La verdad es que debí haber hecho caso a mi amigo Lamastelle. El nombre de Nagabe se ha puesto en boca de todo el... Las bestias de Wizdoms

La verdad es que debí haber hecho caso a mi amigo Lamastelle. El nombre de Nagabe se ha puesto en boca de todo el mundo con La pequeña forastera y hasta cierto punto resulta comprensible que cuando te enteras de un tomo único del mismo autor vayas buscando algo similar. Tened en cuenta que servidor es un varón blanco heterosexual con una cierta edad, para quien eso de BL Google le decía que era nosequé de transporte marítimo. Tal vez habría estado bien enterarse de que Las bestias de Wizdoms también es una obra del autor de El jefe es una Onee, donde Nagabe usaba también los animales antropomórficos como recurso dentro de una historia de Boy Love o yaoi.

Las bestias de Wizdoms

Obviamente, Las bestias de Wizdoms no ha cumplido mis expectativas, pero como basar en eso una reseña sería una estupidez, intentaremos darle una vuelta a lo que nos ofrece aquí Nagabe. Las bestias de Wizdoms es una obra antológica, es decir, una colección de relatos cortos, que suceden en una escuela de magia llamada Wizdoms. Sus alumnos y profesores son lo que llaman bestias humanas, animales mutados con forma y habla humana. Sin embargo, el entorno o la magia no son tanto el vínculo común de las historias como si lo son las relaciones amorosas entre los alumnos, profesores y demás personal de la escuela.

Al lector despistado puede terminar de desubicarle el uso de animales antropomórficos, pero quedará claro que estamos ante una serie de historias de amor homosexual. Nadie que no sea un cromagnon debería tener el menor reparo en esto y, sin embargo, el enfoque que le da Nagabe a estas historias resulta ciertamente incómodo. Tal vez esa cultura japonesa en torno a la vergüenza pueda tener algo que ver, pero lo que debería ser retratado como algo absolutamente natural, se nos muestra por medio de deseos reprimidos y secretos oscuros, que ilustran las relaciones como algo inconfesable y que debe ser ocultado. No hay sexo explícito y sin embargo, si lo hubiera causaría sin duda menos desazón que la visión que nos da Nagabe del amor entre hombres.

Tampoco ayuda para que el lector entre en el tono, el hecho de que en la propia contraportada se habla de Las bestias de Wizdoms como “dibujada desde un punto de vista humorístico”. Olvidadlo, por más que este cómic comparta el autor y el recurso de los animales antropomórficos, Las bestias de Wizdoms no tienen nada que ver con El jefe es una Onee. No hay lugar para el humor y si para montones de angustia y deseos incumplidos.

Las bestias de Wizdoms

Sí tiene en común con La pequeña forastera ese aire de oscura lírica difícil de clasificar donde hasta la angustia y la frustración tienen su punto de belleza, aunque muy probablemente eso se deba al modo en que Nagabe dibuja. Sus espigadas figuras, sus contrastes de blanco y negro y su aire gótico embellecen un relato donde el amor recoge la parte menos dulcificada del Romanticismo.

Las bestias de Wizdoms no es La pequeña forastera ni El jefe es una Onee y, por descontado que no es Nivawa y Saitô, pero tiene sin duda ese sello 100% Nagabe que por más que se reinvente es profundamente reconocible.

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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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