Con La blusa, Bastien Vivès nos presenta su último trabajo. En España ha sido editado como habitualmente por Diábolo Ediciones. A pesar de escribir... La blusa, de Bastien Vivès

Con La blusa, Bastien Vivès nos presenta su último trabajo. En España ha sido editado como habitualmente por Diábolo Ediciones. A pesar de escribir esta reseña habiendo dejado un tiempo pertinente para su maduración en mi cabeza, debo decir que sigo masticándola y sigue dando vueltas en mi cabeza. Si algo tiene este autor es la capacidad de producir sensaciones en el lector a pesar de esa narrativa tan calmada que se ha convertido en su principal seña de identidad. La blusa usa un elemento tan indiferente como una prenda de vestir a modo de piedra filosofal que transmuta por completo a su protagonista.

La blusa
Séverine es una joven que vive con su novio, dejándose arrastrar por su eterna adolescencia y siendo poco más que una simple compañera de piso. Estudia Literatura contemporánea, y trabaja de babysitter cuidando a una niña de unos ocho años. En todas las facetas de su vida no deja de ser un elemento que pasa completamente desapercibido, nadie repara en ella. Un día, tras un accidente mientras cuida de la niña, coge prestada una blusa de seda para volver a casa. A partir de ese momento, la vida de Séverine cambia por completo. Como si la blusa hubiera hecho que cambiara por completo, la gente comienza a prestarle atención. No es el único cambio de su vida, la propia Séverine comienza a cambiar también y toma las riendas de su vida, sus estudios e incluso de su propia sexualidad.

La blusa cambia a Séverine. Pasa de ser una mujer pasiva y anulada a tomar decisiones, a sentirse deseada (no solo en un sentido sexual) y se da cuenta de que más que novia estaba siendo una madre. Y es que en el fondo, este cambio representa el paso de la adolescencia a la edad adulta de la protagonista. La mayoría de los que tenemos cierta edad comentamos frecuentemente en reuniones eso de que hemos llegado a la edad adulta sin darnos cuenta. Hemos pasado de preocuparnos solo por la hora a la que quedaremos el fin de semana para irnos de fiesta por si nos hemos acordado de domiciliar el recibo del IBI. Gráficamente esa «piedra filosofal» está muy bien escogida. La blusa produce un cambio de imagen en el personaje que la hace parecer más adulta, y también más atractiva. Se entiende perfectamente la reacción que produce en el resto de personas porque su aspecto es mucho más agradable.

La blusa
Pero uno de los grandes temas recurrentes en el autor y que aquí sirve además para mostrar esa evolución del personaje es el de la sexualidad. Séverine demuestra su abandono de la pasividad mostrando una sexualidad activa y buscada. Al verse captando la atención de otras personas, se ve por primera vez deseada, y no solo no la incomoda sino que lo disfruta. Le sucede con gente a la que acaba de conocer, pero también con los propios amigos de su novio Thomas, que antes la ignoraban y ahora la miran con deseo. A pesar de tratar el tema del deseo, Vivès no lo hace de una manera incómoda, sino que simplemente transmite ese cambio en la gente alrededor de Séverine y en cómo la propia protagonista parece estar descubriendo y disfrutando de dicha sexualidad. Nada que ver, por ejemplo, con la incomodidad que producía ver ese mismo cambio a ser el objeto de deseo de la obra Belleza.

Como ya he reseñado varias obras del autor no me voy a repetir en cómo me fascina ese estilo tan esquemático y esa narrativa pausada que transmite tan bien el lento paso del tiempo. Pero sí me llama la atención como está consiguiendo cada vez un trazo más firme, sin ese toque abocetado que he comentado en algunas de sus obras más antiguas. Sin duda es un matiz muy sutil pero transmite mucha más seguridad y permite apreciar mejor la simpleza de su dibujo. Sigo también disfrutando mucho su planteamiento de página de 3×2 viñetas con algunas variaciones y cómo selecciona cada viñeta para mostrar escenas completamente tranquilas en las que no pasa nada, pero que en ningún momento producen hastío ni llegan a aburrir.

La edición en cartoné con papel de alto gramaje poroso está a la altura del contenido y hace que merezca un sitio en la biblioteca de los seguidores del autor francés.

La blusa
En definitiva, La blusa.

Una obra que invita a la reflexión, que nos permite ver ese momento tan impreciso del paso a la edad adulta. Con una narrativa pausada y sosegada, nos muestra el cambio de la protagonista, de su maduración psicológica y de cómo transmuta su propia sexualidad convirtiéndola en una persona diferente. Con un dibujo muy característico, pero que nos enamora a los seguidores de Vivès, La blusa se convierte en otra obra imprescindible del cómic europeo, sin duda de las más diferentes e interesantes. Refleja la sociedad con sus modas y nuevas costumbres (las series, la tecnología) y lo usa como punto de inflexión para reflejar el cambio en la protagonista. Si en Una hermana veíamos a un niño pasar a adolescente y en La blusa a una adolescente convertirse en adulta, estoy deseando ver cómo Vivès cierra esta trilogía de los cambios de edad y nos muestre algún día el paso a la senectud. Voy dejando el hueco en mi biblioteca…

Lo mejor: El trazo mucho más firme de Vivès. Su narrativa. El reflejo y casi parodia de algunas costumbres de la sociedad actual.

Lo peor: Lo inquietante que resulta el desenlace.

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LA BLUSA
BASTIEN VIVES and DIABOLO EDICIONES
Precio: EUR 20,85
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La blusa
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Alejandro Martínez

Alcalde no electo de Star City. Conocido en determinados círculos como "El páharo". Era el único que justificaba sus artículos en esta web, pero los caciques que la dirigen me han obligado a dejar de hacerlo... Sniff sniff.

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