Los personajes y grupos de la DC mágica siempre han contado con una suerte desigual. Algunos han funcionado bien en solitario, pero en grupo,... Liga de la Justicia Oscura Integral: A oscuras

Los personajes y grupos de la DC mágica siempre han contado con una suerte desigual. Algunos han funcionado bien en solitario, pero en grupo, a pesar de haber hecho varios e interesantes experimentos, no se han prodigado por mucho tiempo en las librerías. Con Liga de la Justicia Oscura DC aprovecha las cincuenta y dos colecciones publicadas a raíz de Flashpoint y la creación del Nuevo Universo DC para hacer un nuevo intento. Y no escatimó ni en equipos creativos ni en personajes escogidos.


El guionista elegido para esta aventura fue Peter Milligan. Una elección bastante lógica, por otro lado. El autor era el responsable en ese momento de la serie Hellblazer (que se acercaba a su fin) y además había sido el responsable de algunos de los especiales de Flashpoint relacionados con el mundo mágico, concretamente la serie Siete Secretos, donde veíamos qué pasaba durante el evento con personajes como Shade o la Encantadora. Para el dibujo el elegido fue el español Mikel Janín, quien venía de deslumbrar con su debut en un especial de la JLA y precisamente la miniserie de Flashpoint Deadman y los Grayson Voladores.

Hay que reconocer que cuando en su día vimos la alineación escogida para el debut de esta nueva serie, nos echamos las manos a la cabeza. Aunque ya había debutado de lleno en su nuevo estatus post integración en el Universo DC en El día más brillante y El día más brillante: En busca de la Cosa del Pantano, con esta serie se producía un integración en toda regla, haciéndole formar parte de un grupo de superhéroes. Sorprendió a muchos, el primero el propio Milligan, quien confesaba en una entrevista que él interpretaba ese Constantine como un personaje paralelo al de Hellblazer, atemporal y que mantenía su esencia… pero que no se cruzaba en ningún momento con la serie de Vertigo. El resto de personajes escogidos serían Shade, el hombre cambiante (personaje que encumbró a Milligan), Zatanna, Madame Xanadu y Deadman. Mindwarp formó parte también de esa primera encarnación, aunque no quedaba muy patente en portadas y sinopsis de cada número.

Como digo, la magia no ha sido un terreno donde DC haya triunfado a lo grande. El anterior experimento de este tipo fue Shadowpact, la serie con una reunión de personajes mágicos, que se hiciera a raíz de lo acontecido en la miniserie pre-Crisis Infinita, El día de la venganza. Tengo que reconocer que soy muy fan de estas series con grupos mágicos. La DC mágica es muy rica y, gracias a la exploración paralela y durante muchos años que se ha hecho de ella en Vertigo, hay mucho material de donde tirar, sin necesidad de sacar los pies del tiesto y mezclar churras con merinas. Aquí en esta serie, y dados los personajes escogidos, hay que reconocer que sí mezclan demasiado de Vertigo (Los libros de la magia, Hellblazer, …) y precisamente es la parte que menos me gusta de la serie, pero no llegaron a hacer algo «ofensivo» para el lector de toda la vida de esa Vertigo. Aún así, creo que nunca debieron intentar fusionar nada y pocas series y tramas del Universo DC con Constantine me han funcionado. Podríamos decir que esta es una rara avis.


¿Y por qué? Pues precisamente porque cae en buenas manos. Milligan lo tiene claro, y sabe que Constantine no puede funcionar en un grupo. Lemire es un autor experimentado y sigue la estela de Milligan a la hora de introducir al ocultista favorito de los lectores en un grupo, pero dejando claro que en ningún momento colabora con ellos, sino que se aprovecha de ellos para conseguir lo que quiere. Constantine no duda en engañarlos y mentirles en su beneficio, y sus propios compañeros no dejan de reconocer que detestan trabajar con él. Solo hay dos momentos que me funcionan mal con respecto a Constantine: El número 0 de la serie, donde plantean una historia de origen del personaje en común con Zatanna y Nick Necro, el villano del primer arco argumental de Lemire, porque precisamente hace eso que digo que no me gustaba de mezclar Universo DC y Vertigo. La gabardina y los conocimientos de magia vienen de este personaje, y eso… a mí me incomodó, llamadme tiquismiquis.

El otro momento que me funciona mal es en ese arco hacia el final del tomo, con Ray Fawkes co-guionizando junto a Lemire, en el que por motivos de la trama, Constantine se ve obligado a decir la verdad. Creo que ese Constantine sincero no funciona porque los guionistas intentan priorizar la comedia al personaje. Por ello, plantean a un Constantine que se confiesa a sus compañeros como inseguro o que incluso los aprecia. No creo que Constantine use su cinismo como escudo por inseguridad, y de verdad pienso que es un mentiroso y no le importa nada nadie, no es ninguna pose.

