En 1987, el grupo de punk de Mondragón RIP sacaba un famoso tema titulado Enamorado de la muerte. La letra de aquella canción decía... La saga de Thanos, de Jim Starlin

En 1987, el grupo de punk de Mondragón RIP sacaba un famoso tema titulado Enamorado de la muerte. La letra de aquella canción decía algo así como «Yo ya tengo novia / Ya encontré mi amor / (…) / Su nombre me volvió loco / Su nombre es la muerte». No sé exactamente todo lo que querían expresar sus autores con esas palabras, pero parece una letra compuesta por el mismísimo Thanos. Casi me lo puedo imaginar desembarcando en la Tierra con esa canción de fondo y la cresta de Yondu en su cabezón cósmico.

Esta semana todos los amantes del cómic de superhéroes tienen una cita ineludible con el poderoso hijo de Titán. Después de habernos presentado al Doctor Strange y Black Panther, haber recuperado a Peter Parker, y habernos dejado unas secuelas de Guardianes y Thor con muchos puntos en común en contenido y forma, la Fase III del universo cinematográfico de Marvel ha llegado a lo que parece será un gran punto de inflexión. Avengers: Infinity War promete poner el broche a una trama cocinada a fuego lento a la limón entre varios films de la franquicia que no han dejado de orbitar desde hace tiempo en torno a los planetas perdidos y terraformados por Jim Starlin en las décadas de los 70 y los 90.

Conocíamos las Gemas y ya habíamos visto su rostro púrpura; ahora el «novio de la muerte», el retoño de Starlin, va a ponerse los guantes de trabajo. Temblad, porque puede que le baste con uno.

La saga de Thanos guantelete

A finales de los 60, con Roy Thomas sentado delante del cuadro de mandos de La Casa de las Ideas y en una época en la que se quería dar salida a unos cuantos títulos nuevos, un jovencito Jim Starlin encontró el ecosistema perfecto para dar rienda suelta a su imaginación. Invincible Ironman #55, que firmó junto a su amigo y por aquel entonces compañero de piso Mike Friedrich, fue su carta de presentación, y en ella comenzaba con una splash page de Drax el Destructor (némesis del titán, a quien persigue sin desfallecer a lo It follows, y que poco tiene que ver con el cinematográfico), y seguía presentándonos a la que sería su creación más famosa: Thanos. Sus gustos e intenciones quedaban bastante claros. Un comienzo fuerte con el que se ganó el derecho a entrar en la colección del Capitán Marvel en el número 25, para terminar haciéndose con el control total de la serie en el número 29. El título de ese Capitán Marvel #29, ¡Metamorfosis!, es bastante significativo a varios niveles. No sólo suponía para Starlin subir un peldaño a la hora de articular sus conceptos, también implicaba un reboot para el antiguo capitán del ejército interestelar del Imperio Kree, un personaje que con esta ya eran tres las intentonas para ser reflotado y darle un espacio significativo entre las estrellas.

Lo logró.

La saga de Thanos Metamorfosis

A mediados de febrero, Panini Cómics publicaba el omnigold La saga de Thanos. Un pedazo de tochal con todo el material tanto de la serie de Capitán Marvel como de Warlock que salió del imaginario de  Jim Starlin a finales de los 60 y durante la década de los 70. Las dos series principales donde el de Detroit construyó lo que se conoce como la Marvel cósmica, que tiene a la malvada figura de Thanos como principal referente. Un tomo que cuenta con una buena dosis de jugosos extras en la parte final con portadas originales y algunos bocetos. Además cuenta con artículos muy interesantes para ponerte en situación con montón de información sobre la intrahistoria de esta etapa en la industria.

Ferviente admirador de Jack Kirby y su Cuarto Mundo, Jim Starlin utilizó esta inspiración para desplegar un inmenso crisol de nuevos personajes de diferentes razas en la colección de Mar-vell. Un teatrillo con difusos decorados espaciales como telón de fondo en el que desarrollar su particular tragicomedia griega transportando por todo el universo conocido —y  desconocido— al lector Marvel que hasta entonces siempre se había movido en parajes terráqueos. Aunque en Los Cuatro Fantásticos ya se habían introducido un montón de conceptos «cósmicos» (el propio Warlock apareció por primera vez en 4F), es Jim Starlin quien explota realmente el concepto «cósmico» y el verdadero padre de la Marvel cósmica.

La saga de Thanos Cuarto Mundo

¡Agarradme al impostor!

