Es el Año de Nuestro Señor 1220 y los engranajes de la Cruzada albigense no se detienen. Cuando una nave espacial alienígena infestada por... Lago de fuego

Es el Año de Nuestro Señor 1220 y los engranajes de la Cruzada albigense no se detienen. Cuando una nave espacial alienígena infestada por una horda de criaturas sedientas de sangre se estrella en las remotas montañas de los Pirineos franceses, un pequeño grupo de cruzados y una hereje cátara son todo lo que se interpone entre el Reino de Dios y el Infierno en la Tierra.

Cuando Kieron Gillen (The Wicked and the Divine, Cinema Purgatorio) define este cómic «como la mejor película de acción en papel de 2016», no podría estar más en lo cierto. ¿Caballeros cruzados y alienígenas con forma de pulga gigante? ¿Dónde hay que firmar? Eso es lo que preguntaría cualquier lector, cualquier dibujante y cualquier productor cinematográfico. Porque esta obra respira Hollywood por todos lados, desde su planteamiento de blockbuster a su lenguaje narrativo marcadamente cinematográfico. Ciertamente, no es la primera obra de este estilo (invasiones alienígenas pretéritas) en pasar por taquilla. Así, sin hacer mucho esfuerzo, me vienen a la memoria películas como Outlander (Howard McCain, 2008) o Cowboys & aliens (Jon Favreau, 2011) que, si bien no fueron alabadas por la crítica, sí tuvieron cierta repercusión entre el fandom (la de los cowboys está precisamente basada en un cómic). Queda claro que Lago de Fuego (NORMA Editorial, 2018) tiene ínfulas de superproducción pero, ¿merece la pena? Seguid leyendo y lo descubriréis.

lago de fuego

El inicio de la obra ya está llamando a las puertas de Hollywood a voz en grito. Esa imagen de una nave espacial aterrizando en los pirineos franceses a principios del siglo XIII no hace prever nada bueno. Y las misteriosas desapariciones de niños y asesinatos de adultos que se suceden en el cercano pueblo de Montaillou poco después tampoco pintan nada bien. Quiere el azar que un grupo de cruzados y hombres de la Iglesia lleguen al pueblo a tiempo de investigar estas muertes.  Y como no hay drama sin conflicto, el guionista adereza el grupo con una hereje cátara, un inquisidor con exceso de celo y un joven escudero enamoradizo. Ninguna pieza de este estilo puede tratar sólo de humanos contra bestias, sino que requiere de un villano humano para añadir tensión a la trama, y quién mejor que el fraile para interpretar este papel. Nathan Fairbairn (colorista de, entre muchas otras obras, Wonder Woman: Tierra Uno y Sin Nombre, ambas con guion de Grant Morrison) se estrena aquí como escritor, pisando terrenos conocidos por todos, pero sin permitir que esto le amilane ni dejar puesto el piloto automático. Todos los personajes, aunque arquetípicos, cuentan con un trasfondo perfectamente diseñado. Cada uno de ellos está donde está por una buena razón, y nada sucede porque sí. Fairbairn, además de escribir el texto, se encarga obviamente del coloreado, y realiza un trabajo magnífico, que nos demuestra por qué es uno de los coloristas más cotizados de Image Comics.

Una vez dispuestas todas las piezas, empieza la acción propiamente dicha. El dibujante Matt Smith (no confundir con el Matthew Dow Smith de JLA: El día del juicio) ya cuenta con sobrada experiencia en la ilustración de personajes e historias de corte medieval, por lo que aquí está en su salsa. Salsa de tomate, más bien, a la vista de toda la sangre derramada a lo largo de estas páginas. De no saber que los autores son norteamericanos (canadiense y estadounidense, para más señas), esta obra podría pasar perfectamente por una publicación francobelga, que podríamos asociar más por su entorno geográfico e histórico. El dibujo de Smith destaca por la abundancia de viñetas por página, que contrasta con la ambición de superproducción que tiene la obra (lo contrario ocurre con los proyectos megalómanos de Mark Millar, que frecuentan las grandes viñetas y escenas en formato cinemascope). Sus personajes, con rasgos que bordean la caricatura, son espectacularmente expresivos. Me ha encantado el uso de primeros planos, y sobre todo de los planos muy cortos para resaltar alguna emoción de sus protagonistas.

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Como curiosidad, he podido comprobar que el pueblo de Montaillou existe en la actualidad, aunque a fecha de 2015 su censo era de tan sólo 18 habitantes. También es de destacar que el personaje del alguacil del pueblo, Jean Clergue, comparte nombre con el que fuera su verdadero alcalde de 2008 a 2014.

Lago de Fuego ha sido todo lo que esperaba y más. Una mezcla de El reino de los cielos y Aliens: El regreso, aderezada con el conflicto interpersonal de Los Muertos vivientes, que recrea una época oscura de la historia de occidente, con unos toques de ciencia ficción y gore. La edición de NORMA Editorial se complementa con las portadas de los números USA originales, las portadas alternativas de cada número y un puñado de pin-ups, por parte de destacados autores como David López o Yanick Paquette. Incluso hay una del antes mencionado Matthew Dow Smith, para que los lectores puedan comprobar que, efectivamente, se trata de dos dibujantes diferentes. Un cómic majestuoso en todos los aspectos. Amén.

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LAGO DE FUEGO
Matt Smith, Nathan Fairbairn and NORMA EDITORIAL, S.A.
Precio: EUR 18,52
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Lago de fuego
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Jesús Tomás Dado

Jesús Tomás Dado

Lector de tebeos desde hace 40 años, antes de que se llamaran novelas gráficas. Totalmente enganchado a la lectura, el cine y y los dónuts de Lacasitos, pero vamos, que puedo dejarlo cuando quiera. Los dónuts no, lo otro.

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