¿Qué ha sido de la clásica revista de cómic variada que tan habitual fue en tiempos? En mi infancia era prácticamente el único formato que existía. TBO,...

¿Qué ha sido de la clásica revista de cómic variada que tan habitual fue en tiempos? En mi infancia era prácticamente el único formato que existía. TBO, Don Miki, Súper Mortadelo, Súper DDT… Pero también fue un formato muy popular para publicaciones orientadas a un público más adulto. Ahí estuvieron el Cimoc, Cairo, 1984, Tótem, Dossier Negro, Víbora… Mis primeros contactos con el cómic europeo fueron unos retapados que compré a mediados de los 90 en el kiosco de la estación de Atocha, camino a la Universidad, que recopilaban unas revistas de corta duración, la Comix Internacional de Zinco y la Top Comics de Ediciones B. En la primera aparecieron, entre otros, Museum de Fernando de Felipe, Cody Starbuck, de Howard Chaykin, Broadway: Mundo de mierda de Mike Ratera y algo del Den de Corben. En la segunda, Gipsy de Marini, El Artefacto Perverso de Felipe Hernández Cava y Federico del Barrio, Dieter Lumpen de Zentner y Pellejero. Poco a poco, el formato fue cayendo en desuso, y su presencia en el mercado hoy es testimonial. Hasta la Kiss Comix acabó echando el cierre, y no sé si quedará alguna revista de estas características más allá de el TMEO y El Jueves, que, por cierto, superaba los 200000 ejemplares de tirada a principios de los 90 y, según la OJD, en 2015 no llegaba a los 60000. Y el último intento que recuerdo fue, hará unos diez años, El Manglar, de manos de Ricardo Esteban, que vio pasar por sus páginas a autores internacionales como Frederik Peeters, Manu Larcenet, Arthur de Pins o Emile Bravo, y patrios como Manel Fontdevila, Mauro Enrialgo, Manuel Bartual, David Ramírez y Paco Alcázar. Doce números duró. Pero Ricardo Esteban tiene claro que es un formato con potencial, incluso necesario, para servir de escaparate a nuevos autores, y ha vuelto a intentarlo. Con todos ustedes, La Resistencia.

la resistencia 1

En esta nueva aventura, se prescinde del formato de grapa para ir al menos arriesgado tomo, que no están los tiempos como para andar jugándosela y menos aún con las experiencias previas, y tenemos 80 páginas al ajustado precio de 8€ con un total de 16 historias. Nos encontramos entre las páginas de este primer número de La Resistencia con viejos conocidos como Fermín Solís, Alex Fito, Miguel Ángel Martín o Josep Busquet en un contenedor de historias cortas, de temática y estética totalmente heterogénea. Por destacar alguna, me quedo con la eterna incorrección política de Miguel Ángel Martín en Fallen Angels, con la inspirada en el estilo de Chris Ware Everybody Should Be Reading Comics de Álex Fito y con mi preferida, ¡A la mierda Tarantino! de Jose Luis Ágreda y Antoine Ozanam.

RESISTENCIA

Reflexionaba nuestro compañero Alejandro en su reseña de El Taller, también editada por Dibbuks, que parece ser la editorial hacia la que hay que mirar en este país cuando buscas la creación de una cantera, sobre la idoneidad del formato de lujo para historias de autores noveles. En La Resistencia no se da ese problema, es un formato más de batalla con autores de renombre. Esperemos que esta vez funcione, que el experimento tenga continuidad esta vez, y que, una vez asentada la publicación, haya lugar para dar a conocer a jóvenes promesas del cómic nacional. Así que mucha suerte y… Vive la Résistance!

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Enrique Acebes

Enrique Acebes

Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.

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