En 1998, Joann Sfar era prácticamente un recién llegado al mundo de la BD. Tan sólo había publicado seis álbumes, dos de Petrus Barbygère,... La Mazmorra: Integral 1

En 1998, Joann Sfar era prácticamente un recién llegado al mundo de la BD. Tan sólo había publicado seis álbumes, dos de Petrus Barbygère, tres de Los Potamoks y uno de La hija del profesor. Nada indicaba que su siguiente obra pudiera llegar a ser un éxito brutal, o que este autor terminara por ser un referente del medio. De hecho, su primer trabajo publicado en castellano fue el primer álbum de La Mazmorra, en el año 2000. Algo similar ocurre con Lewis Trondheim: aunque ya estaba publicando desde finales de los 80, cuando La Mazmorra llega a España su nombre sólo había aparecido en dos publicaciones en castellano, los números 4 y 5 de Nosotros somos los muertos, de Sins Entido. Hoy en día, sus nombres están entre los más conocidos del cómic europeo. Sfar, además de La Mazmorra, tiene en su historial El gato del rabino, Las olivas negras o Profesor Bell, además de haber dado el salto a cine y televisión. Trondheim nos maravilló con Lapinot o Mis circunstancias. Y aunque no fue en La Mazmorra donde debutaron estos autores, sí que fue aquí donde su carrera despegó.

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Este primer volumen de la recopilación integral que ha empezado Norma incluye los seis álbumes de la serie central del título (ya llegaremos a eso), en el que se nos presenta un mundo de fantasía heroica en tono de comedia… al menos en su primera aproximación. La Mazmorra es un lugar laberíntico, lleno de monstruos y tesoros al que aguerridos héroes van en busca de experiencia, renombre y riquezas. ¿Que te suena a una partida de Dungeons & Dragons? Exactamente esa es la idea. Su planteamiento inicial, vamos. En este aparentemente cómico mundo de animalitos antropomórficos se nos cuenta la historia del pato Herbert de Vaucanson, un -ejem- patoso personaje que, por azares del destino, se ve involucrado en su personal viaje del héroe, acompañado de su amigo el dragón Marvin y su interés romántico, la felina Princesa Isis de Cefalonia. Y sí, todo arranca como la más descerebrada historia a lo parodia de D&D, pero poco a poco va mostrando un fondo bastante más épico de lo que parece, siendo más una declaración de amor al género que una parodia del mismo. Que también.

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Cuando decíamos que este volumen incluye la «serie central» es porque su trayectoria editorial es… compleja. Bueno, aparentemente compleja. La Mazmorra está compuesta inicialmente por tres series: Zenit, ambientada en el presente del mundo de Herbert, Amanecer, que nos cuenta los orígenes, y Crepúsculo, donde veremos su final. Y cada uno de estos tres periodos tiene una numeración muy definida: Amanecer iría del número -99 al 0, Zenit del 1 al 100 y Crepúsculo del 101 al 200. Esto hace pensar que el plan inicial sería publicar un total de 300 álbumes… pero no. En 2014, Trondheim dejó claro que esta numeración sirve únicamente como ordenación cronológica de la colección, y que no pretendían llegar a esa cifra.

Por cierto, por si fuera poco, a las tres series centrales se añadieron dos más secundarias: Festival, en la que se nos cuentan aventuras de Herbert y Marvin ambientadas entre los dos primeros tomos de Zenit, y Monstruos, centrada en personajes secundarios de la serie sin un marco temporal predefinido. ¿Cuál es el orden de lectura correcto, entonces? A priori, el que ha elegido Norma para estos seis volúmenes integrales es el que dan por válido los autores y la editorial original, así que supondremos que es el que vale.

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Visto desde fuera, entonces, La Mazmorra puede parecer una serie cómica con una enorme cantidad de álbumes y un orden de lectura tremendamente confuso. Pero la verdad es muy diferente: es una de las mejores series de fantasía heroica que ha dado el cómic europeo -sí, con una vis cómica bastante clara, pero sólo en su superficie-, que con esta recopilación en seis tomos queda con un orden de lectura bastante claro, y que es una lectura obligatoria para todos los fans del género y de los autores implicados. Si no lo has leído, tras las más de trescientas páginas de este volumen te explicarás por qué dos autores casi desconocidos acabaron convertidos en dos tipos cuyo nombre en la portada de un álbum ya casi justifica su lectura.

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Enrique Acebes

Enrique Acebes

Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.

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