El Capitán Marvel de Starlin es una historia loca llena de conceptos nuevos y personajes ultra interesantes y pintorescos que se han quedado para siempre como Drax, Thanos, o mi preferido, Dragón Lunar; pero la figura de Mar-vell en sí, me parece que es más su herramienta para concentrar en él sus ideas políticas y religiosas (su filosofía de vida inunda las viñetas de La saga de Thanos), que un personaje al que mimar como sí hace con Warlock o el propio Thanos, su ojito derecho. De hecho, Mar-vell empieza siendo muy terrenal, muy humano, para gradualmente, gracias a la denominada «consciencia cósmica», pasar a convertirse en una especie de dios. Jim Starlin le despoja de todo lo mundano al mismo tiempo que lo aleja de él mismo, su guionista y dibujante. Mar-vell, al igual que Shazam (con quien comparte muchas cosas), es un personaje capaz de desdoblarse. En Marvel siempre se ha jugado con esa problemática del hombre de a pie, el drama de la mitad no superheroica de los personajes que los acerca al lector; por ello, lo lógico en ese caso es darle un mayor peso a la mitad más débil, al hombre, para luego ofrecer soluciones a través del superhéroe; pero claro, en este caso Rick Jones no parece pintar mucho en este cosmos tan complejo fuera de los límites de la atmósfera terrestre, así que queda relegado a la Zona Negativa constantemente. Rick le molesta, y sus tramas incluyendo a Lou-Ann no parecen concentrar su atención.

La saga de Thanos Rick Jones

Por el contrario, Warlock nació con el nombre de Él. Él a secas. Él porque poner un nombre a Él sería una ordinariez y una falta de respeto hacia Él. Era una divinidad, un ser todopoderoso con el que Jim Starlin hace el proceso inverso: lo humaniza. En esta segunda mitad de La saga de Thanos, Starlin empieza realizando otro proceso de transformación, pero esta vez con el gran Warlock. Lo enfrenta a Magus, el reverso tenebroso de su propio ser, a su propia existencia. No, Starlin no le despoja de esa vitola de trasunto de mesías cristiano, de hecho hace más paralelismos con Jesucristo si cabe (y porque no os voy a contar cómo acaba a aquellos que no conocéis esta etapa del personaje). Lo que sí hace Jim Starlin con la Iglesia Universal de la Verdad es, que cada puñetazo asestado por Warlock hacia esa organización opresora del pensamiento libre, sea un ataque directo a las instituciones religiosas, con las que está claro que no comulga el autor.

La saga de Thanos Warlock Magus

Como su Capitán Marvel, Warlock es otra caleidoscópica y luminosa historia de corte shakespeariano. Un relato con una grandilocuente narración propia del relato mitológico con escenarios y recursos que recuerdan por momentos a la fantasía medieval y la sci-fi comiquera cultivada en Europa. Todo esto consolida a Starlin como el Homero de La Casa de las Ideas, y de paso le sirve para morder a la mano que de aquellas le daba de comer. Una Marvel que había prescindido de su querido Roy Thomas y cuya deriva no era de su agrado. 1000 payasos no supone un gran porcentaje dentro de este mastodóntico La saga de Thanos, pero es tan peculiar y morboso que es inevitable al menos mencionar que Jim Starlin tuvo la osadía de dibujar a un grupo de payasos que eran trasuntos de los pesos pesados de la empresa por aquella época, incluyendo claro está a Stan Lee y al propio Roy Thomas; un Roy Thomas al que retrata como una víctima, pero que al final fue el único que se enojó con el tema. Si no conoces este trasfondo es divertido y tiene su lógica dentro de la trama; si lo conoces, es delicioso.

La saga de Thanos payasos

¡Leña al payaso! ¿Pennywise? Sal ratita…

Con Warlock Jim Starlin fue más ambicioso y demostró una clara mejoría tanto en guiones como dibujos. Thanos sigue siendo esencial, igual de indómito pero con un punto de estratega que le va muy bien tanto al personaje como a la historia. Una etapa de Starlin más sobria y oscura en la que se saca de la manga al personaje de Pip el troll (un troll “cósmico” claro) para servir como alivio cómico. Un personaje que parece estar profundamente inspirado en la propia figura de Kirby. Su constitución achaparrada recuerda a la de la leyenda, lleva un puro en la boca y es el sidekick del propio Warlock, que representaría a Starlin (o así se dibuja en mi cabeza). La pista final es que se nota un profundo cariño del autor hacia el personaje en su tratamiento, al igual que se lo tenía a Jack Kirby.

La saga de Thanos Pip

La saga de Thanos es una explosión de creatividad, una colección de tebeos luminosos llenos de idas de olla —con algunas de las onomatopeyas más raras que recuerdo—, repletos de mensaje y con los que se deben evitar los atracones. Cómics que asentaron las bases de un nuevo universo dentro de la Marvel de la época, y que nos presentaron conceptos como el Cubo cósmico y las Gemas del infinito, junto con el carismático personaje que ansiaba poseerlos. Elementos que parece serán eje vertebrador de lo que está por venir en el final de la Fase III… y ya veremos cuánto recorrido tienen.

Purple face, pur-ple face

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Jaime G. Rueda

¿Qué decir? Si mezclas las más brutales paranoias de Charles Burns y Brandom Graham te quedas corto para describir la mierda que deambula por mi azotea. Esperad, ¿lo oléis?... creo que se me está quemando la comida. Ahora vuelvo. @Jaime_G_Rueda @elhdlt

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