Cuando era pequeño era complicado encontrar muñecos de superhéroes en las tiendas, no más allá de los de goma. Me refiero a figuras de...

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Cuando era pequeño era complicado encontrar muñecos de superhéroes en las tiendas, no más allá de los de goma. Me refiero a figuras de acción. No había. Y siendo lector de cómics era toda una faena. Es verdad que existieron las de Marvel Superheroes (la antecesora en toda regla de Marvel Legends) y que en ocasiones podías encontrarlas en el Toys´r´us, pero venía a ser más casualidad que otra cosa. Por suerte algo iba a cambiar, un poco.

A principios de los noventa, cuando seguía siendo niño, llegaron a las jugueterías las colecciones de las series de dibujos de Batman, X-Men y Spider-Man, así, casi a la vez y haciendo que me pareciera estar viviendo un maravilloso que no iba a terminar. No fue así, claro, poco a poco fueron desapareciendo y aunque gracias a las librerías especializadas (y catálogos americanos) sabía que existían nuevas colecciones, algunas muy absurdas, no llegaban a este país y tocaba aguantarse.

Siempre estaba la opción de pedirlas a través de alguna revista, el típico amigo que su primo se va a Nueva York o atreverse con alguna de las páginas web que por aquel entonces ya daban ese servicio. Pero nada iba a ser igual a pasear por tal o cual tienda y palpar con las manos una amplia gama de productos.

Entonce vino uno terrible época de sequía. Los superhéroes se habían marchados de las estanterías y no parecía que fueran a asomar mucho su cabeza por estas tierras. De vez en cuando algún sitio recibía materiales de la serie de animación de Batman, las películas de este personaje siempre iban asociadas a un buen montón de merchandising y en fin, poco más.

Lo que suele decirse calma chicha.

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Por suerte esto en parte coincidió con el auge de las librerías especializadas en cómic, que poco a poco iban teniendo no solo tebeos y en sus paredes uno podía encontrar un cada vez más variopinto botín. Desde muñecos, a bolígrafos, chapas, carteras, medallas y así en cantidad creciente.

No terminaba de ser lo mismo, pero estaba bien. En ocasiones algo caro pero se podía solventar.

Años de funcionar así hizo que nos acostumbráramos a ello y no le diéramos vueltas; entonces Walt Disney anunció que compraba Marvel, después vino Star Wars y si de pequeño me parecía un sueño el ver superhéroes en las juguetería, ahora iba a ser de flipar. Una edad de oro. Una puta edad de oro.

El éxito de Marvel Studios ha provocado una avalancha de productos maravillosa, que a su vez alimenta un fuerte auge (una moda, no pensemos otra cosa) en torno a los superhéroes haciendo que de regalo tengamos un buen número de series televisivas, lo que junto a estar en una Unión Europea sin aduanas, una conexión que permite comprar en Internet sin problemas, y que Walt Disney apostó por llenar sus Disney Stores de sus nuevas franquicias hace que estemos en un momento realmente increíble para todos los que somos amantes de las figuritas.

STK667137Esto no durará, claro, en un momento no muy lejano las películas suscitarán menos interés y la inundación de merchandising remitirá; pero ya no habrá vuelta atrás y seguiremos encontrando nuestra dosis de muñecos sin problema.

Lo dicho. Una edad de oro.

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Doc Pastor

Escritor, divulgador y periodista especializado en cultura pop. Devoro cine, cómic y series. Todos los gemelos malvados tienen perilla (la corbata es opcional).

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