Pero me estoy centrando excesivamente en Constantine, y la serie tiene otras tantas cosas interesantes: La alineación escogida combina muy bien. En todo momento se muestran como una mezcla de personajes que se ven obligados a trabajar juntos, pero que en ningún momento tienen concepto de grupo. De hecho, una de las bromas recurrentes es ese rechazo de los miembros del grupo a ser llamados Liga de la Justicia Oscura, como equipo dependiente de ARGUS. Lemire introduce además un cambio de personajes que hacen más lógica la serie, convirtiéndola en una especie de Escuadrón Suicida de la magia en el que puedan aparecer y desaparecer miembros del grupo según la necesidad. Así, irán saliendo algunos de los miembros originales y se irán uniendo otros como Orquídea Negra, Frankenstein o Andrew Bennett.


Hay un par de arcos argumentales herederos de la época de los Nuevos 52, con crossovers impuestos por la editorial para promocinar series entre sí, como el arco El alzamiento de los vampiros, donde se cruzaron las series de la Liga de la Justicia Oscura con Yo, Vampiro, o ese arco en el que el equipo tiene que recurrir a Amatista, esa heroína de la serie inédita en España Sword of Sorcery y cuyas ventas necesitaban empujones viniesen de donde fuera.

Otra de las cosas que mejor me funciona es el tono lento de los primeros arcos argumentales. Una serie como esta, y más en la época editorial que le tocó en DC, corría el riesgo de que los editores impusiesen mucha acción y fuegos artificiales para atraer al espectador, pero los autores lo hicieron muy bien. Tanto Milligan como Lemire se recrean en historias a fuego lento, con una relación difícil entre sus miembros que le daba realismo. De hecho, el villano escogido para el primer arco argumental de debut fue la Encantadora, que se encontraba separada de su huésped June Moon, tras los hechos acontecidos en esa miniserie aún inédita en España de la Liga de la Justicia: Black Baptism y la citada Siete Secretos. Milligan se tomó su tiempo para establecer la situación de un personaje de por sí complejo, sin dejar de plantearla como una villana con poder suficientemente para acabar con el Universo DC.

Lemire también crea una historia con Félix Fausto y Nick Necro que se desarrolla a lo largo de varios arcos argumentales, y que acabará hacia el final del tomo, en unos números que pierden esa esencia y se decantan más por la acción y el recurrir a lo visual. Casualmente son los arcos que co-escribe con Ray Fawkes, cada cual que saque sus propias conclusiones.


Pero he hablado poco de la verdadera estrella de esta serie: Mikel Janín. El trabajo que hace en estos más de veinte números que dibujó es francamente espectacular. Números muy cuidados, con sus señas de identidad más reconocibles como esas splash page donde desarrolla una escena en una sola viñeta con esos personajes saltando y mostrando el recorrido, o ese predominio por la narración en horizontal, con muchas dobles páginas (el día que se junte con Bendis no van a querer dejar de trabajar juntos). Janín hace un trabajo de esos con los que apetece recrearse, y hace algunos diseños de personaje espectaculares. Este tomo incluye además todas las portadas como extras, así como un buen número de bocetos y paso del bosquejo a la ilustración final de un buen número de portadas.

En definitiva, Liga de la Justicia Oscura Integral: A oscuras.

Un tomo muy recomendable. Etapa muy disfrutable, con equipos creativos en muy buen momento de forma, con guiones interesantes y un dibujo espectacular. Si eres seguidor de Constantine, vas a disfrutar de su mejor versión, a pesar de que siga chocando un poco con el resto del Universo DC. Una pena que ECC haya decidido editar solo hasta aquí de la serie. Es cierto que los siguientes son cruces con La guerra de la Trinidad o Maldad Eterna, pero en un solo tomo más, de este tipo, se podía haber recogido toda la serie al completo. Si bien la serie baja un poco de nivel en su segunda mitad, hay cosas muy disfrutables aún de esos números, como el dibujo de Andrés Guinaldo o algunos arcos que creo que son dignos de su reedición en este formato.

Lo mejor: Mikel Janín. Constantine funciona bien en la serie, por el tratamiento de los autores. Serie muy muy entretenida.

Lo peor: Que no saquen el resto en un segundo tomo. Los dos últimos arcos me funcionan algo peor, a pesar de ser de los más espectaculares visualmente.

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Liga de la Justicia Oscura Integral: A oscuras
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Alejandro Martínez

Alcalde no electo de Star City. Conocido en determinados círculos como "El páharo". Era el único que justificaba sus artículos en esta web, pero los caciques que la dirigen me han obligado a dejar de hacerlo... Sniff sniff.

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