto es que el maestro dimitió cuando estaba en lo más alto, y las cifras de ventas así lo atestiguan, aunque todo el mérito se le suela achacar a Jim Lee. En ese mismo año 91, el editor Terry Kavanagh deposita su confianza en Barry Windsor-Smith para abordar uno de los caballos de batalla del propio Claremont, el del misterioso pasado del mutante más popular: Lobezno. La salida de Claremont fue una noticia triste que acabaría en desastre absoluto, y sin embargo ese 1991 también es recordado por ser el año en el cual se publica Arma X, uno de los relatos más míticos de toda la historia mutante.

Arma X
Guion: Barry Windsor-Smith.
Dibujo: Barry Windsor-Smith.
Editorial: Panini Cómics.
Formato: Libro en tapa dura. 168 páginas.
Contiene: Marvel Comics Presents #72-84 USA.
Precio: 15.00 €.


Barry Windsor-Smith había rechazado la propuesta de una historia de 8 páginas para la cabecera Marvel Comics Presents. El guion no le convencía —conocido es el carácter un tanto especial del autor—, pero la idea de una historia breve de tan solo 8 páginas se le quedó rondando la cabeza. A partir de aquí empieza a desarrollarse un relato de Logan que va creciendo por sí mismo, que iba a ser una cosa y que acaba siendo otra, y que finalmente fue publicado en la mencionada cabecera.

Barry W. Smith toma el control total del proyecto y se encarga él mismo de guion, dibujo, color y en algunos casos incluso rotulación. Conocido es también su desdén por la rigurosidad a la hora de meterse en berenjenales como los que atañen la famosa continuidad de los superhéroes. Una buena muestra es el aspecto icónico que le aportó al personaje, completamente asalvajado y brutal, del todo fascinante, pero incoherente con el aspecto más juvenil que debería lucir Lobezno tantos años atrás; Eso si olvidamos que Logan no envejece y en realidad lleva años con el mismo aspecto, algo que al parecer tampoco es que Windsor-Smith supiera. El caso es que acertó sin querer. El autor británico no estaba muy puesto en la maraña que suponía el pasado de Logan, pero eso no fue óbice para que aportara su granito de arena al desaguisado, liándolo todo incluso un poquito más. Como artista total, Barry Smith da vida a uno de los más grandes tebeos de mutantes que existen, pero es innegable que esos catorce episodios breves fueron la pesadilla argumental de los autores que iban a recoger el testigo. Larry Hama llegó a insinuar en la serie regular que lo que aquí acontecía no fueran sino recuerdos implantados, maniobrando cual departamento de continuidad de Lucasfilm (siguiendo los volantazos de George Lucas) tras el desastre y el éxito obtenidos por Barry Smith.

Arma X Casco

Coherencia editorial al margen, Arma X se revela como un tebeo sublime que ha pasado a la historia. Brutal, adulto y psicodélico. Barry Windsor-Smith recrea un ambiente alucinado que recuerda al estilo de los tebeos de terror de la línea Vertigo (o pre-Vertigo, más bien) de los 80. Los textos de apoyo que contienen conversaciones de personajes acaban adquiriendo un tono casi simbólico a la par que lírico. La narración es confusa, de pesadilla, con escenas oníricas muy experimentales mezcladas con páginas de violencia extrema. Aquí podemos ver algunas de las secuencias más potentes que ha protagonizado el personaje en toda su historia, secuencias en las que Logan es un monstruo que aterroriza a soldados desvalidos armados hasta los dientes, o la bestia que sobrevive enzarzándose cuerpo a cuerpo con una manada de lobos. Lobezno es la presa, pero también el depredador. Y de eso es de lo que va todo esto, de la lucha eterna de Logan; contra sus enemigos y contra el animal salvaje que habita dentro de sí.

Panini recopila en un tomo la historia completa del origen del Arma X. Por si alguien no lo sabe ya, Lobezno es secuestrado por la CIA con la ayuda del gobierno canadiense. Entre unos y otros pretenden crear el arma biológica definitiva, un autómata carente de conciencia que acate órdenes sin rechistar. Aquí es cuando se forran sus huesos de adamantium y (al menos por aquel entonces así era) se le implantan sus famosas garras. Como en una película de las de Alien, los poderes fácticos intentan controlar una fuerza de la naturaleza que está fuera de su alcance, y al final la cosa acaba como acaba.

Arma X - Weapon X

El apartado gráfico es descomunal. La fuerza de los dibujos de Barry Smith parece irrepetible. El entintado sucio y las composiciones de página de algún modo dementes, consiguen el efecto de estar viviendo una ensoñación. Una ensoñación sangrienta y brutal. Ese estilo descarnado y loco, unido a algunos de los diseños más reconocibles que se han parido para el personaje en cuestión, producen un resultado gráfico completamente inolvidable. La paleta de color teñida de rojo y de colores lisérgicos es perfecta para la ocasión, aunque quizá sea su aplicación misma y los degradados lo que peor haya aguantado el paso del tiempo. En este sentido, la edición de Panini lleva en portada una ilustración recoloreada por el propio Windsor-Smith francamente destacable.

En los tiempos en los que el pasado de Logan era un misterio que nos tenía a todos muy intrigados, el lanzamiento de este tebeo fue todo un acontecimiento. Tampoco es que aclarara mucho, más bien al contrario. A cambio Barry Smith nos entrega uno de los mejores tebeos USA que recuerdo. Master piece.

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Mario

He visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves Skrull más allá de Apokolips. He visto al Doctor Manhattan brillar en la oscuridad cerca de la Zona Azul de la Luna. Todos esos momentos, guerra química y podcast.

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