Stefano Vietti es un guionista de tebeos templado en las forjas de la editorial de Sergio Bonelli. El veterano escritor cruza su camino con el dibujante... Reseña: Life Zero, de Vietti y Checchetto

Stefano Vietti es un guionista de tebeos templado en las forjas de la editorial de Sergio Bonelli. El veterano escritor cruza su camino con el dibujante Marco Checchetto en la revista de fumetti Il Giornalino, concretamente para dar vida a la versión italiana de las Tortugas Ninja. A continuación, en 2007, Vietti y Checchetto se embarcan en la producción de un tebeo de Spiderman ideado y realizado completamente en Italia, para la misma revista y bajo la supervisión de Panini y de la propia Marvel. El tebeo logra éxito internacional y el arte de Checchetto llama la atención de la Casa de las Ideas. En los años siguientes nos vamos a encontrar con Checchetto dibujando multitud de superhéroes Marvel, y en los últimos tiempos en un par de series de Star Wars: la fallida Imperio Destruido y la realmente interesante Obi-Wan & Anakin. Mientras tanto, en Italia, Vietti accede a su propia cuota de éxito con la exitosa serie Dragonero, nuevamente para Bonelli. Así, con sus respectivos puntos de reputación en máximos históricos, ambos autores vuelven a reunirse para dar vida a un proyecto personal; creator owned, pero en el país de la pizza. Una historia de terror y acción titulada Life Zero, bajo el ala de Panini Italia y publicada ahora en nuestro país por la filial española de dicha editorial. Y es que no sólo de Marvel vive Panini.

life zero
Guion: Stefano Vietti.
Dibujo: Marco Checchetto.
Editorial: Panini Cómics.
Formato: Libro en tapa dura. 144 páginas.
Contiene: Life Zero 1-3 ITA.
Precio: 15.00 €.


Life Zero salió a la venta en Italia en tres entregas, publicadas originalmente entre noviembre de 2015 y agosto de 2016. En nuestro país, Panini recoge los tres capítulos en un tomo en tapa dura, con un apartado de extras suficientemente interesante y a buen precio. El arco que se plantea en dicho tomo se puede leer de forma individual, si bien deja cabos sueltos para una posible continuación. Stefano Vietti plantea una agitada historia de zombis que no da un solo respiro, casi como si de un shooter se tratara, sin contemplaciones y directo al grano desde que empieza hasta que acaba. Checchetto quería dibujar algo a lo Resident Evil, y eso es lo que se le ofrece. En Life Zero vamos a encontrar un estilo descompresivo, de peli de acción ochentera, en el que no hay tiempo para las reflexiones o la introspección. Ya desde el principio los personajes son presentados en una vorágine en la que parece que lo único que importa es reventar joputas zombis, mientras, por el rabillo del ojo, se intenta mantener a raya a los propios compañeros supuestamente amigos.

El punto de partida de Life Zero es una nube tóxica de extraño comportamiento que elimina a las personas que se exponen a ella, para después resucitarlas en forma de podridos zombis que quieren comerse a los supervivientes. Más o menos lo de siempre, pero con el origen del mal encima de la mesa desde el principio. En todo caso la trama de conspiraciones de fondo resulta ser casi ornamental; puede decirse que el origen de la nube nos va a importar muy poco. Toda nuestra atención se centra en un equipo de operaciones especiales que se adentra, por su cuenta y riesgo, en una ciudad en cuarentena para rescatar a su capitán. Soldados de élite armados hasta los dientes, en territorio hostil y rodeados de zombis. A eso es a lo que habíamos venido.

Life Zero 3

El inicio recuerda a la película de Neil Marshall, Doomsday, con ese comando de soldados de élite penetrando en un territorio infectado y abandonado a su suerte. Una vez dentro, además de mostrar la obligatoria ensalada de tiros, acción y gore del bueno, el tebeo hace hincapié en las dificultosas relaciones entre los personajes. El grupo de hombres y mujeres de acción se nos presenta como una panda de oligofrénicos incapaces de ponerse de acuerdo ni en el color de la mierda. Al capitán, que hace las veces de doncella en apuros, le entra el insoportable instinto familiar cuando menos falta hace, y eso no encaja bien con las personalidades disfuncionales de algunos de sus subordinados. El peligro saca a la luz las debilidades del personal, y los empuja a tener comportamientos estúpidos. Algo así (ya que nos ponemos con los símiles cinematográficos) como en aquella película dirigida por David Ayer y protagonizada por Arnold Schwarzenegger: Sabotage.

La historia se recrea en algunos de los lugares comunes del género de zombis, pero dándoles cierto toque de originalidad. Aquí nos encontramos con el típico secundario que oculta que ha sido mordido, o con la inevitable vicisitud de tener que dar fin a un ser querido… pero todo ello es presentado en un esfuerzo por dar una vuelta a las claves de siempre que agradará a los amantes del género.

Por otro lado, para reforzar los hechos, entre capítulo y capítulo se incluyen las líneas del diario de uno de los personajes. El diario aporta contexto y consigue que la inmersión en la historia sea superior, propiciando además que el tebeo tarde un poquito más en leerse, alargando así la experiencia. Yo casi siempre agradezco este tipo de material de apoyo.

life zero 2

En cuanto al apartado gráfico, el arte de Marco Checchetto está apoyado por el color infográfico de Andres Mossa. La paleta utilizada, todo tirando a tonos grises y azulados, diría, parece apropiada, pero no resulta demasiado vistosa (al menos para mí, que con los colores no me llevo bien) El entintado y coloreado digital otorga un estilo casi de animación japonesa que no molesta pero tampoco apasiona. En todo lo que he leído de Checchetto siempre me queda la impresión de que un acabado más clásico quizá le otorgaría mayor potencia al resultado final.

Concluyendo, Life Zero es una historia de zombis que hará las delicias de los aficionados al género más cañeros. Para los amantes de la carne podrida que se aburren con The Walking Dead (que los hay, vaya si los hay).

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Mario

He visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves Skrull más allá de Apokolips. He visto al Doctor Manhattan brillar en la oscuridad cerca de la Zona Azul de la Luna. Todos esos momentos, guerra química y podcast.

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