Últimamente, y por últimamente entiéndase los últimos quince años, se vienen haciendo continuas revisiones de los personajes de cuentos clásicos, intentando darles una pátina... La bella durmiente, de Moral & García Sánchez

Últimamente, y por últimamente entiéndase los últimos quince años, se vienen haciendo continuas revisiones de los personajes de cuentos clásicos, intentando darles una pátina de modernidad. Fábulas de Willingham y Buckingham, la serie de televisión Érase una vez —bastante influenciada por Fábulas—, o las recientes películas Blancanieves y la leyenda del cazador, Caperucita roja, Jack el matagigantes, o Maléfica, donde se deja caer nuestra protagonista, son sólo una pequeña muestra de este fenómeno.

Pero tampoco es que estemos haciendo nada especialmente novedoso con esto del lavado de cara, ni mucho menos. Cuentos clásicos como los mencionados antes, llevan siendo reescritos y modificados desde hace siglos. Sin ir más lejos, La bella durmiente conoce al menos tres versiones que podemos considerar clásicas, eso sin contar la tradición oral; desde la versión de Giambattista Basile, en la que a la chica no la despertaban con un beso sino que la violaban creyéndola muerta, hasta la versión más ñoña y edulcorada de los hermanos Grimm, donde solo faltaban los amigos de La aldea del arce dejándose caer por allí, pasando por un cuento a medio camino entre ambos escrito por el francés Charles Perrault, quizás la persona que mayor número de clásicos suavizó para que pudiesen catarlos los jóvenes.

Hoy no vamos a ser menos, y vamos a «despertar» a una vieja conocida.

La bella durmiente 1

En noviembre del pasado año, Dibbuks publicaba una nueva adaptación de La bella durmiente, escrito por Lola Moral y con ilustraciones de Sergio García Sánchez, en un breve y peculiar libro ilustrado.

Colaboradores habituales, Lola Moral y Sergio García Sánchez ya nos trajeron hace algo más de dos años su particular versión de otro clásico: Caperucita roja. Como en aquella ocasión, La bella durmiente tiene una estructura muy similar: una concertina —en esta ocasión de 8 cuerpos y en cartoné—, en la que por un lado tenemos una parte más clásica, y por el otro aportaciones de los autores que escapan más de la simple adaptación.

Por el lado más clásico, Lola emplea un lenguaje repleto de expresiones contemporáneas para refrescar un título archiconocido del que coge un poquito de esto y otro poquito de aquello; como en un buen caldero brujeril con sopa de infante. Por ejemplo, de la versión de Basile toma prestado el nombre de Talía para la muchacha, y de Perrault y los Grimm la aparición de las hadas, aunque en menor número.

Por el otro lado, tenemos una extensión del relato a partir del despertar de la joven, en la que Talía y Lola pasan olímpicamente de príncipes y reyes, aunque no del amor, poniendo en relieve que la actitud pasiva de la muchacha ya no pertenece a esta realidad, y de paso estirando un poquito más la moraleja de la paciencia que siempre encerró La bella durmiente.

Las ilustraciones de Sergio que acompañan al lector durante el recorrido están muy bien y encajan con el tono del cuento. Repletas de formas bastante anguladas y estiradas, que supongo derivan de alguna manera del motivo recurrente de las espinas, que están por todo el relato; me gusta especialmente que dibuja a todos los animalillos entre asustados y atareados buscando el infinito.

La bella durmiente espinas

Espinitas y espinotas

Otra versión del cuento con un target más infantil y juvenil, con un desarrollo y lenguaje renovados, y que supongo también podría tener su espacio en colegios… mientras los jovencitos aún estén verdes para las crueldades del original.

Hasta la próxima. A dormir. Slitzweitz.

La bella durmiente pintura

¿Te interesa comprar este cómic?
Hazlo desde este link de Amazon y colabora con Es la Hora de las Tortas.
La bella durmiente
Sergio Garcia, Lola Moral
Precio: EUR 13,30
Summary
Review Date
Reviewed Item
La bella durmiente
Author Rating
31star1star1stargraygray
Compartir:

Jaime G. Rueda

¿Qué decir? Si mezclas las más brutales paranoias de Charles Burns y Brandom Graham te quedas corto para describir la mierda que deambula por mi azotea. Esperad, ¿lo oléis?... creo que se me está quemando la comida. Ahora vuelvo. @Jaime_G_Rueda @elhdlt

Facebook Auto Publish Powered By : XYZScripts.com